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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Nike dejará de formar parte del índice S&P 100 a partir del 21 de septiembre, manteniéndose en el S&P 500. La exclusión se debe a una caída del 78% en sus acciones en los últimos cinco años, pasando de US$179 a US$40. Esto ha significado una pérdida de más de US$200.000 millones en valor de mercado. La compañía ha sufrido una disminución en ventas y utilidades, principalmente en mercados internacionales y la marca Converse. Durante el Mundial de Fútbol 2026, Nike no obtuvo el impacto esperado, perdiendo frente a Adidas.

A partir del lunes 21 de septiembre, Nike dejará de formar parte del índice bursátil S&P 100, que agrupa a las cien empresas de mayor tamaño que cotizan en las bolsas de Estados Unidos.

La compañía, sin embargo, continuará integrando el S&P 500, índice que reúne a las principales empresas estadounidenses por capitalización bursátil.

La salida del S&P 100 se produce después de un fuerte retroceso en el precio de las acciones de Nike. Los títulos de la compañía acumulan una caída cercana al 78% en los últimos cinco años.

Las acciones, que llegaron a cotizar cerca de los US$179 en 2021, actualmente se ubican en torno a los US$40. Esta caída ha significado una pérdida superior a los US$200.000 millones en valor de mercado.

Ignacio Mieres, head of research de XTB, sostuvo que la presión sobre la compañía “ha continuado profundizándose” tras conocerse su exclusión del índice, poniendo fin a cerca de 18 años de permanencia en el S&P 100.

Según el analista, la decisión ocurre en un escenario complejo para Nike, marcado por la fuerte corrección de sus acciones, resultados que no han cumplido con las expectativas del mercado y desafíos persistentes en materia de márgenes y crecimiento.

“Este deterioro también se ha reflejado en su valoración bursátil, con una pérdida cercana a los US$230.000 millones en capitalización de mercado desde sus niveles máximos”, afirmó Mieres.

Ventas estancadas y menores utilidades

Los últimos resultados financieros ayudan a explicar el pesimismo de los inversionistas.

Durante su año fiscal 2026, finalizado en mayo, Nike registró ingresos por US$46.400 millones, prácticamente en línea con los obtenidos durante el ejercicio anterior.

En el último trimestre del período, las ventas alcanzaron los US$11.000 millones, lo que representó una disminución interanual de 1%.

Las utilidades, en tanto, bajaron desde US$3.220 millones a US$3.110 millones.

La debilidad se concentró principalmente en los mercados internacionales. Durante el trimestre, las ventas en China cayeron 17%, mientras que Europa registró un retroceso de 6%.

Estados Unidos mostró un comportamiento más favorable, con un crecimiento de 3% en las ventas, impulsado principalmente por un aumento de 10% en los despachos a tiendas y distribuidores mayoristas.

Otro foco de preocupación fue Converse, marca perteneciente a Nike. Sus ventas se desplomaron 32% durante el período, con retrocesos en todas las regiones donde opera.

Un Mundial sin el impulso esperado

A las dificultades financieras se sumó el desempeño comercial de Nike durante el Mundial de Fútbol 2026.

Pese a la importante inversión realizada por la compañía en torno al torneo, la marca no consiguió el protagonismo esperado en uno de los principales eventos deportivos a nivel global.

La final, además, estuvo marcada por el predominio de Adidas, reduciendo el impacto comercial que Nike esperaba obtener de la competencia para impulsar sus ventas y reforzar el posicionamiento de sus productos.

Con este escenario, la compañía enfrenta el desafío de recuperar el crecimiento, mejorar sus márgenes y revertir la pérdida de valor bursátil que ha experimentado desde sus máximos de 2021.