La senadora Vanessa Kaiser (PNL) profundiza, en entrevista con este medio, sus cuestionamientos a la Sala Cuna Universal y advierte sobre un eventual avance del Estado en las decisiones de los padres.
Tras la polémica que generó un video en el que aseguró que el proyecto de Sala Cuna Universal permitiría al Estado quitarles los hijos a sus padres, la senadora Vanessa Kaiser (PNL) vuelve a abordar sus reparos a la iniciativa. Sus dichos fueron desmentidos por distintos actores, incluida la presidencia del Senado. Ahora, la parlamentaria aclara su punto, indicando que, al establecer el derecho a la educación desde los 0 años radicado en los niños, el proyecto “abre la puerta” a una eventual intervención del Estado en las decisiones de los padres.
En entrevista con BioBioChile, y pese a no reconocer un error respecto de sus dichos, Kaiser aclara que su preocupación no apunta a que el Estado vaya inmediatamente a retirar a los niños de sus hogares, sino a las consecuencias jurídicas que, a su juicio, podría tener que estos sean considerados titulares del derecho. En esa línea, advierte sobre lo que considera un debilitamiento del “derecho preferente de los padres” a cuidar y educar a sus hijos, en medio de lo que califica como una “vocación totalitaria” de la izquierda que, según plantea, podría avanzar desde la batalla cultural hacia la legislación.
La senadora también asegura que no está en contra de la Sala Cuna Universal y plantea que la discusión debería considerar aspectos como la edad de ingreso, la cantidad de horas y distintas alternativas de cuidado, además de abordar el tema desde la perspectiva de salud. Como propuesta, menciona un modelo de cuidado en hogares inspirado en una política pública alemana, que permita a mujeres y hombres recibir a grupos reducidos de niños y que, según sostiene, podría compatibilizar el empleo femenino con un mayor vínculo afectivo.
Vanessa Kaiser reafirma dichos de polémico video
—Causó revuelo su video sobre el proyecto de Sala Cuna, en el que afirmó que permitiría al Estado quitarles los hijos a sus padres. La afirmación fue cuestionada por medios, por el defensor de la Niñez y también por colegas suyos. ¿Reafirma lo que señaló?
Absolutamente. Abre la puerta. No estoy diciendo que de ahí inmediatamente van a ir a quitarles los hijos, pero nosotros ya tenemos la experiencia con la ley de género. (…) Nosotros tenemos el caso de Orlando Osorio Pino, que fue a la comisión investigadora del PAIG en la Cámara de Diputados, a quien le quitaron a su hijo. Entonces tú me dices: ¿De aquí se va a seguir que todos los niños de 0 a 2 años van a ir carabineros a buscarlos porque no están institucionalizados? No, pero tú abres la puerta.
Esta indicación está contenida también en un proyecto de ley de autoría de la senadora Provoste y el senador Mirosevic, el boletín 18.472-04, donde está exactamente la misma propuesta, pero ya no solamente para padres y madres trabajadoras, sino para todos los niños de 0 a 2 años. De nuevo, ¿se sigue de ahí que van a ir a buscar a todos los niños y a encerrarlos en instituciones? No sé si necesariamente vaya a pasar, pero tú abres la puerta para eso.
—Pero, senadora, en el video usted interpelaba directamente a las madres que tenían a sus hijos en brazos, diciéndoles que se los podían quitar. ¿No hubo ahí un uso impreciso del lenguaje?
Cuando el derecho está radicado en el niño a ir a la sala cuna desde los 0 años, tú abres la puerta para que un gobierno de vocación totalitaria, como pasó en la Unión Soviética, te obligue a institucionalizar a tu hijo, y eso no lo queremos. Yo soy libertaria, no quiero al Estado metido en la familia ni en las decisiones de los padres. Lamento mucho que Chile no entienda qué es lo que significa ser libertario: el Estado lo más pequeño posible, recluido a las labores que le corresponden de seguridad interior, exterior y la provisión subsidiaria de ciertos bienes fundamentales. Yo no quiero al Estado diciéndole a una mamá en Chile que lleva a su hijo al Cesfam y que le pregunte: “¿Su hijo está institucionalizado en una sala cuna, sí o no?”. “No, es que yo no quiero, porque me quiero quedar con mi guagua hasta los dos años”. “No, es el derecho de su hijo y usted lo está violando” (…).
Más allá de lo que es el tema de la ideología de género y de este derecho a la identidad de género, a partir del cual hoy día sí le quitan los hijos a los padres en nuestro país (…) ¿por qué esto tendría que ser distinto? Entonces la pregunta es: ¿se abre la puerta? Sí, se abre la puerta. ¿Jurídicamente? Sí. ¿Lo hicieron por la ley de género? Lo hicieron (…). Entonces tú estás destruyendo y horadando el vínculo que existe entre los padres y los hijos, amparado por la Constitución.
(…) Si tú le das el derecho al niño, que es su derecho a la educación desde los 0 años, es decir, desde el momento en que lo parieron (…) si nosotros reclamamos precisión jurídica, ¿por qué lo hacen desde los 0? ¿Por qué no lo hacen desde los seis meses?, que es el posnatal. No, dicen desde los 0, y yo sé de la vocación totalitaria que tiene la izquierda en nuestro país. Entonces, obviamente que voy a encender las alarmas, no solamente porque tengo una vocación nacional libertaria, que protege a la familia, que cree en el derecho preferente de los padres a cuidar a sus hijos y a elegir por sus hijos, sino que también porque nosotros hemos visto cómo se ha horadado la capacidad que tienen los padres de educar a sus hijos con el principio de autonomía progresiva, esto del adultocentrismo y poner a los hijos en contra de los padres. Si aquí hay toda una ideología totalitaria que se avanza desde la batalla cultural y que yo no quiero que se transforme en legislación que habilite al Estado a quitarle los hijos a los padres.
—Dentro de quienes salieron a corregir sus dichos estuvo la presidencia del Senado, que señaló a Fast Check que, si bien el derecho corresponde al niño según esta indicación, son los padres quienes tienen la titularidad y, por tanto, ejercen o no ese derecho a sala cuna. ¿La presidencia del Senado se equivoca? Además, aunque mencionaba a cierto sector político, esto avanzó con votos incluso de la derecha.
La única persona que votó de la derecha por esta indicación se llama Rojo Edwards. Esta indicación fue rechazada en las dos comisiones, en Hacienda y en Educación. Y yo había tenido conversaciones con el Gobierno respecto al peligro que representa para el derecho preferente de los padres y, por tanto, la inconstitucionalidad de esta indicación. Había hablado específicamente con dos ministros sobre el peligro que esto significa. El Gobierno está absolutamente al tanto. La admisibilidad se aprobó lamentablemente por un error en una votación, que no voy a entrar en el detalle de qué es lo que pasó ahí, pero finalmente quienes votaron esto en masa fueron la izquierda con Walker y con Rojo Edwards, y toda la derecha votó en contra.
El Gobierno está absolutamente consciente de que hay otros problemas con esta indicación, como hacer titular de un derecho en una relación contractual laboral bajo el Código del Trabajo a un niño, lo cual es absurdo, una ficción jurídica. El punto es que a mí no me basta con la reserva de constitucionalidad que pone el Gobierno respecto de esta indicación, que probablemente no va a ser aprobada porque efectivamente es inconstitucional en el contexto del Código del Trabajo, y además hay otras razones. La reserva de constitucionalidad (del Gobierno) no es por el motivo que yo estoy planteando, que es el choque con el derecho preferente de los padres.
—¿Pero el Gobierno la respalda en su argumento?
No, no sé si el Gobierno, porque el Gobierno son muchos. Lo que sí estoy diciendo es que yo sí hablé, y previamente, cuando supe que esta indicación se estaba discutiendo en la Comisión de Educación, yo llamé a dos ministros y les dije que esto es extremadamente peligroso.
A ver, como contexto, nosotros vivimos la pandemia. En la pandemia, los estados de Occidente, algunos más, otros menos, Chile más, violaron todos los derechos fundamentales de los ciudadanos, bajo una excusa de que nos estaban protegiendo. Desde ahí se ha probado que gran parte de las medidas que se tomaron no eran necesarias; no importa. Nosotros venimos de una experiencia en la que sabemos al extremo que se puede llegar y la verdad es que no queremos seguir horadando el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos y esta indicación específica no me preocupa mayormente, porque es inconstitucional en el contexto en el que se está discutiendo; lo que pasa es que luego vamos a tener que discutir el boletín 18.472-04, y si tú vas a ese proyecto, se establece como axioma que es un derecho a la educación del niño recién nacido. Es decir, un niño de tres semanas tiene derecho a ser educado. O sea, se está extendiendo la educación a niveles en que no corresponde, porque eso es crianza.
Hay una etapa que es de crianza en que tú requieres mucho de ese apego afectivo seguro. Esto lo dice el doctor Monckeberg, esto lo dicen los estudiosos de la depresión anaclítica. Aquí hay un tema médico gravísimo que se está soslayando en esta discusión, que tiene que ver con cuando tú separas a un niño de su apego afectivo seguro, de su madre, y lo institucionalizas; le generas depresión anaclítica o síndrome de hospitalismo.
Tú me puedes preguntar: “¿Cuál es el aporte del video que usted hizo? Si lo más probable es que no van a llegar carabineros a quitarles a los niños a sus padres”. Primero, hablemos de nuevo del derecho preferente de los padres de cuidar a sus hijos; sobre todo, frente a garantías y derechos que se avanzan radicados en los niños y en el interés superior del niño, que finalmente atentan contra el derecho de los padres. (…). Nosotros queremos rescatar ese principio; los padres son los que mandan en la vida de un menor de edad. Así lo estimo yo. Segundo, a partir de la Ley de Garantía de la Niñez, que es la 21.430, el Estado se erigió como el protector de estas garantías de los niños frente a los padres, como si los padres fueran los opresores. Si aquí hay un trabajo muy fino ideológico que hay que desmontar. Después se preguntan por qué la gente no quiere ser papá ni mamá, bucha, porque hoy día es muy difícil criar y educar en el contexto en que el Estado se interpone entre tú y tu hijo (…).
“Nadie ha estado en contra de sala cuna”
—Sin duda es relevante la baja natalidad. En ese sentido, más allá de esta discusión y del video, desde los Nacional Libertarios, si cambiara la indicación y que el derecho esté puesto en los trabajadores, ¿avanzarían en Sala Cuna Universal? ¿Hay una manera en que estén a favor del proyecto?
Es que nadie ha estado en contra de sala cuna. Lo que acá yo he planteado desde el primer minuto es que se vea también en la Comisión de Salud, por lo que te estoy diciendo. En el Hospital Regional de Temuco, donde estuve hace unas semanas, hay todo un programa para que los niños que quedan abandonados sean abrazados, que vengan voluntarios a abrazarlos y darles afecto. En la sala cuna, tú tienes institucionalizada a una guagua, esa guagua, al no darle apego afectivo seguro, tú la estás enfermando, le estás impidiendo su desarrollo. Lo que dice Provoste, que dice Mirosevic en el boletín, es que esto le hace bien a los niños. Eso no es así.
Entonces, lo que yo pido es que tengamos un debate amplio sobre sala cuna respecto de cuál es el momento, cuántas son las horas, si acaso no debiese ser compatible también con un trabajo de medio día. Abramos la discusión antes de hacer daño. ¿Estoy a favor de sala cuna? Claro que estoy a favor, pero conversemos.
¿Por qué no podemos conversar? Mamá, ¿tú sabes lo que pasa si a tu hijo no lo ves nueve horas diarias recién nacido, a los seis meses, a los ocho meses, o al año? Bueno, ¿qué te dice la medicina? Esto. Entonces, ¿qué voy a tratar de hacer como mamá? Dejarlo en sala cuna el menor tiempo posible. Abramos la conversación.
Es la mamá o el papá, que son quienes trabajan, los que tienen el derecho. Yo prefiero dejar en mi casa a mi hijo con mi mamá que tenerlo en una sala cuna; pero como Provoste y Mirosevic y la gente de extrema izquierda cree que la familia es un lugar donde se desiguala a la gente, donde se genera esta desigualdad de origen, entonces para igualarnos, y esto lo planteaban todos los totalitarismos, tenemos que desde lo antes posible sacar a los niños de su contexto familiar. Y yo no estoy dispuesta a pensar en eso. Sí que exista ese derecho de la madre, el padre trabajador, si lo necesita. Pero acuérdese de darle atención a su hijo, acuérdese de que también lo necesita; esto no es algo como ir y dejar ahí y después despreocuparse.
—¿Y qué otra medida impulsaría su sector para incentivar el empleo de las mujeres o enfrentar esta caída de los nacimientos?
Yo le propuse al ministro Quiroz, y estuvo súper abierto a pensarlo como plan piloto, una política pública que existe en Alemania, que justamente lo que hace es que mamás, abuelas, mujeres que tienen mucha capacidad, y hombres de repente también, puedan recibir en sus casas, que son adecuadas y refaccionadas, de 3 a 5 niños. Eso le da mucho trabajo a muchas mujeres y un apego afectivo mucho más seguro que la institucionalización en esa sala gigante donde tienes decenas.
Yo le propuse eso al ministro Quiroz, que le encantó la idea, porque en el fondo tú le das trabajo a muchas mujeres que quizás no tienen un título profesional, pero que son tremendas mamás, tremendas abuelas, cuidadoras, y que pueden, haciendo el curso que corresponde, obviamente, tener este trabajo de cuidar de tres a cinco niños. Y así también las madres trabajadoras tienen un vínculo mucho más cercano con esa persona que cuida a sus niños. Esa propuesta de política pública está hecha; incluso se la pasamos al ministro Quiroz en la forma de un preproyecto de ley. Él está súper abierto a apoyarnos.
Entonces, no hay aquí una cosa en contra de sala cuna. Lo que yo estoy en contra, y hablo por mí como senadora, (…) es de que el titular sea el niño. Porque si el titular es el niño, el derecho genera obligación. Y si genera obligación, entonces tú tienes como Estado la posibilidad de decirle a un padre: “Oye, ¿por qué usted no está cumpliendo con la obligación de llevar a su hijo, si es un derecho de su hijo?”.
Kaiser apunta a dilema entre Constitución y derecho internacional
—Para cerrar ese último punto, la Constitución establece que los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos. A su juicio, ¿esta norma tampoco entrega un resguardo suficiente al riesgo que usted plantea en el proyecto de sala cuna?
El problema es que nos han introducido el soft law; todo lo que son las leyes que vienen desde organismos internacionales. Esas leyes, por ejemplo, la Ley de Garantías de la Niñez, vienen desde los Derechos del Niño, de la Organización de las Naciones Unidas, etcétera. Viene todo por soft law. Así, hay hoy día un debate muy fuerte internamente en el país respecto de qué pesa más en las decisiones jurídicas, si pesa más nuestra Constitución o si pesa más el derecho internacional.
Y esto está dentro de todo lo que tiene que ver con los derechos del niño en oposición a sus papás, en tensión con el derecho de los padres. Como si el Estado, donde el 73% de las niñas que están en el Servicio Mejor Niñez son explotadas sexualmente por el crimen organizado, fuera garante de algo para un niño. ¿Cuántos niños murieron en el Sename? Entonces es ridículo esto para un país como el nuestro.
No existen datos que señalen que el 73% de las niñas en Mejor Niñez sean explotadas sexualmente. Consultada al respecto, la cifra a la que aludió la senadora es que las denuncias por ese delito aumentaron un 73% entre 2022 y 2024, según la Defensoría de la Niñez.
Mi tema es: no quiero que el niño sea sujeto del derecho, quiero que lo sean los padres, porque yo como mamá quiero ser la que elige si me quiero quedar en mi casa o quiero que mi mamá cuide a mi guagua o, efectivamente, qué bueno, tengo el derecho a dejar a mi guagua en sala cuna porque no tengo otra opción, fantástico que esté esa opción. Ese es el punto.
Enviando corrección, espere un momento...