Está claro que en Chile el pregrado sigue concentrando el volumen de matrícula del sistema de Educación Superior, entre 2010 y 2026, pasó de 921.750 a 1.341.769 matriculados, mientras que, sumados, los segmentos de estudios posteriores al pregrado, pasaron de 47.360 a 125.381 estudiantes, aumentando su participación de 4,9% en 2010 a 8,5% en 2026.

El posgrado académico (magíster y doctorado) creció en el período, de 36.093 a 64.163 estudiantes, mientras que la educación continua (diplomados y postítulos) se expandió fuertemente llegando en 2026 a tener una matrícula de primer año similar (61.218) a la de todos los programas de posgrado académicos del país.

La formación posterior al pregrado en Chile se reorganizó en torno a la accesibilidad. El Diplomado se convirtió en el vehículo dominante de la formación de pos pregrado, porque exige menos tiempo, tiene menos costo y menos requisitos de ingreso que el posgrado académico: entre 2010 y 2026 su matrícula de primer año pasó de 5.150 a 57.488 estudiantes.

El destino institucional de esa demanda es cada vez más privado y desigual entre programas. En posgrado, las universidades privadas ganan terreno frente a las estatales CRUCH, desplazamiento concentrado casi por completo en el magíster: las estatales CRUCH son el único grupo que pierde estudiantes en términos absolutos (de 3.714 a 3.222 matriculados de primer año), mientras las privadas del CRUCH más que duplican los suyos (de 2.201 a 4.957). Cambio este último, que se sustenta en la incorporación de universidades privadas al Consejo de Rectores en 2018. La matrícula de doctorados y especialidades médicas se observa estable y vinculada mayoritariamente a las universidades tradicionales.

Es en educación continua (diplomados y postítulo), el vuelco privado es más abrupto y ocurre en 2018, desde entonces universidades no CRUCH y privadas CRUCH lideran con holgura la matrícula de primer año dado que las privadas no CRUCH partieron con 3.102 y ya para el año 2026, llegaron a 25.379, concentrando más de la mitad del total (52,4%) en educación continua. Por otro lado, las universidades privadas CRUCH, también se expanden, de 608 matriculados de primer año en 2010 a más de catorce mil, en 2026.

La mayor parte del crecimiento reciente de los diplomados ocurre en el área de Administración y Comercio, que entre 2010 y 2026 pasa de 1.680 a 13.018 estudiantes de primer año y en el área de Salud, que sube de 722 a 11.146. Áreas que representan cerca de la mitad de matrícula total de los diplomados en 2026.

Ese formato accesible, también se refleja en tiempo y precio, el diplomado acorta su duración más que ningún otro programa y su arancel promedio se mantiene muy por debajo del de un magíster. En 2010 la duración promedio era 1,7 semestres, que se reduce a 1,2 semestres en 2026, mientras que el magíster se ajustó de 4,1 a 3,7 semestres y los doctorados mantienen una duración de 8 semestres aprox. en el período. En tanto en precio la relación, en 2026, va de $1,44 a $1,58 millones, en los diplomados, valores que son menos de la mitad de los $3.53 a $4.04 millones, de los magíster.

La educación continua además se desplaza con fuerza hacia formatos no presenciales, mientras el posgrado académico mantiene la presencialidad como norma. En educación continua, en las universidades privadas no CRUCH en el 2011 tenían una matrícula de 3.240 alumnos presenciales y 372 a distancia, mientras que, en 2026, tienen 924 presenciales y 25.228 no presenciales o híbridos.

A la vez, en las universidades privadas CRUCH, 11.213 eran no presenciales o híbridos frente a 3.463 presenciales. Lo que contrasta con la situación en los posgrados en 2026, donde se observa que las universidades estatales CRUCH tiene 4.218 presenciales y 729 no presenciales y, aunque avanzan en no presencialidad, también los posgrados (magíster y doctorados) de las universidades privadas CRUCH muestran altos niveles de presencialidad, ese año su relación es de 4.737 presenciales y 1.873 no presenciales.

En resumen, la formación tras el grado académico no solo aumenta, sino que también cambia de tipo. El crecimiento se centra en diplomados de menor duración (1,2 semestres), pero también de menor coste (alrededor de $1,5 millones, en comparación con $3,5 a $4,0 millones del magíster), al mismo tiempo que los magísteres y las especialidades médicas permanecen estables y anclados en las universidades tradicionales. Esta nueva forma ha sido capturada sobre todo por las universidades privadas y, en áreas como Administración y Comercio y Salud.

La información es descriptiva, muestra hacia dónde se desplaza la matrícula y con qué atributos coincide ese desplazamiento, pero no permite afirmar que la accesibilidad sea la causa de ese desplazamiento, ni que estos programas sean los que demanda el mercado laboral, y esa pregunta queda abierta.

Entonces, se puede afirmar que, la accesibilidad, no la profundidad formativa, es el factor determinante de la demanda posterior al pregrado, y el área que forma a los profesionales de la educación migró hacia ese formato sin lograr, sin embargo, ampliar de manera relevante su participación en el sistema de la educación superior.

Víctor Salas Opazo
Alex Espinaza Torres
OPPES-USACH
Departamento de Economía, Universidad de Santiago de Chile

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