VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Claudia Yasmín Poblete, una joven de 29 años con síndrome de Treacher Collins, finalmente logró cumplir su sueño de someterse a una cirugía vital para mejorar su salud física y mental. A través de redes sociales, compartió su proceso y la espera en el sistema público. Tras iniciar una campaña, logró reunir fondos para la operación, esencial debido a sus complicaciones respiratorias. Aunque enfrentó temores, su historia conmovió y consiguió la ayuda necesaria. Tras una compleja recuperación, ha observado mejoras significativas en su salud física, como en su capacidad para respirar y comer, y en su salud mental, abriendo un nuevo capítulo de descubrimiento y reinvención.

Claudia Yasmín Poblete, una joven de 29 años con síndrome de Treacher Collins, logró cumplir el sueño de su vida: someterse a una cirugía que esperaba desde hace años. Sin embargo, la intervención no respondía únicamente a un tema estético, sino también a la necesidad de mejorar su salud física y mental.

A través de sus redes sociales, la ingeniera en administración ha compartido el proceso relacionado con el síndrome de Treacher Collins y, recientemente, su nueva etapa tras concretar una cirugía que durante años esperó en el sistema público, pero que finalmente pudo realizar gracias a una campaña que inició con esfuerzo en redes sociales.

Según explica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos en su sitio web, el síndrome es un trastorno genético que provoca “problemas con la estructura de la cara” y que, en la mayoría de los casos, no se hereda de los padres.

Síndrome Treacher Collins

La condición puede provocar que quienes la padecen tengan orejas de tamaño anormal, pequeñas o ausentes, pérdida auditiva, una mandíbula muy pequeña y alteraciones en los párpados inferiores. También puede presentarse con otras anomalías, como paladar hendido, según explica la enciclopedia médica.

Las personas con el síndrome suelen tener una esperanza de vida normal. Sin embargo, requieren seguimiento médico y, dependiendo de las características de cada caso, pueden necesitar distintas cirugías para corregir algunas de las malformaciones congénitas asociadas a la condición.

Algunas personas con Treacher Collins pueden presentar dificultades para alimentarse y hablar. Asimismo, pueden experimentar problemas de visión y audición y, en determinados casos, requerir procedimientos quirúrgicos para corregir alteraciones de la mandíbula.

Joven chilena con Síndrome Treacher Collins logró operarse

Según contó Claudia a BioBioChile, su motivación para someterse a la cirugía surgió precisamente a raíz de las complicaciones de salud que enfrentaba y de la larga espera por una solución.

“Llevaba años esperando una solución en el sistema público. Si bien ya había comenzado a ahorrar por mi cuenta, a comienzos de 2025 viví un punto de quiebre”, contó.

“En el hospital donde me atendía, mi doctora me explicó que ya no podía seguir esperando. Mis vías respiratorias estaban muy obstruidas, tenía muy poco espacio para respirar y mi salud se estaba viendo seriamente comprometida. Incluso me explicó que continuar esperando podía llegar a poner mi vida en riesgo“, relató la joven.

Después de escuchar las alarmantes palabras de su doctora, decidió tomar cartas en el asunto e iniciar una campaña en redes sociales, aunque con cierto temor.

“Tenía muchísimo miedo de exponerme la verdad, de que las personas se burlaran de mí, de que todo terminara siendo peor o incluso de no recibir ninguna ayuda. Pero, al mismo tiempo, tenía la esperanza de que alguien me escuchara”, recordó.

“Fue así como finalmente decidí grabar y subir ese video a TikTok, explicando mi condición y pidiendo ayuda. Lo hice hablando desde el corazón y mostrando una vulnerabilidad que durante muchos años había intentado proteger”, contó Claudia.

Su historia logró ser escuchada y consiguió reunir el dinero necesario para costear su operación en aproximadamente seis meses. Sin embargo, todavía debió esperar otros seis meses antes de concretar la intervención.

Esperó un año para concretar su cirugía

“Durante ese tiempo, mi cirujano, el doctor Cristóbal Quevedo, y su equipo realizaron una planificación muy detallada y distintos tratamientos previos para que llegara en las mejores condiciones posibles. Finalmente, me operé el 18 de junio“, recordó la joven.

Sobre cómo ha sido su recuperación, Claudia es sincera. Asegura que ha sido un proceso complejo, aunque menos difícil de lo que imaginaba.

La ingeniera recuerda que uno de los momentos más complejos fue cuando recibió el alta y necesitó la ayuda de otra persona durante cerca de un mes.

“Durante aproximadamente una semana había recibido medicación por vía intravenosa y, al volver a casa, comenzó otra etapa de la recuperación. Durante el primer mes, incluso necesité que una persona estuviera conmigo para cuidarme y ayudarme en mi día a día”, recuerda.

“Desde entonces he ido viendo avances. Poco a poco pude comenzar a hacer más cosas por mí misma y retomar parte de mi rutina y de mi vida cotidiana”, comenta la joven.

Su salud mental se vio beneficiada

Respecto de su salud mental, Claudia cuenta que gran parte de su vida estuvo marcada por la necesidad de someterse a una cirugía. Durante ese proceso de espera, asegura que enfrentó dificultades y mucho estigma.

“Por eso, ahora que la cirugía finalmente ocurrió, apareció una pregunta que quizás durante mucho tiempo no tuve la libertad de hacerme: ¿qué quiero hacer realmente con mi vida?”, se pregunta.

Siento que estoy entrando en una etapa de descubrimiento y de reinvención (…) Durante mucho tiempo, mi síndrome y la necesidad de operarme ocuparon muchísimo espacio en mi vida. Hoy quiero darme la oportunidad de mostrar otras facetas y también de descubrirlas yo misma“, cuenta sobre cómo, tras su intervención, su salud física, pero también mental, ha mejorado.

“Siento que estoy cerrando una etapa que me acompañó prácticamente toda mi vida y comenzando otra en la que, por primera vez, puedo preguntarme con mucha más libertad quién quiero ser, qué quiero hacer y qué quiero construir para mí“, reflexiona.

De acuerdo con su testimonio, esta nueva etapa también estaría relacionada con las redes sociales. Compartir su experiencia y dar a conocer su condición le permitió descubrir su potencial en estas plataformas y la posibilidad de, en el futuro, ayudar a otras personas con su misma condición o que estén atravesando situaciones similares.

Salud física mejora poco a poco

Sobre su salud física, Claudia cuenta que ha percibido mejoras significativas. “Ahora siento que entendí lo que realmente significa descansar y tener energía durante el día. Antes vivía constantemente con sueño y cansancio porque sufría apnea del sueño producto de la malformación de mi mandíbula, que hacía que tuviera muy poco espacio en mis vías respiratorias”.

También cuenta que ha notado cambios enormes al momento de comer. “Aunque todavía sigo en rehabilitación, hoy puedo masticar utilizando todas mis muelas y tengo una mordida que antes no tenía. Antes prácticamente podía masticar solamente por un lado”, revela.

“Son cosas que para muchas personas pueden parecer completamente cotidianas, como dormir bien, despertar con energía o poder masticar normalmente, pero para mí representan un cambio enorme en mi calidad de vida”, confiesa.

Finalmente, respecto de su operación, cuenta que los resultados definitivos podrán evaluarse a los seis meses y al año de la cirugía. Mientras tanto, continúa con terapias y el apoyo de distintos especialistas, entre ellos kinesiólogos y fonoaudiólogos.

“El equipo quirúrgico hizo un trabajo fundamental en la planificación y en la cirugía, y ahora también me corresponde a mí poner todo de mi parte y ser constante con la rehabilitación para alcanzar el mejor resultado posible”, concluye la joven.