Con motivo de la conmemoración de los 53 años del golpe de Estado, el dramaturgo Mauricio Barría estrena Proyecto 51: Piezas para experimentar sitios de memoria, una propuesta sonora que busca activar la memoria auditiva y afectiva en dos espacios vinculados a la violencia de la dictadura.

Este viernes 11 de septiembre comienza Proyecto 51. Piezas para experimentar sitios de memoria, una propuesta del dramaturgo y doctor en Filosofía Mauricio Barría que invita a escuchar y recorrer dos espacios vinculados a la historia de la represión política en Chile: la Casa Memoria José Domingo Cañas y el ex centro de detención Clínica Santa Lucía.

El proyecto reúne dos piezas sonoras creadas especialmente para estos lugares. A través de sesiones de escucha inmersiva, Barría propone acercarse a su historia desde el sonido, la música y la ficción dramatúrgica.

La propuesta no busca reproducir directamente el dolor ni reconstruir los hechos traumáticos. En cambio, utiliza recursos sonoros y experimentales para explorar las huellas que la violencia dejó en estos espacios.

Barría, académico del Departamento de Teatro de la Universidad de Chile, trabaja en esta iniciativa desde 2025. El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo U-Creart de la VID-DICREA de la Universidad de Chile.

Escuchar los sitios de memoria desde otra perspectiva

Proyecto 51 reúne dos obras: La memoria es el quieto estar de una estalactita y El roce inaudible.

La primera pieza debutará este viernes 11 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Casa Memoria José Domingo Cañas. La obra propone una experiencia de escucha colectiva e inmersiva que conecta al público con el espacio, su historia y los sonidos que surgen de los restos del antiguo recinto.

La Casa Memoria José Domingo Cañas funciona actualmente como espacio de memoria y promoción de los derechos humanos. Durante la dictadura, la casa formó parte de la red de recintos utilizados para la detención y tortura de personas.

Estos lugares permiten conectar la historia reciente de Chile con espacios físicos donde ocurrieron violaciones a los derechos humanos. Por eso, los sitios de memoria cumplen un papel relevante en la transmisión y reflexión sobre ese pasado.

Una experiencia que pone el sonido en el centro

Mauricio Barría propone acercarse a estos espacios sin reconstruir literalmente las situaciones que allí ocurrieron.

Su trabajo utiliza sonidos, elementos musicales y recursos de la ficción para generar una experiencia distinta frente a la memoria de la violencia.

Mauricio Barria
Mauricio Barria | Cedida

“La idea es activar la materialidad de los sitios intentando rastrear lo irrepresentable o insoportable que cargan”, explica el dramaturgo.

Así, la escucha adquiere un papel central. Los sonidos permiten observar el espacio desde otra perspectiva y abrir una relación más sensorial con aquello que permanece en estos lugares.

La propuesta busca activar una memoria que no solo pasa por la información o el relato histórico, sino también por las sensaciones que provoca estar y escuchar en un sitio marcado por la violencia.

El número 51 y una memoria que continúa en el presente

El nombre del proyecto también plantea una reflexión sobre la vigencia de la memoria.

Para Barría, el número 51 representa la continuidad de una memoria que se resiste a convertirse únicamente en una efeméride.

El dramaturgo relaciona esa idea con las expresiones de odio y los discursos que relativizan hechos históricos en el presente.

“51 es un gesto que marca la continuidad de una memoria que se resiste a convertirse en efeméride”, plantea Barría.

Desde esa perspectiva, recordar no significa únicamente mirar hacia el pasado. También implica observar las formas en que la violencia y sus discursos pueden reaparecer en el presente.

Fechas de las próximas sesiones de escucha

Después de su estreno en la Casa Memoria José Domingo Cañas, La memoria es el quieto estar de una estalactita tendrá nuevas funciones los días 14 y 15 de octubre, a las 19:00 horas, en el marco del Foro de las Artes de la Universidad de Chile.

Para estas funciones, el público deberá llevar audífonos.

La segunda obra del proyecto, El roce inaudible, llegará al sitio de memoria ex Clínica Santa Lucía. Las sesiones de escucha se realizarán los días 24 de septiembre y 22 de octubre, previa inscripción.

Con ambas piezas, Proyecto 51 busca abrir otra forma de relacionarse con los sitios de memoria. El sonido, la ficción y la experiencia del público toman el lugar de la reconstrucción literal para explorar las huellas que la violencia todavía deja en estos espacios.

La iniciativa plantea así una pregunta sobre cómo recordar hoy una violencia que pertenece a la historia reciente de Chile, pero que también mantiene resonancias en el presente.