Internacional
Calles de París marcadas por el luto tras ataques
Publicado por: Agencia AFP
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Bares vac√≠os, aceras desiertas, persianas bajadas. A pesar de algunos fiesteros irreductibles que quieren “seguir viviendo”, el silencio reinaba el s√°bado por la noche en unas calles de Par√≠s marcadas por el luto, un d√≠a despu√©s de los atentados m√°s mort√≠feros de la historia de Francia.

“Saldremos de fiesta hasta el amanecer”, asegura Jean Manuel Miquel de Flores, un trompetistas y cantante de 26 a√Īos que para nada se plantea anular su concierto de m√ļsica cubana.

“Vamos a tocar esta noche, hacemos simplemente nuestro trabajo y no tenemos ganas de dejar de hacerlo. Seguro que habr√° gente”, subraya a la entrada de un bar de la calle Oberkampf, una zona de fiesta de la capital.

Majide Kerzazi, el propietario del bar, lo confirma. “No vamos a darles la raz√≥n, vamos a demostrarles que nosotros estamos vivos. Hemos encendido una peque√Īa vela para aqu√©llos que se fueron”, explica se√Īalando un candelabro.

“La mejor manera de apoyar a los que murieron, es seguir viviendo. No vamos a permanecer en la pol√≠tica del miedo”, a√Īade.

Su objetivo de hacer frente a la tristeza no encuentra sin embargo mucho eco entre los fiesteros. Las sillas de las terrazas de los restaurantes permanecen casi vacías.

“Normalmente estamos llenos, tenemos capacidad para 300 personas. Y mira ahora, solo hay dos personas. La gente cedi√≥ al miedo. Vamos a cerrar a las 20:30″, explica Manseri Bachir, due√Īo del Caf√© de Par√≠s.

“¬ŅCerrar? Ni pensarlo”, dice por su parte Antoni Durand, director del bar La Mercerie. “Aunque todos tenemos miedo, no quiero caer en un miedo tetanizante, debemos mantener la cabeza alta”. Pero La Mercerie, en las horas que suele estar llena, estaba casi vac√≠a el s√°bado.

En la acera opuesta, las puertas del Nuevo Casino, un club que abre a la medianoche, se mantuvieron cerradas.

‘El lugar m√°s seguro del mundo’

A un centenar de metros de la sala de conciertos del Bataclan, donde 89 personas murieron, hay mucha agitación. En medio de los vehículos de canales de televisión, decenas de periodistas de todo el mundo transmiten en directo.

Cerca, el bar “Chez Gaston” est√° lleno. En las mesas, cuadernos y material audiovisual traicionan a los clientes sentados en las mesas, todos periodistas.

Rachel, de 25 a√Īos, y Sam, de 39, beben una copa de vino en la terraza del bar. Estos ingleses que llegaron a Par√≠s el viernes por la noche quer√≠an “ver el lugar, rendir homenaje. Hasta el mediod√≠a no sab√≠amos qu√© hacer, est√°bamos en nuestro hotel viendo la televisi√≥n”.

“Este es el lugar m√°s seguro esta noche. No van a volver aqu√≠”, asegura Rachel. La pareja no terminar√° la noche en una discoteca, como lo habr√≠an hecho en otras circunstancias.

“Tenemos ganas de fingir que todo est√° bien, compartir, no quedarnos solos”, explica Beno√ģt, en la barra de un bar en las orillas del canal Saint-Martin, cerca de uno de los lugares donde murieron 15 personas.

“Llevo tres horas en este bar y todo el mundo habla del mismo tema”. A su lado, Julien lo interrumpe y levanta su copa: “No renunciar jam√°s. ¬°Jam√°s!”.

“Por principio, si ma√Īana hay un concierto de un grupo que me gusta ir√©”. Beno√ģt le responde que “esta vez no atacaron a Charlie Hebdo, sino a gente com√ļn. Es lo que cambi√≥. Me siento en peligro por ser una persona com√ļn”.

Seg√ļn el √ļltimo balance provisional, al menos 129 personas murieron y unas 352 resultaron heridas, 99 en estado muy grave, tras atentados casi simult√°neos perpetrados la noche del viernes en la capital francesa.

Michael B. Thomas / AFP

Michael B. Thomas / AFP

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