Los minutos que siguieron a la brutal entrada del portero del Andorra, Jesús Owono, contra el delantero del Tenerife, Jesús de Miguel, generaron un caos nunca visto en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Ninguno de los presentes ese fatídico lunes 2 de noviembre podría haber imaginado cómo terminaría la historia, con el delantero de 30 años fallecido, dejando una esposa y a una pequeña hija de solo 16 meses.
Sí estaba claro que la infracción del ecuatoguineano contra el atacante no era una más. Desde un sector del reducto caía el cruel grito de “asesino, asesino”, una vez que el juez del partido, Manuel Ángel Pérez Hernández, decidió expulsarlo. Fueron los propios jugadores tinerfeños quienes pidieron silencio a su afición ante el juicio apresurado.
No es la primera vez que se ha escuchado algo así en un terreno de juego cuando una falta es tan brusca como esa, cometida al minuto 94 del encuentro válido por la fecha 12 de la Liga Hypermotion, la segunda categoría de España. Por supuesto, todo adquiriría después una connotación completamente diferente.
El influencer e hincha del Tenerife @specialsixyt subió un video a sus redes sociales tratando de explicar lo que ocurrió desde las 14:48 horas en la isla canaria, cuando De Miguel cayó tendido al césped. “Acaban de dar por terminado el partido cuando quedaban todavía cuatro minutos. Están mandando a sacar a la gente del campo por otra salida. Es la primera vez en la historia del Tenerife que pasa algo así”, comienza diciendo.
Ya una vez afuera del estadio, relataba que el club “acaba de vivir el partido más triste de su historia. Primero se marcha Jesús de Miguel en camilla, y en ambulancia, posteriormente por la entrada (infracción) de un portero que ya desde antes mostraba actitudes ‘chulescas’ con la grada y con otros jugadores”. Su narración explica también que el mismo día varias personas en el estadio tuvieron que ser atendidas por personal médico en diferentes momentos del encuentro.
Esta es la cronología de las horas que conmocionaron al fútbol mundial.
Primeras horas: la rabia contra Owono
La patada causó un paro cardiorrespiratorio y luego la suspensión del partido. Todo lo que siguió fue confusión. Los primeros informes de los medios tinerfeños indicaban que “Demi”, como se apodaba con cariño al malogrado jugador, era trasladado al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.
El mismo club indicaba, cerca de dos horas después del choque, en un comunicado, que el deportista se encontraba “estable, dentro de la gravedad”. La escasa información que había sobre el madrileño era la que proporcionaba el CD Tenerife, mientras que en redes sociales el ánimo estaba caliente y se buscaban culpables.
Apenas se supo que De Miguel no se encontraba bien y debió ser trasladado de urgencia a un centro asistencial, comenzaron los primeros y graves insultos contra Jesús Owono, el portero infractor, quien debió cerrar sus cuentas ante la ola de comentarios e insultos racistas que recibió.
Un periodista tinerfeño, que accedió a conversar con BioBioChile con la condición de no revelar su nombre, comenta que “lo que pasó en el estadio con Owono es relativamente comprensible. El jugador entró de manera desproporcionada y, pese a que tras ser expulsado vio que su compañero estaba en el piso, se fue de la cancha sin siquiera mirarlo. Recién reaccionó cuando vio que desde ambas bancas, los equipos médicos comenzaron a correr hacia De Miguel, que yacía inconsciente”.
“La gente ya estaba molesta con él, porque tuvo actitudes no muy correctas con la grada y creo que eso hizo que se magnificara aún más la reacción. El público estaba muy caliente. Después, lo sucedido en redes y los ataques personales, como haciendo entender que fue directamente a matar a un compañero, no los comparto. Por supuesto que él no quería ocasionar un desenlace como el que ya todos sabemos”, señala.
En una columna en El País, Jorge Valdano se refirió a las reacciones en contra de Owono. “Nadie y en ningún lugar está a salvo de un accidente. Quizás, nuestra incapacidad para explicar el azar nos mueva a buscar culpables. Nos cuesta admitir que una desgracia de esta magnitud no tenga un responsable. Un choque de alguien que busca el balón contra alguien que, previendo un choque, intenta defenderse, es parte de la imprevisibilidad del fútbol”, escribió el exentrenador del Real Madrid.
Del desplome a las lágrimas: “la cara de los jugadores nos decía que la cosa pintaba mal”
Mientras Owono afrontaba su propio infierno, De Miguel se trasladaba por última vez con vida desde el estadio Heliodoro Rodríguez López hasta el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Fueron 4,7 kilómetros, una distancia en la que las estimaciones aseguran que el futbolista estuvo unos 20 minutos en parada, con constantes reanimaciones por parte de un equipo médico que hacía lo imposible.
Javier Fernández, periodista de La Radio Canaria se encontraba en los estudios al momento del impacto fatal, pero cuando supo que “Demi” se dirigía al recinto asistencial puso marcha hacia allá.
“En el hospital, el servicio de comunicación nos indica que, por petición expresa de la familia, el pronóstico y las informaciones de qué sucede con Jesús de Miguel van a ser de carácter reservado y que sólo se filtrarán a través de los canales oficiales del club. Entonces, pues claro, no tenemos información directa tampoco, pero siempre buscas hablar con alguien, que alguien te diga, alguien que venga de dentro”, le comenta a BioBioChile.
En el interior, Carla, la esposa del “9” del Tenerife, recibía la visita de Gerard Piqué, dueño del Andorra, el cuadro rival. Mientras, desde Madrid, los padres de la víctima llegaban cerca de la 01:00 de la madrugada a la isla, y poco después lo haría la hermana, para hacerse cargo de la pequeña hija de la pareja.
Las noticias no eran alentadoras. Fernández recuerda que “fuentes no oficiales nos dan el dato de que De Miguel estuvo 20 minutos en parada, de que se le reanimó y que el estado no es bueno. Y hay jugadores que cuando les preguntabas qué tal, sólo la cara de ellos ya te decía que la cosa pintaba mal”.
A las 04:00 horas, un inesperado comunicado alertaba que lo peor podía pasar. El CD Tenerife indicaba que “la situación médica de Jesús de Miguel ha empeorado neurológicamente”.
Hinchas contenían las lágrimas, nadie, o muy pocos dormían en la isla, entre ellos el propio Javier Fernández. “Yo deseaba que nos dijeran que ha sufrido un daño cerebral que le impide hacer vida futbolística, pero que pueda seguir viviendo. Esperaba una noticia triste y mala en ese sentido, pero que pudiese recuperarse de alguna forma. Pero ya cuando a las 8:31 se nos dice oficialmente que ha fallecido, pues desde luego que fue un palo. Jesús de Miguel había fallecido a las 8 de la mañana. Se comunica oficialmente más de media hora después”, indica.
Entre el golpe y el fallecimiento pasaron poco más de 17 horas. No se pudo hacer nada para evitar un desenlace tan trágico. El planeta fútbol se paralizó y en el hospital comenzó el desfile de compañeros del fallecido jugador: lágrimas, rabia, frustración y un sentimiento de impotencia que aún no se va.
El propio periodista de La Radio Canaria reconoce que lo ha pasado mal, porque “uno está prácticamente a diario con los deportistas de la isla. De Miguel fue siempre muy cordial y presto a ayudarme cada vez que se lo pedí”.
¿Qué pasaría en el fútbol chileno ante un caso así?
Ineludiblemente, la tragedia de Tenerife pone un grito de alerta respecto de qué pasaría en Chile en caso de un accidente similar. Poco se habla en las bases del Campeonato Nacional 2026 respecto a un protocolo específico para este tipo de casos.
En el artículo 17° se indica que “el club que actúe de local deberá disponer de una ambulancia debidamente equipada y de un profesional médico de turno para la atención exclusiva de los jugadores, cuerpos técnicos y cuerpo arbitral. Asimismo, deberá disponer de -al menos- otra ambulancia, debidamente equipada, para la atención exclusiva del público asistente”.
En el apartado en que se habla de la inscripción de los jugadores, se establece que a cada futbolista se le exige un certificado médico de aptitud, y al menos, un examen que certifique su estado cardiovascular y traumatológico”.
Por su parte, la Ley 21.156 obliga a que en todos los recintos deportivos con una capacidad igual o superior a mil personas tengan obligatoriedad de “contar con desfibriladores externos que estén disponibles y aptos para su funcionamiento inmediato”.
Pese a esto, varias fuentes consultadas por biobiochile.cl aseguran que, especialmente en las categorías inferiores del fútbol chileno, e incluso el fútbol femenino, “no muchos sabrían qué hacer en un caso como el de De Miguel”.