La despedida pública de Carlos “Indio” Solari terminó durante la madrugada de este lunes en Avellaneda, en Argentina, luego de una jornada que reunió a cientos de miles de fanáticos provenientes de distintos puntos, afirman los medios trasandinos.
Tras más de 18 horas ininterrumpidas de homenaje, fue la propia familia del músico la que pidió dar por finalizado el velorio, una vez que ingresaron los últimos seguidores que permanecían en las interminables filas que rodeaban el lugar.
El gobierno de Buenos Aires tuvo que desplegar un operativo de seguridad que calificó como “sin precedentes”. Según cifras oficiales, cerca de un millón de personas circularon por Avellaneda durante la despedida pública, mientras alrededor de 500 mil lograron ingresar a la capilla ardiente para rendir homenaje al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
La despedida “sin precedentes” en Argentina
El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, confirmó que el velorio se extendió hasta que “no hubo más gente”, tal como lo había solicitado el entorno íntimo del artista, según Perfil.
“Nosotros íbamos a cumplir lo que había solicitado la familia, que lo pueda saludar hasta la última persona que se acerque”, señaló el funcionario tras el cierre definitivo del evento.
Las filas llegaron a extenderse por más de 80 cuadras y transformaron las calles del sur del conurbano bonaerense en una verdadera peregrinación popular. La reacción popular volvió a confirmar la dimensión cultural y simbólica que el Indio Solari ocupa en Argentina.
¿Por qué es tan importante el Indio Solari en Argentina?
Según reportaron distintos medios del otro lado de la cordillera, una vez anunciada su muerte, el Indio Solari era una de las figuras más importantes de la música argentina porque logró transformar el rock en un fenómeno cultural y social.
La Nación explica que, como líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, creó una identidad basada en “letras poéticas, críticas y misteriosas”, que conectaron con generaciones enteras desde los años 80 y 90.
Por su lado, medios como Clarín destacaron que sus canciones hablaban de marginalidad, política, desigualdad y desencanto social, convirtiéndose en himnos populares.
Uno de sus mayores logros fue mantener una aparente independencia absoluta de la industria musical: evitó grandes sellos, apariciones mediáticas y campañas comerciales, pero aun así llenó estadios y reunió multitudes históricas.
“Misas ricoteras”
Esa relación directa con sus seguidores generó las llamadas “misas ricoteras”, recitales vividos casi como rituales colectivos, según recoge una nota anterior de la BBC.
También marcó la cultura popular argentina fuera de la música, ya que sus frases aparecen en murales, banderas y estadios de fútbol y también en canciones de barras bravas.
Incluso después de su retiro de los escenarios por el Parkinson que padecía desde hace una década, el vínculo emocional con sus seguidores jamás se debilitó, lo que quedó plasmado en la multitudinaria despedida.