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Viernes 27 abril de 2018 | Publicado a las 18:12
El gran Sim√≥n: c√≥mo el cari√Īo hizo que un ni√Īo venciera el c√°ncer durante 5 a√Īos
Publicado por: √Ālvaro Acu√Īa
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Sim√≥n Ismael es el nombre de nuestro primer hijo. Naci√≥ el 28 de enero de 2010 despu√©s de 14 a√Īos de amor con Carola, su madre. Cuando ella estaba en 6to b√°sico y yo en 7mo nos dimos el primer beso. √Čramos unos ni√Īos jugando a ser grandes, a pololear y pelearnos, para luego reconciliarnos, en los recreos del colegio (escondidos de las monjas), en los paraderos de las micros, en diversas plazas, en el centro, en todas partes nos pase√°bamos y extrapol√°bamos amor, puro y sincero… desde ah√≠ somos eternos, somos amor.

El 9 de abril de este a√Īo Sim√≥n falleci√≥, despu√©s de haber luchado cuerpo a cuerpo contra el c√°ncer en tres oportunidades.

En el mareo de su muerte reciente, en la confusi√≥n de la vida, en el dolor de no tenerlo, en la rabia de no poder hacer nada, en la incredulidad de que nunca m√°s estar√° con nosotros, gritamos fuerte hacia adentro: “Por qu√© vivi√≥ tan poco, solo 8 a√Īos, por qu√©”. Esa pregunta en nuestras mentes desata todas las emociones antes descritas: dolor, rabia y tristeza y desencadena el duelo que nunca quieres vivir, menos el de un hijo.

Lo com√ļn y para lo que se supone estamos relativamente preparados, es que primero se mueran los m√°s ancianos: los abuelos, luego los padres y t√≠os, despu√©s los hermanos y amigos, es ah√≠ cuando empiezas a ser consiente de tu propia muerte y sabes que ser√°n tus hijos quienes te entierren, te despidan de este mundo, no al rev√©s.

¬ŅC√≥mo se llama cuando pierdes a un hijo? C√≥mo se le dice. Nadie se ha atrevido a ponerle un nombre, porque cuando pierdes a tus padres te llaman hu√©rfano, pero cuando pierdes a un hijo, c√≥mo se llama. Nadie ni nada est√° preparado para aquello. Nosotros no somos la excepci√≥n.

Desde ni√Īos con Carola nacimos en el amor, vivimos en √©l, formamos un hogar. Naci√≥ Sim√≥n primero y Mar√≠a Jes√ļs despu√©s, y a pesar de los eventos que nos toc√≥ vivir, siempre la esperanza y el optimismo reinaba nuestros pensamientos y desencadenaban emociones positivas en nosotros que nos permit√≠an ser felices aunque la vida nos hubiera tirado al suelo y nos pegara patadas en las costillas.

As√≠ fue como enfrentamos el 2011 el primer c√°ncer de Sim√≥n, del cual despu√©s de quimioterapias y operaciones, nos volv√≠amos de Santiago tranquilos de haber superado una etapa negra de nuestra historia. Un par de meses despu√©s, en el primer control pos tratamiento, los ex√°menes indicaban que el c√°ncer segu√≠a en su cuerpo y ahora m√°s fuerte y agresivo, con ‚Äúpocas probabilidades de √©xito‚ÄĚ.

Volvimos a caer al suelo, pero pronto nos secamos las l√°grimas y decidimos seguir la batalla, con esperanza y optimismo, pero sobretodo con amor. Sim√≥n solo ten√≠a 2 a√Īos, no sab√≠a nada y si bien no pod√≠amos evitar el dolor del pinchazo o la molestia de la anestesia, si pod√≠amos evitar que aquello se transformara en sufrimiento, con besos, abrazos, juegos y compa√Ī√≠a. Y as√≠ fue como despu√©s de varios meses, entre quimios y radioterapias, sin pelo √©l, sin pelo yo, volv√≠amos a ganar, volv√≠amos a casa, tranquilos pero nerviosos, con interrogantes que no quer√≠amos preguntar:

¬ŅPor qu√© Sim√≥n naci√≥ con c√°ncer?

¬ŅPor qu√© le dio nuevamente c√°ncer?

Todos los seres humanos tenemos un sistema inmunol√≥gico (o inmunitario) que en palabras simples se puede definir como el defensor natural de nuestro cuerpo, el que est√° alerta a la presencia de ‚Äúinvasores‚ÄĚ, de ‚Äúcuerpos extra√Īos‚ÄĚ que nos puedan provocar da√Īos. No solo est√° alerta, tambi√©n los ataca para que no generen los efectos negativos en las personas.

Al parecer, el sistema inmunol√≥gico de Sim√≥n no funcionaba bien. Claro, naci√≥ con c√°ncer, pero despu√©s se recuper√≥. Entonces, ¬Ņpor qu√© volvi√≥? Su sistema inmunol√≥gico no hizo la pega, no fue capaz de detectar esas c√©lulas cancer√≠genas que hab√≠an quedado y menos matarlas. Se reprodujeron en miles y as√≠ fue como volvi√≥ a tener c√°ncer, ahora en sus pulmones.

Pero el tratamiento ya hab√≠a terminado. Ya no recib√≠a quimios ni radioterapias. ¬ŅPor qu√© no volvi√≥ a tener un tercer c√°ncer si su sistema inmunol√≥gico no funcionaba bien? A meses de cumplir tres a√Īos, Sim√≥n dejo de recibir tratamiento oncol√≥gico y el c√°ncer que finalmente lo mat√≥ volvi√≥ cuando ya ten√≠a ocho. ¬ŅQu√© hizo que viviera bien y muy bien esos cinco a√Īos? Y la pregunta que en el lecho de su muerte nos perturbaba (¬Ņpor qu√© vivi√≥ tan poco tiempo?), ahora, en la racionalidad de las cosas, cambia: ¬ŅPor qu√© vivi√≥ tanto?

Por amor es nuestra respuesta. ¬ŅEs este un consuelo iluso?, ¬Ņes una respuesta esot√©rica?, ¬Ņnos estaremos volviendo locos con Carola?: No, un fuerte, claro y cient√≠fico NO ¬ŅC√≥mo?

Desde mediados del siglo XIX, diversos cient√≠ficos de todo el mundo vienen investigando las relaciones mente-cuerpo y sus implicaciones cl√≠nicas, desarrollando hallazgos cient√≠ficos que han permitido generar una disciplina llamada ‚Äúpsiconeuroimunolog√≠a‚ÄĚ la cual, en palabras de Ader, Felten y Cohen en 1991, ‚Äú…pone de manifiesto la influencia de factores psicosociales sobre la respuesta inmunol√≥gica…‚ÄĚ

En otras palabras quizá un poco más simples, ha quedado demostrado científicamente que el sistema inmunológico de la persona se fortalece si recibe emociones positivas.
Entonces si Sim√≥n ten√≠a ‚Äúfallas‚ÄĚ en su sistema, ¬Ņpor qu√© vivi√≥ tanto con el c√°ncer dando vueltas? Por el amor y las emociones positivas que derivan de √©l, que nosotros como padres le entregamos minuto a minuto, que su hermanita le regalaba en cada caricia, preguntas y admiraci√≥n, que sus padrinos y abuelas le entregaban en cada acci√≥n malcriadora, que sus t√≠os e hijos le dedicaban en nuestro refugio en la monta√Īa; que sus primos, amigos, vecinos, entre tantos, le regalaban con una sonrisa.

Sim√≥n vivi√≥ en amor y eso fortaleci√≥ su sistema inmunol√≥gico (que ven√≠a fallado de f√°brica) para regalarnos los mejores 8 a√Īos de nuestras vidas.

Con el objetivo de entregar esperanza, ser inspiraci√≥n para no rendirse a los eventos propios que la vida nos entrega, en 2016 publique el libro ¬ŅY si digo que no?. Muchas personas de Chile y de algunas partes del mundo lo leyeron y el objetivo se cumpli√≥. Me escribieron esperanzados, dispuestos a dar diversas batallas que sin haber empezado, las hab√≠an dado por vencidas, y claro, el libro es un relato de la vida con Sim√≥n y su enfermedad, pero lleno de perseverancia, optimismo y amor, y lo m√°s importante, con un final feliz, que el 2018 se desploma, se enluta con la muerte del protagonista.

Simón no ha muerto, vive en nuestras mentes, en nuestros corazones. No decaigan porque a pesar de toda la vida es bella, depende de nosotros que así lo sea, nada ganamos sumidos en el suelo, atrapados en la desesperación que proviene de la explicación que le damos a lo que vivimos.

Sim√≥n vivi√≥ 8 a√Īos, cuando su cuerpo solo estaba ‚Äúprogramado‚ÄĚ para tres. Esa es nuestra explicaci√≥n que nos da vida, para el d√≠a a d√≠a, para seguir teniendo emociones positivas que fortalezcan nuestro sistema y el de nuestros cercanos.

Usted probablemente venga programado para varios a√Īos m√°s, no los disminuya, porque la ciencia tambi√©n demostr√≥ que las emociones negativas deprimen el sistema inmunol√≥gico.

No existe guía, líder, políticas, políticos que le den felicidad si usted no decide ser feliz.

√Ālvaro Acu√Īa Hormaz√°bal

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