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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La sonda Voyager 1, lanzada por la NASA en 1977 para explorar el espacio, alcanzará un día luz de distancia de la Tierra este año. Este hito representa una proeza simbólica y revela las complejidades del viaje interestelar. A pesar de haber sido lanzada hace 49 años, la Voyager 1 sigue en funcionamiento y lleva consigo un disco de oro con información sobre la humanidad en el caso de que fuera encontrada por extraterrestres.

Este año, la sonda espacial Voyager 1 alcanzará un día luz de distancia de la Tierra tras ser lanzada por la NASA en 1977 para explorar el espacio y viajar más allá del Sistema Solar.

Este es el objeto creado por humanos que ha llegado más lejos y ahora marcará un importante hito simbólico para la humanidad, demostrando además las complejidades del tiempo para un viaje interestelar.

En medio siglo, solo alcanzó un día luz de distancia. Para ponerlo en perspectiva, podemos pensar que la estrella más “cercana” al Sol, Próxima Centauri, se encuentra a 4 años luz.

De acuerdo con la NASA, el 18 de noviembre de 2026, a las 2:16:07 AM (hora del Pacífico), la Voyager estará a 1.079.252.848 kilómetros, es decir, la distancia que recorre la luz en 24 horas.

Una vez que esté en ese punto, cuando los científicos le envíen información a través de la Red del Espacio Profundo de la NASA, esta tardará en llegar 24 horas, y si la Voyager responde, habrá que esperar otro día más para recoger aquella comunicación.

¿Por qué la Voyager 1 es tan importante?

La Voyager 1 lleva ya 49 años explorando el espacio. Inicialmente, sobrevoló Júpiter y Saturno, realizando varios hallazgos en el camino, pero en 1990 comenzó su misión interestelar.

Esta consistió en extender su exploración hasta los límites exteriores de la heliosfera, que es la esfera de influencia del Sol; y más allá.

Los científicos que la monitorean desde la Tierra han apagado o dejado obsoletos algunos de sus instrumentos para que pueda ahorrar energía y continuar comunicándose con el planeta.

Sin embargo, incluso si se apagara, seguirá moviéndose por el espacio. De hecho, lleva consigo un disco de oro con un mensaje que contiene información clave sobre la humanidad, con la esperanza de que, en el futuro, si es encontrado por alguna civilización inteligente en el espacio exterior, puedan saber sobre nosotros.

Foto del disco de Oro de las sondas Voyager
NASA

Según la NASA, a la fecha “continúa comunicándose con la Red del Espacio Profundo y enviando datos desde cuatro instrumentos que aún funcionan: el telescopio de rayos cósmicos, el experimento de partículas cargadas de baja energía, el magnetómetro y el experimento de ondas de plasma”.

Esta sonda espacial además tiene una hermana, la Voyager 2 que, si bien fue lanzada primero al espacio, la Voyager 1 tomó otra ruta más rápida y salió del Sistema Solar antes que su gemela.