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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En el empate sin goles entre Rosario Central y Corinthians en la Copa Libertadores, el arquero Hugo Souza denunció insultos racistas desde las tribunas, activándose el protocolo contra el racismo. El club brasileño condenó los hechos y exigió investigar a los responsables. Souza relató insultos como "mono" y "negro hijo de puta", señalando que esto ocurre frecuentemente.

El empate sin goles entre Rosario Central y Corinthians, por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, quedó marcado por un nuevo episodio de racismo en el fútbol sudamericano.

El arquero brasileño Hugo Souza denunció insultos y gestos racistas desde las tribunas del Gigante de Arroyito, situación que llevó a activar el protocolo contra el racismo durante el encuentro.

La situación ocurrió en el minuto 66, cuando Souza se acercó al árbitro uruguayo Andrés Matonte para advertirle sobre los insultos que estaba recibiendo. El juez realizó entonces la señal correspondiente al protocolo contra el racismo y el partido se detuvo durante algunos minutos antes de reanudarse.

Tras el encuentro, Corinthians condenó los hechos y pidió que se investigue a los responsables. El club paulista afirmó que “repudia vehementemente y lamenta un nuevo episodio de racismo en el fútbol”.

En su comunicado, el Timao sostuvo que “aficionados del equipo local cometieron actos racistas en las tribunas, volcados en Hugo Souza”, y reclamó medidas para identificar y sancionar a quienes protagonizaron los incidentes.

Pero fue el propio arquero quien entregó el testimonio más contundente sobre lo ocurrido. Souza explicó que su margen de acción frente a este tipo de situaciones es limitado y pidió que se adopten medidas para evitar que se repitan.

Lo único que puedo hacer es informar al árbitro y hablar con él. Desafortunadamente, esto sucede con frecuencia. Lo que podemos hacer es mantener la concentración y esperar que esto cambie“, dijo.

El brasileño fue aún más directo al referirse a la experiencia vivida en Rosario y aseguró que no se trata de un episodio aislado.

“Por desgracia, cada vez que venimos a jugar aquí es igual, todo el partido. Parece algo habitual, pero no puede ser. Durante todo el partido me llaman mono, negro hijo de puta, pedazo de mierda. Esto ocurre con frecuencia aquí. Solo puedo comunicarlo al árbitro, no tengo más que hacer”, expresó.

Además de los insultos, el arquero señaló que desde las tribunas también le realizaron gestos de “mono”.