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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La novela breve "Así pasó el diablo" editada hace 10 años por Ediciones UC y descubierta en el Archivo Jenaro Prieto, fue finalmente impresa en diciembre de 2016. La historia muestra a Mefistófeles en San José de las Pataguas, un lugar donde las tensiones entre liberales y conservadores, creyentes y ateos, se entrelazan. Jenaro Prieto, con su escritura llana y humor ácido, revela una realidad pueblerina, desnudando las debilidades y dudas de los personajes. A 80 años de la muerte del autor, la novela se destaca por su vigencia en mostrar un país con prácticas "pueblerinas" y conservador.

Jenaro Prieto (Santiago, 5 de agosto de 1889- Santo Domingo, 5 de marzo de 1946) es conocido por su novela El Socio (1928), que ha tenido múltiples ediciones y ha sido lectura en colegios. Además publicó otros libros, destacando el póstumo La Casa vieja (1957) y algunas antologías de sus escritos periodísticos, como Con sordina (1930) y En Tontilandia (2006).

Así pasó el diablo es una novela breve editada por primera vez hace 10 años por Ediciones UC. Este libro, descubierto luego que el Archivo Jenaro Prieto fuera donado por su familia a la Universidad Católica. En él venía la novela inédita, que, en 2004, empezó a ser recuperada por Cedomil Goic. En diciembre de 2016 fue finalmente impresa.

Así pasó el diablo

Satanás manda a Mefistófeles a San José de las Pataguas. Más que un trabajo, parece un castigo. Por su prestigio, y su propia autopercepción, a pesar de su “rostro faunesco, semioculto entre la capa y el birrete, hasta los puntiagudos borceguíes, olía, si no a azufre, a naftalina” (p 13).

Mefistófeles se encuentra con un pueblo construido en la precordillera. Un caserío donde todos se conocen, como, también, se sabe todo lo que pasa en él. Desde los amoríos, las creencias religiosas y políticas de cada cual. Un lugar donde no pasa… casi nada.

En ese contexto, donde se producen pequeños roces entre liberales y conservadores, entre creyentes y ateos, entre los que tienen tendencia a la juerga y pasarlo bien y los que prefieren el decoro, Mefistófeles reflexiona y analiza la mejor forma de ganar almas para Satanás.

Mefistófeles tiene paciencia, solo es visto por almas puras. Un niño o el Tonto Gil. Cuando las circunstancias son favorables, entra en acción.

Jenaro Prieto

Con una escritura llana, más allá de algunas palabras en desuso, Jenaro Prieto se concentra en descripciones, detalles, describir personajes y en diálogos para mostrar una realidad “pueblerina”. Con humor e ironía, va desnudando a seres humanos que, caricaturizados en un principio, van mostrando sus debilidades, sus dudas y rasgos fundamentales.

Jenaro Prieto es ácido. Sin dejar de lado descripciones sensibles, entrega una mirada implacable sobre un país atrasado, conservador y retrógrado. Y no es que se mofe de los pueblos y caseríos que pudiera representar San José de las Pataguas. Porque su contraparte, Santiago, se insinúa como una puesta en escena para ocultar y desentenderse de su propio “provincianismo”.

Así pasó el diablo, a diez años de su publicación y 80 de la muerte de su autor, merece ser puesto en valor. A ser leído y releído, para mirarnos en él. Para ver qué queda de aquello que describe Jenaro Prieto, mudado quizás en otras formas, pero ahí todavía, agazapado. Y pensar si, en tantos años, Mefistófeles, trasmutado en otras formas y con otras artes, ha logrado ganar almas. El humor, la ironía, perdura. Las redes de influencia, los abusos de poder, también.

Un libro para disfrutar.

Portada de Así pasó el diablo, de Jenaro Prieto. Ediciones UC

Así pasó el diablo

Jenaro Prieto
Ediciones Universidad Católica de Chile

Santiago de Chile, diciembre de 2016