Ayer, el Comité de Evaluación Ambiental (Coeva) del Bío Bío aprobó íntegramente el proyecto habitacional Parque Solidario Sandra Oliva I y II, iniciativa que contempla la construcción de 500 departamentos en el sector del Humedal Paicaví, en Concepción.
La iniciativa contempla tres condominios, conformados por 13 torres de cinco pisos, además de 424 estacionamientos, 240 espacios para bicicletas, áreas verdes, equipamiento, locales comerciales y obras de urbanización.
El proyecto generó controversia desde su ingreso, ya que diversas agrupaciones ambientales y vecinos cuestionaron la favorable evaluación ambiental que recibió la iniciativa, y advirtieron sobre posibles efectos en materias como inundaciones, hidrología, suelos y biodiversidad.
¿Es factible construir sobre un humedal?
Para Cynnamon Dobbs, doctora en ecología urbana y académica del Centro de Estudios Territoriales de la Universidad de los Andes (Uandes), la respuesta es clara.
“No es bueno construir en humedales, porque son áreas naturales donde el agua se acumula; entonces, si construyo sobre un humedal, lo seco; eventualmente, el agua va a volver a irse hacia ese lugar, y generará un riesgo en la construcción que yo vaya a hacer en ese espacio. No es el lugar ideal”, dijo en conversación con BioBioChile.
Por otro lado, para Daniela Villouta, jefa de Carrera de Arquitectura, Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), “la pregunta no debiera ser si podemos construir sobre un humedal, sino si debemos seguir urbanizando espacios que son infraestructura ambiental de la ciudad. Los humedales no son terrenos vacíos, son espacios que regulan y almacenan agua, reducen el impacto de inundaciones y albergan biodiversidad”.
La experta añade que “la necesidad de vivienda es indiscutible, pero resolver el déficit habitacional no debiera significar ocupar ecosistemas que la propia ciudad necesita para funcionar. Esto sería equivalente a tapar un problema creando otro problema mayor. La experiencia internacional está avanzando justamente en el sentido contrario: Países Bajos devuelve espacio a los ríos, Singapur recupera cursos de agua como parques inundables y China impulsa el concepto de “ciudades esponja”. En vez de seguir quitándole espacio al agua, debemos comenzar a devolverle espacio”.
Respecto a las consecuencias que podrían tener a largo plazo las personas que vivan en una construcción sobre un humedal, Villouta aclara que “cuando construimos sobre un humedal o impermeabilizamos un humedal, modificamos un sistema que naturalmente recibe, almacena y libera agua. Esto significa que el agua que antes ocupaba o infiltraba en un lugar tendrá que desplazarse hacia otro. Por eso, el problema supera los límites de cada proyecto y debe analizarse a escala territorial y a largo plazo. Frente al cambio climático y eventos meteorológicos más extremos, reducir los humedales significa también reducir la capacidad de adaptación de nuestras ciudades.
¿Qué pierde la ciudad con el relleno de un humedal?
Cynnamon Dobbs explica que los humedales tienen una importancia como hábitat, ya que “es un lugar donde distintas especies pueden vivir, es bastante rico en diversidad, permite regular las correntías, también se produce un mejoramiento de la calidad del agua al filtrar contaminantes y nutrientes; es un área que mantiene agua y eso me permite bajar las temperaturas a través de la evaporación, es un área donde incluso se podría obtener alimento (humedales costeros)”.
Asimismo, la académica de la UCSC añade que “cuando rellenamos un humedal no perdemos solamente biodiversidad y paisaje: perdemos infraestructura ambiental y una oportunidad para generar nuevos espacios públicos”.
“Protegerlos no significa impedir que las personas los utilicen. Podemos recuperarlos mediante parques inundables, pasarelas, senderos, miradores y espacios recreativos capaces de convivir con las variaciones del agua: espacios habitables, pero no ocupados permanentemente. Tal como lo hace el gobierno neerlandés con la estrategia Room for the River 2.0, pensando incluso en las condiciones de inundación hacia 2100. O el proyecto Bishan–Ang Mo Kio Park en Singapur, donde en lugar de seguir endureciendo los cauces, se naturaliza el río para funcionar como una planicie que puede inundarse durante lluvias intensas y en condiciones normales funciona como parque público; cuando aumenta el caudal, el espacio permite recibir el agua”, cierra.
Daños en casas construidas sobre humedales
En 2023 se conoció el caso de 300 viviendas construidas sobre un humedal en la población San Pedro de Valdivia, en la región de Los Ríos, las cuales presentaban serios daños estructurales.
Los inmuebles evidenciaban un preocupante grado de deterioro en sus pilares y bases, hongos en las paredes y malos olores, situación que fue denunciada por sus dueños.
Se emitieron diversos estudios, y uno de ellos (certificado municipal) indicó que el sector no era apto para habitar.
Por otro lado, un informe de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica identificó decenas de casos de riesgo e infraestructura dañada por licuefacción de suelos en Concepción, mencionando casos como el condominio Brisa del Sol, construido sobre una zona que era parte del humedal Rocuant Andalién, o el condominio Los Presidentes, construido en zonas que habrían sido parte del humedal Vasco da Gama.