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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La emblemática actriz chilena de 91 años, Luz Jiménez, destaca en la serie "Mis muertos tristes" de Pablo Larraín, disponible en Netflix desde el 24 de septiembre. Basada en cuentos de Mariana Enríquez, la producción de Fábula muestra a Jiménez como Susana, madre de la protagonista Ema (Mercedes Morán), una médica jubilada que puede ver a los muertos. La trama se complica con la desaparición de Julie (Carolina Sánchez Álvarez), quien hereda el don de interactuar con los espíritus de manera intensa. El relato mezcla terror, suspenso y reflexiones sobre la contemporaneidad argentina, explorando la percepción psíquica en un barrio de Buenos Aires.

Luz Jiménez, la emblemática actriz chilena de 91 años, es una de las estrellas de ‘Mis muertos tristes’, la nueva serie de Pablo Larraín que este jueves 24 de septiembre debuta con sus cuatro episodios en Netflix.

En la trama, la intérprete ofrece una de las actuaciones más inquietantes de la trama basada en los cuentos de la destacada escritora argentina Mariana Enríquez (‘Nuestra parte de noche’, ‘Las cosas que perdimos en el fuego’), quien, tal como en las páginas de sus libros, entrecruza aquí terror, suspenso y los traumas y fisuras de la propia contemporaneidad argentina.

En la producción de Fábula, Jiménez encarna a Susana, la madre de la protagonista de la miniserie: Ema (Mercedes Morán), una médica recién jubilada y capaz de ver a los muertos que acaba de sufrir el fallecimiento de su madre. Es en este contexto en que se produce la llegada de su hermana Lidia (Alejandra Flechner), su esposo y Julie (Carolina Sánchez Álvarez), sobrina de Ema.

Acompañada de su hija Carolina (Dolores Fonzi), Ema atestigua cómo el “don familiar” ha sido adquirido por Julie aunque de una manera mucho más intensa y sensitiva, permitiéndole incluso mantener relaciones sexuales con los espíritus.

El panorama cambia radicalmente con la misteriosa desaparición de Julia, que terminará repercutiendo irremediablemente en los vecinos del popular y peligroso barrio de Piedrabuena, donde todos comenzarán a percibir las mismas capacidades psíquicas de la vecina Ema y Julia.

En ‘Mis muertos tristes’, Susana, el personaje de Luz Jiménez, cruza por completo la historia. Tras fallecer a causa de una enfermedad degenerativa y dolorosa, su espíritu queda circunscrito a la casa que compartió con su hija, donde esta todavía puede conversar con ella y escucharla padecer.

La actuación, por las características del personaje, debía ser contenida y efusiva, tierna y dolorosa, y en vista del resultado en pantalla, la misión queda más que cumplida. En el personaje de Susana, el reparto completo confluye. Y en sus breves pero decisivos diálogos, la historia no solo se resuelve en su fondo, sino que también deja ver sus intrigantes matices.

El asesinato de tres adolescentes en uno de los sitios eriazos de Piedrabuena, así como las miserias propias de la inmigración latina en Estados Unidos, son otros de los sucesos que copan las escenas de ‘Mis muertos tristes’, que desde este jueves está disponible en Netflix con sus cuatro episodios.