Con el pasar de los días, y a casi dos meses del inicio del gobierno de José Antonio Kast, una crítica tomó fuerza: la debilidad de la agenda de seguridad en el Parlamento. Y el nombre que quedó en el centro del debate fue el de Trinidad Steinert.
Los días de la ministra de Seguridad Pública no han sido fáciles y mientras intentaba instalar su sello en la cartera con operativos a lo largo del país, desde el Congreso los cuestionamientos se acumulaban.
La secretaria de Estado, con todo, siguió en movimiento. Y ante la liberación del empresario Jorge Vera, secuestrado por más de una semana, fue enfática: “El Ministerio de Seguridad no va a parar. No estamos dispuestos a que el crimen organizado se tome nuestras calles”.
Pero la presión legislativa no da tregua. Para enfrentarla de una mejor manera Steinert reforzó su equipo político.
El movimiento interno
Una decisión que no ha pasado inadvertida en los pasillos de la cartera y menos en La Moneda es el arribo de dos figuras de larga trayectoria en la UDI, pero con una cercanía directa al Presidente Kast. Se trata del exdiputado Darío Paya y del dirigente Marcelo Rojas.
La señal es clara: sumar perfiles que no solo entendieran la técnica de la seguridad, sino que supieran navegar las aguas de la política nacional, con autonomía y voz propia ante el Congreso.
Darío Paya es, quizás, el nombre que genera más comentarios. Exdiputado por tres períodos y exembajador ante la OEA, es reconocido transversalmente como uno de los estrategas más agudos de la centroderecha.
Su regreso a la primera línea, esta vez desde una asesoría clave en Seguridad, apunta a aportar profundidad intelectual a la gestión y una mirada internacional que el ministerio necesitaba.
Su vínculo personal con José Antonio Kast es de larga data, lo que garantiza que las decisiones que pasen por sus manos tengan sintonía con las expectativas del mandatario.
Por su parte, Marcelo Rojas llega para aportar una gestión más ejecutiva y territorial. Con una trayectoria vinculada a la formación de cuadros políticos y un pasado como Secretario General de la Juventud UDI, Rojas conoce al dedillo las estructuras partidarias y el lenguaje de las bases.
Su rol apuntará a coordinar el despliegue del ministerio y asegurar que las políticas de seguridad tengan eco en los parlamentarios del sector.
Fuentes de gobierno aclararon que Paya no es parte oficial del Ministerio de Seguridad, es decir, no se ha incorporado a la secretaría de Estado. Pero que sí, existe una relación de confianza entre él y la ministra y conversan habitualmente distintos temas.
El caso de Rojas es distinto, confirman los mismos. Este se incorporó hace aproximadamente una semana al ministerio y su labor es de asesoría política con la ministra.
Hombres del Presidente
Si bien ambos mantienen militancia en la UDI, en el entorno de La Moneda reconocen que son figuras sumamente cercanas al Presidente Kast. “Son viejos conocidos de Kast”, comentaron fuentes de la Radio. Y que esta dualidad les permite actuar como interlocutores válidos tanto para el gremialismo como para el mundo republicano.
Con estas incorporaciones, el Ministerio de Seguridad cierra una fase de instalación que no estuvo exenta de tropiezos e inicia lo que sus cercanos describen como una ofensiva política. El sello UDI, combinado con la cercanía directa al mando presidencial, será el motor con el que Steinert intentará dar un giro definitivo a una gestión que, a menos de dos meses de comenzar, ya acumula deudas pendientes con el Congreso.