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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Investigadores de la University of California en Davis descubrieron que el moho gris, conocido como Botrytis cinerea, puede reconocer y atacar de forma diferente a cada planta infectada, adaptando su estrategia según el cultivo. Este hallazgo desafía décadas de creencias en la agricultura y sugiere que el hongo “lee” las plantas antes de atacar, interpretando sus señales químicas para adaptar su invasión. Este descubrimiento podría revolucionar la forma en que se combaten las enfermedades agrícolas, proponiendo confundir al hongo para evitar su reconocimiento y permitir que las defensas naturales de las plantas detengan su avance.

Puede que nunca hayas oído hablar de Botrytis cinerea, pero seguro lo has visto. Más conocido como moho gris, es ese hongo capaz de pudrir desde un tomate hasta una uva, una flor o una lechuga. Por lo mismo, durante décadas, científicos de todo el mundo intentaron derrotarlo, pero este siempre ganaba. ¿Por qué? Porque tenía un secreto guardado bien guardado hasta ahora.

Dos nuevos estudios liderados por investigadores de la University of California en Davis revelaron que el moho gris no ataca igual a todas las plantas, como se creía. En realidad, el patógeno es capaz de reconocer qué especie está infectando y modificar su estrategia según el cultivo.

Es decir, el hongo “sabe” si está atacando una frutilla, un tomate o una uva.

Los hallazgos fueron publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El secreto que nadie había detectado

Por años, la ciencia asumió que las plantas respondían de manera parecida frente a un hongo invasor. La lógica era simple: si descubrían cómo una planta lograba defenderse, ese conocimiento podría replicarse en otros cultivos.

Pero los investigadores descubrieron que cada planta activa defensas propias y radicalmente diferentes frente al moho gris. Lo que funciona en una especie puede no servir absolutamente de nada en otra.

“Es por eso que nunca pudimos descubrir cómo transferir información de una planta para ayudar a otra a volverse resistente”, explicó Dan Kliebenstein, profesor del Departamento de Ciencias Vegetales de UC Davis y líder de la investigación.

Ese fue el primer gran golpe a décadas de estrategias agrícolas.

El moho gris “lee” la planta antes de atacar

Sin embargo, el descubrimiento más sorprendente vino después. Los científicos observaron que el hongo no usa una especie de “llave maestra” universal para infectar cualquier cultivo. En cambio, primero detecta características químicas de la planta y luego adapta su ataque.

“El patógeno es como un ser humano”, señaló Kliebenstein. “Sabe que está atacando una fresa o un tomate y decide hacer algo completamente diferente”.

Según la investigación, el hongo sería capaz de interpretar señales químicas y defensas naturales de cada planta para elegir la mejor forma de invadirla.

En otras palabras, el moho gris llevaba años cambiando de estrategia según su víctima, pero nadie había entendido completamente cómo funcionaba ese mecanismo.

Un hallazgo podría cambiar la agricultura

El descubrimiento abre una nueva posibilidad para combatir enfermedades agrícolas. Hasta ahora, la mayoría de los esfuerzos se concentraban en fortalecer las plantas una por una mediante mejoramiento genético o resistencia específica.

Pero los investigadores creen que el verdadero punto débil podría estar en el propio hongo.

La idea ahora sería “confundirlo”, evitando que reconozca qué planta está atacando. Si el patógeno pierde esa capacidad, las defensas naturales de los cultivos podrían ser suficientes para frenarlo.

“Nos hemos estado golpeando contra una pared de ladrillos y nunca pensamos en esto”, afirmó Kliebenstein.

Afecta cultivos en todo el mundo

El moho gris provoca pérdidas estimadas de entre un 5% y un 10% en numerosos cultivos agrícolas a nivel global.

Entre las especies afectadas se encuentran tomates, uvas, arándanos, soja, flores ornamentales y verduras de consumo masivo.

Aunque la investigación todavía está en una etapa experimental, los científicos creen que este hallazgo podría abrir la puerta a nuevas formas de proteger alimentos y reducir pérdidas agrícolas en distintos países.