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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

"Los hijos" es un documental que retrata la confluencia de personajes y hechos en Rapa Nui en los años 50, a través de testimonios de los hijos de los protagonistas. La isla, aislada en medio del océano, enfrentaba el deterioro cultural tras la toma de soberanía por Chile y una política colonialista que limitaba la libertad de los isleños. La llegada de un profesor, la hazaña de isleños en balsa y la expedición de Thor Heyerdahl revolucionaron la isla, despertando el espíritu adormecido de sus habitantes. El documental refleja la pasión, fantasía, sueños y dolores de aquellos tiempos, destacando la búsqueda de un mundo más justo y la valoración de la diversidad.

El documental Ŋa Hinarere (Los hijos), de Leonardo Pakarati (Te Kuhane -El Espíritu de los Ancestros) rescata un momento clave para la isla de Rapa Nui. En especial para su cultura, su memoria y dignidad…

Los hijos es un documental que muestra, a través de hijos de los protagonistas, una confluencia de personajes y hechos en Rapa Nui en los años 50. Personajes y hechos que despertaron el espíritu adormecido, anestesiado, de un pueblo con una cultura única que se estaba perdiendo.

Rapa Nui

La isla es el lugar más aislado del mundo. Un punto perdido en medio del océano más grande del mundo. En ella floreció una cultura que ha maravillado a millones de personas. Pero ese aislamiento, junto a lo relativamente pequeño de la isla, llevo a un colapso por sobrepoblación y escases de recursos.

Luego de siglos de fuerte deterioro, producto de luchas fratricidas, de las periódicas incursiones de esclavistas, de corsarios, Chile tomó la soberanía de la isla. Policarpo Toro Hurtado (Melipilla, 1856 – Santiago, 1921) tomó posesión de la Rapa Nui en 1888.

Pero Chile entregó la isla en concesión a una ganadera inglesa que recluyó a los isleños a una porción mínima de la isla. Y las autoridades chilenas, la Armada en especial, mantuvieron una rígida política colonialista. Una donde, por ejemplo, se enseñaba en la escuela lo mismo que en el continente: Cuecas, huasos, naturaleza, historia, costumbres y cultura que correspondían al continente y, en especial, al Valle Central. Por supuesto, para las autoridades y profesores solo existía el español.

A los pocos visitantes que llegaban a Rapa Nui se les prohibía hablar con sus habitantes. Los isleños no podían transitar libremente por la isla. Muchos no la conocían, a pesar de ser relativamente pequeña. Les estaba prohibido. No eran libres de conocer su propia tierra…

Confluencia de energías

En la década de los 50, confluyen personajes y hechos que despertarán el espíritu dormido de los isleños. Por un lado, llega un profesor a pesar de la oposición de la iglesia, por ser laico. Este profesor entiende rápidamente que lo que él viene a enseñar no calza con la realidad y la cultura local. Por otro, unos isleños logran escapar en balsa, realizando un periplo de miles de kilómetros para, luego de ser detenidos, llegar de regreso dos años más tarde. Pero volvieron con la luz de haber visto otras realidades, lugares con otras formas de vida, donde se respetaban las culturas locales, donde la relación entre ciudadanos y autoridades eran muy diferentes.

Y, claro, estuvo la expedición del noruego Thor Heyerdahl con un grupo de personas que revolucionarían a la isla. Primero, porque las autoridades chilenas sintieron pudor de su actuar, dando más libertades. Segundo, porque jóvenes y niños que venían en la expedición -que estuvo mucho tiempo investigando, regresando varias veces a la isla- demostraron que se podían relacionar de otras formas, y aprendieron rápidamente la lengua local, la que usaban esos niños que no sabían español.

Finalmente, con liderazgos locales, comienzan a levantar varios moais que estaban tumbados. Y lo hicieron los isleños, con sus conocimientos y técnicas. Cada moai en pie era un ancestro que revivía, nueva memoria que se recuperaba. El espíritu de la isla y de sus habitantes se fue poniendo en pie.

Ŋa Hinarere

El documental Los hijos es justamente eso. El testimonio de los hijos, niños en esos años, de lo que fueron esos personajes y esos hechos. Son miradas cargadas de emoción, de cariño y, tal vez, con algo de idealización.

En esas miradas hay pasión, fantasía y sueños, al ver los grandes cambios que produjeron. También, por supuesto, hay dolores y sufrimientos profundos. Pero, sobre todo, está la demostración que se puede trabajar por un mundo mejor, más justo, que reconozca y valore a los demás.

El documental Los hijos es una oda a los sueños, a la perseverancia, a la coherencia, al cariño. Tal vez en términos audiovisuales no es un gran documental, quizás hay cosas demasiado obvias. Pero su contenido, las imágenes de archivo, la emotividad y humanidad que transmite, los valores y la consecuencia hacen de Los hijos un documental necesario, imprescindible. Es un espejo donde mirarse y cuestionarse, una invitación a actuar.

Afiche de Los hijos, Mahatua Producciones

Ŋa Hinarere
Los hijos

Guion y dirección: Leonardo Pakarati
Casa productora: Mahatua Producciones
Producción ejecutiva: Claudia Barril, Paula Rosetti
Dirección de fotografía: Guillermo Bravo Silva
Cámara: Gabriel Tramón, Guillermo Farías
Montaje: Diego Macho