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Cables del Gobierno de EEUU apuntan a Augusto Pinochet como principal encubridor del Caso Quemados
Publicado por: Patricia Acu√Īa
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Este viernes el National Security Archive, institución que archiva y publica documentos desclasificados del Gobierno de EEUU, dio a conocer cinco cables confidenciales que indican que Augusto Pinochet fue el principal encubridor del Caso Quemados.

Seg√ļn estos documentos, fue el dictador quien orden√≥ que no se investigasen los hechos ocurridos el 2 de julio de 1986, cuando el fot√≥grafo Rodrigo Rojas de Negri y la estudiante Carmen Gloria Quintana fueron rociados con combustible y quemados, provocando la muerte del joven de ese entonces 19 a√Īos y ocasionando heridas de gravedad a la universitaria de 18, seg√ļn la informaci√≥n dada a conocer por el diario espa√Īol El Pa√≠s.

El responsable de la investigaci√≥n, Peter Kornbluh, indic√≥ que pese a que los cables fueron desclasificados hace m√°s de una d√©cada, hoy tienen una mayor relevancia puesto que el caso fue reabierto 29 a√Īos despu√©s de los hechos, luego que un ex militar rompiera el pacto de silencio entre los testigo e involucrados.

Kornbluh agreg√≥ al respecto que “los abundantes detalles de los documentos desclasificados podr√≠an servir de apoyo a la acusaci√≥n… Los documentos vinculan a Pinochet con el encubrimiento de un crimen de cuya autor√≠a militar no caben dudas‚ÄĚ, se√Īal√≥.

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Los cinco cables confidenciales

Los archivos que publicó el National Security Archive indican que las maniobras para encubrir el actuar de los militares comenzaron en el hospital al que llegaron los jóvenes heridos de gravedad por las quemaduras.

Seg√ļn consigna El Pa√≠s, el primer cable enviado desde la Embajada de Estados Unidos en Chile al Departamento de Estado el 8 de julio de 1986 se indica que Rojas De Negri fue ‚Äúquemado de forma deliberada por soldados‚ÄĚ. Sumado a esto se√Īala que ‚Äúm√©dicos en la Posta Central afirman que el director de la Posta obstruy√≥ el traslado de Rojas a una cl√≠nica mejor equipada para tratarlo‚ÄĚ.

Rodrigo Rojas | Museo de la Memoria y los DDHH

Rodrigo Rojas | Museo de la Memoria y los DDHH

En tanto, el director de la Posta en ese entonces, identificado como el doctor Guzm√°n, habr√≠a dejado escrito en el historial m√©dico del joven que no recibiera visitas debido a los problemas legales de su caso, y que tampoco deb√≠a ser trasladado‚ÄĚ a otro recinto asistencial. Esta determinaci√≥n habr√≠a impedido que se le tomara alguna declaraci√≥n a Rodrigo Rojas antes de su muerte.

Un segundo cable, enviado el 14 de julio de 1986 a la Casa Blanca, consigna que ‚Äúel Gobierno chileno, siguiendo las directivas de Pinochet, est√° tratando de tachar p√ļblicamente como terroristas a Rojas y a Quintana, que habr√≠an sido v√≠ctimas de sus propios c√≥cteles molotov‚ÄĚ, pese de las declaraciones de testigos y de una investigaci√≥n que apuntan a los militares como los responsables del brutal ataque.

El documento indica que ‚Äúno es probable que Pinochet vaya a permitir que se juzgue a soldados, ni siquiera si un investigador oficial los se√Īalara como los culpables. Si se desbarata la defensa del c√≥ctel molotov, deber√≠amos esperar otras explicaciones, como que responsabilicen a comandos comunistas‚ÄĚ, se√Īala el sitio.

Una tercera información es enviada desde Santiago al Departamento de Estado en Washington el 22 de julio de 1986. En este documento informan que Carabineros finalizó la investigación, concluyendo que la patrulla militar estuvo involucrada en la quema de los jóvenes, identificando sólo a un responsable con nombre y apellido.

El informe fue entregado por el director general de Carabineros, Rodolfo Stange, a Augusto Pinochet el 11 de julio. Seg√ļn el cable, ‚Äúel presidente Pinochet le dijo al general Stange que no cre√≠a el informe y se neg√≥ a recibir el documento‚ÄĚ.

Javier Salvo | Agencia UNO

Javier Salvo | Agencia UNO

Semanas despu√©s, el 26 de agosto de 1986, la inteligencia militar de Estados Unidos asegura en otro documento que el Gobierno de Chile ‚Äúha cambiado varias veces su versi√≥n sobre su implicaci√≥n en la quema y posterior muerte de Rodrigo Rojas y aparentemente ha emprendido una campa√Īa de intimidaci√≥n para presionar a los testigos‚ÄĚ de este hecho.

En la informaci√≥n enviada desde la embajada estadounidense se agrega que ‚Äúalgunos miembros del Gobierno probablemente seguir√°n intimidando a los testigos para convencerles para que cambien su testimonio, con el objetivo de liberar al r√©gimen de responsabilidad alguna del crimen‚ÄĚ.

Finalmente, el 18 de diciembre de 1986, un cable firmado por la CIA asegura que abogados cercanos al caso indican que el ministro de Justicia de aquel entonces, Hugo Rosende Subiabre, ‚Äúest√° ejerciendo presi√≥n sobre el fiscal del Estado y los jueces para atascar y finalmente desestimar el caso por falta de pruebas‚ÄĚ.

Seg√ļn El Pa√≠s, estas acciones tienen como finalidad alargar el caso, ya que mientras no haya sentencia, los abogados de Rodrigo Rojas no podr√°n recurrir a la Corte Suprema, instancia que catalogan como ‚Äúsu mejor oportunidad de exponer los detalles del asesinato‚ÄĚ.

A juicio de Peter Kornbluh, estos cables dados a conocer grafican ‚Äúun caso crucial en la historia de violaciones de derechos humanos en Chile y, tambi√©n en las relaciones entre el r√©gimen de Pinochet y EEUU‚ÄĚ.

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