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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La deuda pública del Gobierno Central subió al 44,7% del PIB, impulsada por el alza del dólar, acercándose al límite "prudente" del 45% fijado en 2022 por recomendación del CFA. Víctor Silva (Usach) aclara que superar este umbral no implica la quiebra del país, pero sí pérdida de credibilidad y mayor costo de endeudamiento. Para la ciudadanía, los efectos se traducen en un gasto creciente en intereses (que restan recursos a salud o educación), créditos más caros y menor margen para enfrentar emergencias, comprometiendo la sostenibilidad fiscal futura.

La Dirección de Presupuestos (Dipres) informó que la deuda pública del Gobierno Central subió al equivalente del 44,7% del producto interno bruto (PIB), alza influenciada por el aumento del dólar y, con ello, el incremento en los pagos de la deuda contraída en dólares.

Con ello, volvieron las alertas sobre la posibilidad de llegar al 45% considerado prudente, coincidiendo además con advertencias del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) donde prevén que este nivel sea superado en 2029, pese a lo previsto por la Dipres.

Pero, ¿Qué es el nivel ‘prudente’ de deuda pública y por qué existe? ¿Cuáles son las implicancias prácticas de que el Estado se siga endeudando más allá de esa meta y cómo podría afectar al común de las personas?

Nivel prudente de deuda pública en Chile

Víctor Silva, académico de la Universad de Santiago (Usach), explicó que el nivel prudente de deuda fue establecido en 2022 a partir de una recomendación del CFA, “y representa el nivel hasta el cual el Fisco puede seguir cumpliendo sus compromisos con alta probabilidad, sin poner en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas”.

A modo de comparación, puso la idea de una familia ordenada que le pone cierto cupo a su tarjeta de crédito.

“No es lo máximo que el banco estaría dispuesto a prestarle, sino lo máximo que puede deber sin que la cuota termine ahogando el presupuesto del mes”, sostuvo Silva.

Actualmente, ese nivel prudente de deuda está establecido en un 45% del PIB. Es decir, que no debe superar el equivalente al 45% de lo que produce la economía nacional en un año.

¿Qué pasa si se supera el 45% de deuda en Chile?

Si bien siempre los expertos remarcan la importancia de no superar este nivel, tampoco es que exista algún especie de mecanismo que evite que el Estado se siga endeudando al llegar al 45%.

“Superar el 45% no gatilla una sanción automática ni significa que el país quiebre al día siguiente, pero es una señal de alerta seria. Hoy estamos prácticamente en el límite. Hacienda proyecta cerrar el año en 42,7% y mantenerse bajo el umbral, pero el Consejo Fiscal Autónomo advierte que podríamos superarlo hacia 2029″, recalcó el académico Usach ante las consultas de BioBioChile.

Ahora bien, de superarse, Silva sostiene que lo primero que se puede perder es “credibilidad” ante clasificadoras de riesgo como S&P, Moody’s o Feller y quienes ponen una “nota” al país, en base a la capacidad para pagar sus compromisos financieros, como la deuda.

“Las clasificadoras de riesgo miran este indicador muy de cerca, y una baja en la nota significa que los inversionistas nos exigen más intereses para préstamos. Además, quedamos con menos colchón para enfrentar una emergencia, y cuando el ajuste se posterga, termian siendo más doloroso, ya sea recortes de gasto o vía más impuestos”, dijo el experto.

Implicancias en la vida diaria

Y es este punto en el cual termina traduciéndose más los efectos del alza de la deuda pública al largo plazo.

Mientras más grande es la deuda, los países tienden a poner más dinero para pagar intereses, y si esos son en una moneda distinta a la nacional -como en el caso de Chile el dólar o euro- esos cobros pueden dispararse aún más.

Al cierre del tercer trimestre, la Dipres informó que el saldo acumulado de deuda bruta del Gobierno Central sumaba $160.030.895 millones de pesos chilenos, donde solo el alza del dólar significó una incidencia de $2.506.927 millones.

A su vez, los pagos por intereses asciendieron a $1.467.312 millones, un 2,8% en comparación con el mismo trimestre de 2025.

El académico Usach apuntó que, para el ciudadano de a pie, “el efecto más directo de una deuda pública creciente es que una parte cada vez mayor del presupuesto se va en pagar intereses y no en salud, educación, seguridad o pensiones. Solo en 2025 el Fisco pagó más de 4.800 millones de dólares en intereses, y esa cuenta sigue subiendo año a año“.

“Cada peso que se destina a intereses es un peso que no llega a un consultorio o colegio”, agregó en sus declaraciones a BBCL.

Y por otro lado, otro efecto apunta directo al bolsillo de la gente, ya que cuando el Estado paga más por endeudarse, esa tasa suele traspasarse al resto del sistema, volviendo más caro los créditos hipotecarios y de consumo, además del financiamiento de empresas y pymes.

Otro punto añadido por Silva es la menor capacidad de un país para reaccionar ante una crisis -pandemia, terremoto o fenónemo climático, por ejemplo-, y que, “finalmente, la deuda de hoy son los impuestos o beneficios recortados de mañana. O sea, una cuenta que les estamos dejando a nuestros hijos”.

“Endeudarse para invertir no es malo; el problema aparece cuando nos endeudamos para financiar gasto corriente de manera permanente”, concluyó.