Con más de 1.000 años de historia y evolución, las papas nativas cultivadas en Chiloé no son solo un símbolo de identidad territorial, sino de oportunidades para la bioeconomía circular desde el sur de Chile.
Esta es una de las premisas que busca demostrar el proyecto “Validación de un probiótico liofilizado de levaduras nativas fermentadas en descartes de papa para la industria pecuaria sostenible”, iniciativa liderada por el académico de Agronomía de la Universidad de Los Lagos, Dr. Julio Kalazich, que diversifica el valor de un tesoro agrícola de Chiloé.
La tarea es clave, evaluar el efecto probiótico sobre la salud intestinal, el estado inmunológico y el rendimiento productivo de terneros de lechería en la Región de Los Lagos al consumir un producto de origen natural, y contribuir a reducir problemáticas como la mortalidad neonatal y la resistencia antibiótica de la misma industria.
Investigación con proyección
La propuesta busca expandir una investigación iniciada en 2023, que identificó 325 levaduras nativas en 110 variedades de papas ancestrales conservadas por Yolanda Millapichún en Detif, Chiloé.
La iniciativa, pionera en el país, busca impactar en la industria pecuaria con una propuesta alimenticia elaborada a partir de levaduras fermentadoras de descartes de papa, revalorizando un residuo que actualmente acumula más de 60.000 toneladas de desechos anuales en la región de Los Lagos.
La investigación de laboratorio identificó dos levaduras clave, mediante caracterización fenotípica y evaluación de su potencial biotecnológico, como parte de una tesis agronómica del estudiante ya titulado Vicente Laborde.
El investigador asociado al Programa Cero Huella de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación ULagos, y subdirector del proyecto, Dr. Benjamín Glasner, explicó: “Partimos con más de 300 muestras, y tras aplicar criterios morfológicos y de crecimiento en obtención de biomasa, además de técnicas moleculares como amplificación por PCR; seleccionamos estas levaduras que no eran redundantes ni fenotípica, ni genéticamente, resultando ser excelentes candidatas para crecer en medios de cultivos y con potencial de procesar rastrojos agrícolas”.
“Nos dimos cuenta que competían muy bien con levaduras comerciales, además de crecer con un requerimiento nutricional menor y a una temperatura más baja, lo que entrega ventajas comparativas para disminuir y optimizar costos en los procesos”, declaró Glasner.
Respecto a lo que se busca actualmente, el investigador agregó que “en esta etapa de expansión teníamos distintas ideas de aplicaciones, y la ganadería era una de ellas. Uno de los grandes dolores de la industria es la transición de los terneros desde animales monogástricos a rumiantes, donde no sólo hay un cambio fisiológico, sino que susceptibilidad a infecciones y problemas de salud que se asocian a la mortalidad animal”.
Los antecedentes expuestos apuntan directamente a enfermedades como la diarrea neonatal, actual responsable de hasta el 50-60% de muertes pre-destete en lecherías, desencadenando patologías donde el uso de antibióticos es el principal aliado de la salud animal. En este escenario, ¿podrían las levaduras identificadas por la ULagos ser una solución más natural y eficaz para revertir estas cifras?
Potencial biotecnológico de papas nativas
Desde una región que, según datos entregados por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura (Odepa), concentra el 39,3% de la producción nacional de leche; la ciencia y la investigación territorial se vuelven fundamentales para resolver los desafíos que comprometen la rentabilidad y sostenibilidad de esta industria local.
Por lo anterior, el director del proyecto, Dr. Julio Kalazich, señaló que a partir de estas levaduras se buscará crear un probiótico liofilizado que preserve la viabilidad celular y los compuestos bioactivos, pudiendo ser incorporado en la alimentación de animales luego de su primera semana de vida.
“No obstante que nuestras levaduras seleccionadas producen 45-50% de proteínas, hoy las levaduras también tienen un alto reconocimiento internacional como probióticos (bioestimulantes), por lo que creemos que estas levaduras van a tener un muy buen funcionamiento al alimentar terneros de lechería, una industria que requiere de procesos más naturales”, relevó Kalazich.
La iniciativa busca escalar desde un nivel de validación TRL3 hacia un desarrollo comercial TRL6, articulando investigadores, estudiantes y actores productivos para impulsar innovaciones científicas con impacto territorial y proyección comercial.