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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Universidad de Santiago (Usach) está desarrollando un sistema para predecir y prevenir incendios forestales, utilizando datos de CONAF. Dirigido por Leoncio Briones, el proyecto busca identificar las zonas de mayor riesgo y mejorar las medidas preventivas.

La Universidad de Santiago (Usach) está desarrollando un sistema para ayudar en la predicción y prevención de incendios forestales, a partir de datos de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Después de años de trabajo, se espera que esté listo en marzo de 2026.

Leoncio Briones, académico de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Usach, está dirigiendo el proyecto. El experto explica que, si bien en Chile hay medidas de prevención, es necesario “tener un estudio claro de dónde son las zonas de mayor riesgo de incendios forestales”.

“Los planes de prevención incluyen preparar durante el invierno la zona de interfaz, donde se juntan las viviendas con el área agrícola o forestal, lo que significa retirar maleza, preparar vías para que puedan llegar rápidamente las brigadas o los bomberos durante el verano”, pero “hay que hacerlo no en cualquier lugar”, aclara en un comunicado.

¿Se puede predecir el lugar de los incendios?

Briones dice que para mejorar las medidas de prevención, se requiere inteligencia de datos. Por ello, el proyecto está utilizando información histórica. Se trata de una base de 150 mil siniestros a lo largo de Chile, que analizan con el fin de pronosticar dónde se iniciarán nuevos incendios.

“Estamos incorporando cerca de 100 variables para hacer una mejor predicción. Tradicionalmente, se han usado variables atmosféricas y de vegetación solamente”, plantea.

Nosotros estamos incorporando cerca de 100 variables adicionales para poder hacer una mejor predicción de dónde van a ser los incendios forestales, porque no es en cualquier zona de interfaz, es en determinados puntos”, añade.

El sistema también está pensado para el problema del cambio climático, que hace que los incendios se muevan y no sean estáticos. “La realidad de este año va a ser distinta de la del año siguiente y por supuesto a la de hace 10 años. Entonces tenemos que tener un sistema de inteligencia que nos permita ir anticipándonos a esos problemas que van a ir ocurriendo, que tienen que ver con el cambio climático y otros factores ambientales”, explica.

Por ejemplo, entre las variables que incorporaron, incluyen el comportamiento de las personas, ya que “en Chile prácticamente el 100% de los incendios se producen por las personas, no son catástrofes naturales. De ese 100%, más o menos la mitad es intencional y el otro 50% es alguna torpeza”, puntualiza.

También añadieron variables que tienen que ver con la vegetación e incluso con la gobernanza, mientras que van mejorando el porcentaje de precisión de la predicción de lugares de mayor riesgo de incendios forestales.

“Lo que nos dice nuestro modelo es que los incendios se producen a mucha distancia de cuarteles de policías y bomberos. Entonces, uno puede pensar en tener equipos que vayan a lugares donde el modelo predice que se va a producir un siniestro y así actuar como disuasivo”, adelanta.

“Entonces, mientras más precisa sea la inteligencia, más precisas pueden ser las medidas que tomen preventivamente“, concluye.