El ornitorrinco, uno de los animales más extraños del planeta, acaba de sumar una nueva rareza a su lista: es el único mamífero conocido que posee estructuras huecas del pigmento melanina, una característica que hasta ahora solo se había observado en las aves. Así lo reveló un estudio publicado en la revista Biology Letters de la Royal Society del Reino Unido.
La investigación fue liderada por Jessica Leigh Dobson, bióloga de la Universidad de Gante, en Bélgica, quien junto a su equipo compilaba una base de datos de melanosomas de mamíferos cuando dio con el hallazgo. “Extremadamente sorprendente y emocionante”, fue como la propia científica describió el descubrimiento a la agencia AFP.
¿Qué son los melanosomas y por qué importan?
Los melanosomas son pequeñas estructuras dentro de las células que contienen melanina, el pigmento responsable del color de la piel, el pelo y las plumas en los vertebrados. En los mamíferos, estos melanosomas son siempre sólidos. En las aves, en cambio, pueden ser huecos o planos, lo que les permite exhibir la gran variedad de colores que las caracteriza, incluyendo los tonos iridiscentes de las plumas del pavo real.
El equipo de Dobson descubrió que los melanosomas del ornitorrinco son mayormente esféricos, lo que debería darle un pelaje rojizo-anaranjado. Sin embargo, el animal es simplemente marrón oscuro. La explicación está en que algunos de sus melanosomas son huecos, como los de las aves, aunque dispersos aleatoriamente por el córtex del pelo y sin generar iridiscencia.
Un animal que lleva siglos desconcertando a los científicos
El ornitorrinco no es ajeno a la polémica científica. Cuando el primer ejemplar disecado llegó a Europa desde Australia en 1799, los naturalistas asumieron que era un fraude y buscaron las costuras de la pieza. Desde entonces, el animal no ha dejado de sorprender: tiene pico de pato, cola de castor, pone huevos como los reptiles y los machos son venenosos gracias a un espolón en las patas traseras.
Es una de las solo cinco especies de mamíferos que ponen huevos, grupo conocido como monotremas. Las otras cuatro son distintos tipos de equidna, criaturas espinosas propias del monte australiano.
¿Por qué evolucionó con melanosomas huecos?
Los investigadores aún no tienen una respuesta clara. Una hipótesis apunta a que los ancestros del ornitorrinco y del equidna eran animales acuáticos que excavaban madrigueras, por lo que los melanosomas huecos podrían haberles ayudado a adaptarse al agua, mejorando su aislamiento térmico. Sin embargo, el propio estudio advierte que esto plantea más interrogantes: si esa fuera la razón, ¿por qué este rasgo no está más extendido entre los mamíferos acuáticos?
“Se necesita más trabajo para descubrir por qué los tienen”, reconoció Dobson. Por ahora, el ornitorrinco confirma una vez más que la naturaleza tiene más excepciones que reglas.