Una pecera, un espejo, un microondas encendido e incluso una tarde de invierno con todos en casa viendo videos pueden explicar por qué la señal de Wi-Fi funciona peor en algunos rincones del hogar. Aunque muchas veces la culpa recae de inmediato en la compañía de internet, la conexión inalámbrica también enfrenta pequeños “enemigos” dentro de la vivienda.
El Wi-Fi transmite información a través de ondas de radio. Esa señal viaja desde el router hasta el celular, computador o televisor, pero en el camino puede chocar, rebotar, debilitarse o recibir interferencias de otros aparatos.
Alex Hills, profesor de la Universidad Carnegie Mellon y uno de los pioneros en la instalación de grandes redes Wi-Fi en los años 90, llamó a estos obstáculos los “chicos malos de la radio” en su libro Wi-Fi and the Bad Boys of Radio. No hablaba de hackers, sino de objetos y procesos cotidianos que complican la conexión, consignó BBC
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Electrodomésticos que afectan tu conexión Wi-Fi
Uno de los casos más conocidos ocurre con el microondas. La mayoría de las redes Wi-Fi antiguas trabaja en la frecuencia de 2,4 GHz, la misma que usan estos hornos para calentar alimentos. Aunque los microondas modernos vienen blindados para mantener esas ondas dentro del aparato, uno viejo o en mal estado puede generar interferencias.
“Es una de las fuentes de interferencia más importantes de las que se habla”, afirma Hills. El problema, eso sí, ha bajado con los años, porque muchos routers actuales también funcionan en bandas de 5 GHz o incluso 6 GHz, menos expuestas a este tipo de choque.
Algo parecido puede pasar con otros electrodomésticos. Lavadoras, refrigeradores o aparatos con motores pueden generar interferencia electromagnética. El académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, Alejandro Reid, explicó que estos artículos producen EMI, por su sigla en inglés. Incluso televisores, teléfonos inalámbricos o monitores para bebés pueden afectar la señal, sobre todo cuando usan la banda de 2,4 GHz, consigna AT&T.
El agua de las peceras no es tan inocente
Pero no solo los aparatos eléctricos complican la conexión. Las peceras también pueden convertirse en un obstáculo inesperado. El agua debilita las ondas de radio y puede crear zonas con mala cobertura si queda justo entre el router y el dispositivo.
“Una señal de radio se debilita naturalmente con la distancia”, explica Hills. “Pero a veces atraviesa un objeto que la debilita. A eso lo llamamos sombreado”.
Especifica, que las moléculas del agua pueden actuar como pequeñas imágenes que debilitan la señal, es decir, si hay una pecera entre el router y el dispositivo que se conecta a la red, se puede crear una zona sin cobertura.
Las paredes gruesas y los muebles grandes producen un efecto similar. La madera y el yeso dejan pasar la señal con mayor facilidad, pero el ladrillo, el hormigón, el metal y las cañerías complican mucho más el recorrido. Mientras más obstáculos existan entre el router y el equipo conectado, peor funcionará la red.
Espejos e invierno
Los espejos también tienen su propia trampa. Como la señal Wi-Fi se comporta de forma parecida a la luz, puede rebotar en superficies reflectantes. Un espejo grande, un televisor o una pared con láminas metálicas pueden desviar la señal y dejar una habitación con conexión débil.
El clima, aunque parezca lejano al problema, también puede influir. La lluvia común no debería afectar el Wi-Fi dentro de la casa, pero el frío extremo, la nieve o el calor intenso pueden dañar infraestructura, cables o señales satelitales.
Además, durante el invierno es posible que tu conexión a Wi-Fi no funcione correctamente, pero se debe a un factor muy simple: pueden haber más personas encerradas usando internet al mismo tiempo.
Claro que no es lo único, en zonas con extremas bajas temperaturas, el frío puede dañar el metal interior de los cables y si hay nieve, esta puede bloquear la señal del satélite, en caso de que tengas este tipo de conexión.
Por eso, antes de llamar indignado al proveedor, conviene revisar la ubicación del router. Lo ideal consiste en dejarlo en un punto central de la casa, en altura y lejos de microondas, refrigeradores, peceras, muros gruesos, espejos grandes y televisores. Si aún existen zonas muertas, un extensor de señal puede ser una solución para evitar interferencias de Wi-Fi.