Internacional
Viernes 26 octubre de 2018 | Publicado a las 16:40 · Actualizado a las 16:51
El factor militar sobre la candidatura del ultraderechista Bolsonaro
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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Si se cumple lo previsto por las encuestas, este domingo el ultraderechista Jair Bolsonaro se convertirá en el nuevo presidente de Brasil, pese a sus polémicas declaraciones sobre homosexuales, mujeres, afrodescendientes y su defensa de la dictadura militar (1964-1985).

Bolsonaro es un excapit√°n del Ej√©rcito; su compa√Īero de f√≥rmula, Hamilton Mourao, un general retirado. Ambos son defensores de la dictadura militar que dirigi√≥ el pa√≠s de 1964 a 1985. Esto significar√≠a que a m√°s de tres d√©cadas de terminada la dictadura, los militares podr√≠an volver al poder de forma democr√°tica y junto a civiles.

Varios oficiales de reserva tuvieron un papel importante en la campa√Īa y al menos cuatro podr√≠an integrar su gobierno si Bolsonaro derrota al izquierdista Fernando Haddad.

En el umbral del poder, el favorito prometi√≥ ser “esclavo de la Constituci√≥n” y gobernar “con autoridad, pero sin autoritarismo”.

Una moderaci√≥n bienvenida para alguien que en 2016 dijo que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”.

Seg√ļn la Comisi√≥n Nacional de la Verdad, durante los a√Īos de plomo hubo 434 asesinatos y miles de casos de tortura. Un informe desclasificado de la CIA revel√≥ que la eliminaci√≥n de opositores se decid√≠a en el despacho presidencial.

Pero ning√ļn militar fue juzgado en Brasil, gracias a la amnist√≠a de 1979.

Los militares son “tendencia”

“Vi a j√≥venes diciendo: ‘Las cosas en la dictadura eran m√°s organizadas"”, cont√≥ el cientista pol√≠tico Jairo Nicolau, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ). “Son j√≥venes que nacieron en democracia y tienen una visi√≥n difusa de los hechos”, agreg√≥.

En el Congreso elegido este mes, 31 diputados y 4 senadores son o fueron militares o policías. En 2014, sumaban 18.

Las instituciones m√°s confiables para los brasile√Īos son los bomberos, las iglesias, la Polic√≠a Federal y las Fuerzas Armadas.
Las menos: el Gobierno, el Congreso, los partidos y la Presidencia, seg√ļn una encuesta de Ibope.

Una revancha saboreada por los uniformados, que durante a√Īos solo se hac√≠an o√≠r para defender su r√©gimen especial de jubilaciones o para evitar cambios en la ley de amnist√≠a.

El general de reserva Augusto Heleno, posible ministro de Defensa de Bolsonaro, dijo en mayo al diario Folha de S.Paulo que las Fuerzas Armadas se sent√≠an “halagadas” por ese reconocimiento social.

El cuartel, un modelo

El golpe de 1964 fue apoyado por grandes grupos económicos, medios de prensa, sectores conservadores de la Iglesia católica y por Estados Unidos, en nombre de la lucha contra el comunismo y de la defensa de la familia.

“Los valores de las Fuerzas Armadas son los mismos, pero hay otra generaci√≥n de militares”, explic√≥ el general Heleno.

Las diatribas contra el comunismo suenan extra√Īas, tres d√©cadas despu√©s del fin de la Guerra Fr√≠a.

El “bolsonarismo” design√≥ nuevos enemigos: la corrupci√≥n, la criminalidad y “la ideolog√≠a de g√©nero”.

Contra el “adoctrinamiento” infantil, Bolsonaro propone crear “escuelas coordinadas por militares”.

El general de reserva Oswaldo Ferreira, posible ministro de Transportes, considera que el cuartel es un lugar con “reglas claras” y “jerarqu√≠a”, dos cosas que le “hacen mucho bien” a la sociedad.

El papel de las Fuerzas Armadas se acrecentó con la actual presidencia de Michel Temer, que les entregó el control de la seguridad en Rio de Janeiro y nombró por primera vez a un militar ministro de Defensa.

Seg√ļn Rosa Cardoso, excoordinadora de la Comisi√≥n Nacional de la Verdad, en Brasil “hubo continuismo, sin ruptura con el r√©gimen autoritario”.

“Subproducto de Lava Jato”

El “partido militar” se fortaleci√≥ como “un subproducto de [la investigaci√≥n] Lava Jato”, que descubri√≥ una gigantesca red de sobornos en Petrobras, afirm√≥ Nelson D√ľring, director del sitio especializado Defesanet.

“Al golpear a todo el espectro pol√≠tico, [Lava Jato] debilit√≥ el sistema representativo. No solo entre los militares, sino en la poblaci√≥n en general, de izquierda y de derecha”, agreg√≥.

Para muchos brasile√Īos, los militares son una alternativa moral.

Una versión cuestionada por historiadores y por la divulgación reciente de un telegrama de la Embajada de Estados Unidos, que en 1984 se mostraba preocupada por el impacto social de varios casos de desvío de dinero.

El precio del “milagro”

Los nost√°lgicos de la dictadura ensalzan el “milagro econ√≥mico” que en los a√Īos 1970 cre√≥ millones de empleos.

Pero que cost√≥ caro, seg√ļn las historiadoras Lilia Schwarcz y Helo√≠sa Starling, que en su obra “Brasil: una biograf√≠a” ponen como ejemplo de lo ocurrido la construcci√≥n de la carretera Transamaz√≥nica.

La Transamaz√≥nica “masacr√≥ la floresta, consumi√≥ miles de millones de d√≥lares y hasta hoy tiene trechos impracticables por las lluvias, los desmoronamientos y las crecidas de los r√≠os. La Transamaz√≥nica despilfarr√≥ un dinero que no exist√≠a, pero los brasile√Īos solo lo entendieron cuando el milagro acab√≥” y los militares dejaron el poder, detallan.

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