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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Ministerio de Salud emitió una alerta sanitaria por la detección de aflatoxinas en maní tostado sin sal de la marca Cuisine & Co, pidiendo a las personas abstenerse de consumirlo si lo tienen. El producto afectado es un pote de 300 gramos, lote 103969, con retiro de comercialización ordenado. Las aflatoxinas son toxinas producidas por hongos en alimentos como maní, maíz y frutos secos, sin moho visible. La variante aflatoxina B1 es carcinógena, con riesgos como aflatoxicosis y cáncer hepatocelular por exposición prolongada.

El Ministerio de Salud emitió una alerta alimentaria por la detección de aflatoxinas en maní tostado sin sal de la marca Cuisine & Co, llamando a las personas a abstenerse de consumirlo en caso de que lo tengan en su poder.

De acuerdo a lo indicado, el producto en el que se reportó esta micotoxina corresponde a un pote de 300 gramos, cuyo número de lote es 103969, y para el cual se ordenó el retiro de la comercialización.

El hallazgo se produjo en el marco de un muestreo realizado por la Seremi de Salud de La Araucanía y un posterior análisis del Laboratorio de la Seremi de Salud Metropolitana.

Antecedentes del producto
Nombre: Maní Tostado sin Sal
Marca: Cuisine & Co
Formato: Pote de 300 g
Lote: 103969
Fecha de elaboración: 31-03-2026
Fecha de vencimiento: 30-09-2026
Empresa envasadora: Agroindustrial Las Tres Erres SPA.

Emiten alerta alimentaria por aflatoxinas en maní Cuisine & Co: qué son y cómo afectan a la salud
Cuisine & Co.

¿Qué son las aflatoxinas?

Las aflatoxinas son toxinas producidas por determinados hongos que pueden contaminar alimentos tan cotidianos como el maní, maíz, frutos secos y otros cereales. Y existe una característica que dificulta identificarlas: un alimento puede contenerlas aunque no presente moho visible ni tenga una apariencia extraña.

Lorena Mercado, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, explica que estas sustancias son producidas principalmente por hongos del género Aspergillus, que se encuentran naturalmente en el suelo y pueden colonizar distintos cultivos.

“La contaminación puede ocurrir tanto en el campo, favorecida por la sequía o el estrés de la planta, como durante el almacenamiento, cuando las condiciones de humedad y temperaturas elevadas favorecen el desarrollo de los hongos”, señala a través de un comunicado.

Entre las diferentes variantes existe una que genera especial preocupación: la aflatoxina B1, clasificada por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) como carcinógena para los seres humanos.

Las consecuencias dependen, entre otros factores, de la cantidad consumida y del tiempo de exposición. Según explica Mercado, una exposición aguda a dosis elevadas puede provocar aflatoxicosis, cuadro capaz de generar vómitos, dolor abdominal y daño hepático severo. En situaciones graves, incluso puede llegar a ser mortal.

Sin embargo, uno de los principales riesgos está relacionado con una exposición prolongada a pequeñas cantidades. “La exposición crónica a dosis bajas se asocia con una mayor incidencia de cáncer hepatocelular, especialmente en personas que además son portadoras del virus de la hepatitis B”, explica la académica.

En niños, la exposición sostenida también ha sido vinculada con retraso del crecimiento y desnutrición crónica, particularmente en países donde alimentos susceptibles a este tipo de contaminación, como el maíz y el maní, constituyen parte importante de la alimentación cotidiana.