Patricio Guzmán es, sin dudas, el documentalista chileno más importante. Incluso más en el extranjero que en Chile, el país que nunca abandonó a pesar de su interminable exilio.
Patricio Guzmán es una referencia del cine documental en Chile como en el mundo. Sus obras y su figura han sido veneradas por cientos de cineastas y críticos. En su larga trayectoria ganó alrededor de 70 premios, incluyendo de los festivales de Cannes, Berlín, San Sebastián, Guadalajara, Biarritz, Valladolid, Jerusalén, La Habana, entre otros.
Chile, la memoria y poner la voz
Hay muchos elementos que son centrales en la producción de Patricio Guzmán. El primero, es que el grueso de su obra es sobre Chile. A pesar de su prematuro exilio, producto del golpe de estado, nunca dejó de hacer referencia a Chile. Salvo muy escasas excepciones. Patricio Guzmán nunca abandonó su patria.
Un segundo elemento es la obstinación de Patricio Guzmán con la memoria. En forma reiterada vincula presente y pasado. Las huellas de historias pasadas, de gestos, lugares u objetos que rememoran. Es como si hubiese hecho un permanente ejercicio para mantener viva su memoria, a ese país que le fue negado.
Patricio Guzmán fue una persona con una postura política clara, explícita. No se escudó, nunca, en una hipotética objetividad. El asumía, en forma explícita, un lugar desde el cual miraba. Esa honestidad se hacía explícita al poner su voz, en off, en sus documentales. Es una suerte de marca, de sello de autoría. Pero, en especial, era ponerse él como autor y responsable del relato. Más que de el contenido, de la mirada.
Independiente de posturas políticas particulares, de compartir o no su mirada, Patricio Guzmán tuvo una clara postura ética.
Ondamedia
Ondamedia es un sitio que permite ver cine chileno reciente. Complementario a otros, como el de la Cineteca Nacional de Chile, que permite ver desde las primeras películas chilenas.
El sitio ondamedia.cl tiene a disposición, de manera gratuita, 16 títulos de Patricio Guzmán. Desde las clásicas La Batalla de Chile I (1975), II (1976) y III (1979), pasando por Chile, la memoria obstinada (1997), para llegar a Nostalgia de la luz (2010), El Botón de Nácar (2015), La cordillera de los sueños (2019) y Mi país imaginario (2022).
A las anteriores, se agregan algunos muy poco conocidos, como Mi Julio Verne (2005), Madrid (2002) o Pueblo en vilo (1995).
Ver los documentales de Patricio Guzmán es un ejercicio de memoria, de reconocer y reconectar con nuestra historia, nuestra memoria. Incluso, y quizás en especial, si no coincidimos con su mirada.