Notas
Las declaraciones de los sobrevivientes: “Imaginaba que estaban cansados y que se levantar√≠an”
Publicado por: Carolina Reyes
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“La orden fue marchar esa ma√Īana, aunque el clima no lo aconsejaba.
Con presagio oculto se marcharon, para cumplir la orden dada.
Con cantos de guerras los soldados en Los √Āngeles se internaron.
Y un escalofr√≠o que asustaba con ellos march√≥ esa ma√Īana”

(Extracto de la canci√≥n “Antuco en un sue√Īo” del grupo Pullay)

La tragedia comenz√≥ el 17 de mayo, cerca de las 14:00 horas, cuando se dio inicio a la marcha de la Compa√Ī√≠a “Cazadores”. Una hora despu√©s, sigui√≥ la Compa√Ī√≠a de “Plana Mayor y Log√≠stica”. Ambas se juntaron en la marcha, y llegaron reunidas alrededor de las 23:00 horas del d√≠a 17 de mayo, al refugio de “La Cortina”.

No hab√≠a personal fallecido pero s√≠ 36 lesionados leves (3 hombres del Cuadro Permanente y 33 soldados conscriptos). Enfrentaron condiciones clim√°ticas adversas durante pr√°cticamente todo el trayecto en su marcha de repliegue desde el refugio militar de “Los Barros” al de “La Cortina”, consigna la sentencia definitiva. Ya hab√≠a un antecedente de que ese d√≠a no hab√≠a que seguir lo planificado.

El 18 de mayo, se orden√≥ marchar a la Compa√Ī√≠a de “Morteros” y a la Compa√Ī√≠a “Andina”, ambas hacia el refugio del sector de ‚ÄúLa Cortina‚ÄĚ. Las severas condiciones atmosf√©ricas a las que se debieron enfrentar, se vieron agravadas por la presencia de una tormenta de nieve denominada ‚Äúviento blanco‚ÄĚ, lo que desencaden√≥ el fallecimiento por hipotermia durante ese trayecto, por exposici√≥n al fr√≠o, de 45 uniformados.

Además, los soldados fallecidos no vestían prendas adecuadas para resistir el frío, viento y humedad que se presentó durante dicha actividad, indica la sentencia dictada por el ministro en visita del caso, Juan Arab Nessrallah.

En la autopsia del Servicio Médico Legal, llama la atención del médico legista que la gran mayoría de los cuerpos estaban en condiciones nutricionales límites, algunos de ellos bajos de su peso normal, y ninguno de ellos tenía alimento o vestigios de alimento en su estómago.

Los soldados que sobrevivieron dijeron que aquella ma√Īana solo comieron un trozo de pan con mermelada y un tacho de caf√©.

El m√©dico adem√°s destaca en un informe, que la gran mayor√≠a conten√≠a en su est√≥mago mucosidades provenientes de la v√≠a traqueobronquial, lo que hace sospechar que presentaban alg√ļn grado de patolog√≠a bronquial.

Compa√Ī√≠a Morteros

Mauricio Carrasco: ‚Äú‚Ķ a mi unidad no me ense√Īaron pr√°cticas de supervivencia en monta√Īa o qu√© hacer en caso de viento blanco (‚Ķ) no se nos entreg√≥ ropa de monta√Īa, pero los clases y oficiales s√≠ ten√≠an (‚Ķ) El d√≠a mi√©rcoles comenz√≥ a caer mucha nieve, lluvia y con viento muy fuerte, pero a pesar de ello mi Mayor Cereceda orden√≥ a mi compa√Ī√≠a marchar hacia el sector de ‚ÄúLa Cortina‚ÄĚ.

(‚Ķ) Luego de marchar m√°s de un kil√≥metro me di cuenta que toda la ropa que ten√≠amos no era impermeable, ya que al cruzar un r√≠o nos mojamos enteros (‚Ķ) Luego de unos 14 kil√≥metros caminando comenzaron a caer unos compa√Īeros y nosotros los levant√°bamos (‚Ķ) Como eran muchos los compa√Īeros que ca√≠an y nos deten√≠an mucho, lo que estaba provocando que me enfriara mucho, poniendo en serio riesgo mi vida, decid√≠ solo caminar hasta llegar a alg√ļn lugar para protegerse. Luego de un tiempo logramos llegar al Refugio de ‚ÄúLa Cortina‚ÄĚ (‚Ķ)”.

Cristian Gonz√°lez: “Luego de una hora caminando las condiciones clim√°ticas empeoraron mucho, era tanto el viento y la nieve que no logr√°bamos ver m√°s de un metro de distancia, y era muy dif√≠cil caminar (‚Ķ) vi que pasamos por al lado de unos refugios que son de la Universidad de Concepci√≥n, pero no paramos ah√≠ (‚Ķ) segu√≠ caminando siguiendo la huella. En ning√ļn momento escuch√© a mi Capit√°n ordenar que nos devolvi√©ramos, adem√°s que ya est√°bamos muy lejos como para devolvernos (‚Ķ) Deseo dejar constancia que la mayor√≠a de mis compa√Īeros fallecieron antes de pasar por el Refugio de la Universidad de Concepci√≥n, creo que se hubieran evitado muchas muertes m√°s si nos hubi√©ramos quedado en el refugio de la Universidad…”.

Diego Vidal: “Yo no vi morir a nadie, solo vi que ca√≠an y me imaginaba que estaban cansados y que se levantar√≠an (…) antes de bajar yo estaba adelante, y mis compa√Īeros me dijeron que en la parte de atr√°s, el Cabo Pulgar, le estaba diciendo a mi Mayor Cereceda, que no iba a marchar a ‚Äúla Cortina‚ÄĚ, debido al mal tiempo, pero mi Mayor le contest√≥ ‚Äúes una orden‚ÄĚ (…)”.

Luis Hern√°ndez: “Lo dif√≠cil comenz√≥ despu√©s de que aclar√≥, en la mitad del camino y cuando d√°bamos la vuelta al volc√°n (…) De pronto empiezo a caer sobre la nieve, de rodillas, me levantaba, pero luego de la tercera ca√≠da no era capaz de levantarme (…) Me caigo nuevamente y mi Capit√°n Olivares, el Teniente G√≥mez y un Cabo me meten dentro de dos sacos de dormir y me empiezan a arrastrar sobre la nieve, desde ese momento recuerdo poco pues perd√≠ el conocimiento y despert√© dentro de una carpa, al atardecer”.

Rodolfo Aguilera: “(…) Continu√© mi marcha hasta que logr√© llegar en muy malas condiciones al refugio La Cortina, momento en el que me percat√© que solo hab√≠amos llegado unos diecis√©is soldados de los m√°s de cincuenta que hab√≠amos salido (…)”.

Rodrigo Morales: “(‚Ķ) en un pasillo del regimiento me encontr√© con mi Capit√°n y le pregunt√© porqu√© no nos entregaron ropa de monta√Īa, y me respondi√≥ que mi Mayor le hab√≠a dicho que no hab√≠a ropa para todos (‚Ķ)”.

Walter Oliva:“(‚Ķ) la mayor√≠a de mis compa√Īeros fallecieron entre el Refugio de la Universidad de Concepci√≥n, y el refugio de la ‚ÄúCortina‚ÄĚ, creo que se hubieran evitado muchas muertes si nos hubi√©ramos quedados en el refugio de la Universidad, como yo cre√≠a…”

Compa√Ī√≠a Andina

Genaro Mu√Īoz: “(‚Ķ) Cuando faltaban como dos kil√≥metros para llegar a las caba√Īas de la U. De Concepci√≥n, nos encontramos con cinco Soldados de la Compa√Ī√≠a de ‚ÄúMorteros‚ÄĚ que estaban tapados con sacos de dormir y medios moribundos (‚Ķ) Poco m√°s adelante, nos encontramos con Soldados de la Compa√Ī√≠a de ‚ÄúMorteros‚ÄĚ que estaban muertos a orillas del camino y dispersos en distintas distancias uno del otro (‚Ķ)”.

Luciano Guti√©rrez:“(‚Ķ) al continuar la marcha nos percatamos que en el camino hab√≠a varias mochilas y fusiles en la nieve y posteriormente me di cuenta que mi Capit√°n Guti√©rrez con mi Teniente Duran revisaban a cuatro soldados que estaban dentro de sacos de dormir y cubiertos por un pl√°stico, pero recibimos la orden de continuar, viendo en el camino a otros soldados dentro de sus sacos, a los que no tocamos. Posteriormente tambi√©n vi tendidos en la nieve a unos tres soldados solo con sus ropas, por lo que presum√≠ que estaban muertos, ya que no nos detuvimos hasta que llegamos al Refugio de la Universidad de Concepci√≥n”.

Jabiel Cea:“(‚Ķ) comenzamos a ver los primeros cuerpos en el interior de sacos de dormir, y otros tirados en la nieve en posici√≥n fetal (‚Ķ) hasta que el soldado Pe√Īaileo que era de mi Compa√Ī√≠a me solicit√≥ ayuda, por lo que lo abrac√© caminando con √©l, hasta que me dijo que estaba muy cansado y que necesitaba dormir un momento, por lo que me ped√≠a que caminara solo y me alcanzar√≠a y sin escucharme se arrodillo en la nieve, cayendo de frente sobre la misma, por lo que tuve que dejarlo al ver que no ten√≠a ning√ļn signo vital (‚Ķ)”.

Javiera Aguilera: “(‚Ķ) de repente vimos dos o tres cuerpos de SLC. de la Compa√Ī√≠a de ‚ÄúMorteros‚ÄĚ, que estaban juntos en sacos de dormir y se√Īalizados con un coligue y una raqueta (‚Ķ) A medida que √≠bamos avanzando aparec√≠an m√°s cuerpos (‚Ķ) algunos compa√Īeros de mi Compa√Ī√≠a √≠bamos cayendo (‚Ķ) sent√≠ el sonido de un pito, lo que me sirvi√≥ para orientarme”.

Jos√© Rosales: “(…) empezamos a ver mochilas botadas sobre la nieve (…) agach√© la cabeza para no ver nada m√°s y segu√≠ caminando; no d√°ndome cuenta cuando mis propios compa√Īeros ca√≠an, porque lo √ļnico que quer√≠a era llegar con vida”.

Sim√≥n Uribe: “(…) Yo me sent√≠ apoyado por un solo instructor, mi CBO. RIQUELME, quien me ayudaba a marchar y me dec√≠a que faltaba poco y que me familia me estaba esperando (…) Por lo que vi muchos de mis compa√Īeros quedaron abandonados a su propia suerte, ya que no fueron auxiliados por quienes ten√≠an m√°s capacidad f√≠sica, preparaci√≥n y experiencia (…)”.

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