Sociedad
Dos escalofriantes casos de exorcismo que se realizaron en Chile
Publicado por: Claudia Mi√Īo
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Hay quienes creen en la existencia del Diablo y en el hecho de que puede poseer a una persona y hacerla actuar a su antojo. Mientras que para otros, esa es una creencia absurda.

Las posesiones diabólicas, los exorcismos y su validez son temas en permanente discusión, sin embargo también son un argumento recurrente de películas de terror. Sobre todo de aquellas que aseguran estar basadas en hechos reales.

Este tipo de películas usualmente están ambientadas en otros países, como Estados Unidos por ejemplo. Sin embargo, esto no quiere decir que este tipo de hechos no ocurran en Chile.

¬ŅQuieres conocer casos de posesiones diab√≥licas y exorcismos registrados en Chile? Aqu√≠ te contamos dos, uno ocurrido en 1857 y el otro en 1989.

La endemoniada de Santiago

El caso de Carmen Mar√≠n, m√°s conocida como ‚Äúla endemoniada de Santiago‚ÄĚ, ocurri√≥ en 1857. Su historia se conoce gracias a la publicaci√≥n de las cartas e informes que presentaron quienes intentaron dilucidar si el mal que la afectaba consist√≠a en una posesi√≥n demoniaca o en una enfermedad psiqui√°trica.

Si bien estos antecedentes fueron difundidos en su época y posteriormente incluidos en un ensayo de 1974, fue el periodista Patricio Jara, quien en 2010 volvió a sacar este fragmento de la historia de Chile a la luz cuando publicó el libro: La endemoniada de Santiago.

Editorial Vergara

Editorial Vergara

Carmen Mar√≠n naci√≥ en junio de 1838 en Valpara√≠so y qued√≥ hu√©rfana cuando a√ļn era una lactante, por lo que qued√≥ al cuidado de una t√≠a.

Ten√≠a 12 a√Īos en el momento en que comenz√≥ su mal. Estaba rezando, cosa que le gustaba hacer, cuando sinti√≥ un inexplicable miedo. M√°s tarde, a media noche, en sue√Īos le pareci√≥ que peleaba con el Diablo y se levant√≥ para atacar a sus compa√Īeras de colegio.

Seg√ļn el informe del colegio, la ni√Īa hab√≠a tenido una conducta ejemplar hasta ese momento. Por lo que las monjas llamaron a un doctor, quien estuvo durante dos meses intentando curar su enfermedad. Al no obtener resultados, devolvieron a Carmen al cuidado de su t√≠a, quien tras un tiempo la dej√≥ a cargo de su hermano.

Su enfermedad prosigui√≥, a pesar de ser tratada por m√©dicos, brujos y adivinos. Cansados de la situaci√≥n, sus familiares la internaron en el Hospital de Valpara√≠so, donde tras un a√Īo de tratamiento intent√≥ quitarse la vida.

Lee tambi√©n: Posesiones diab√≥licas: Los fundamentos tras un fen√≥meno que a√ļn intriga a los investigadores

Luego de pasar por m√ļltiples recintos y diversos tratamientos, lleg√≥ hasta el Hospital de San Borja de Santiago. All√≠, estuvo 14 meses siendo tratada por m√©dicos que no lograban controlar los ataques que padec√≠a.

La muchacha termin√≥ viviendo en el Hospicio de Santiago. En una ocasi√≥n, debi√≥ compartir su habitaci√≥n con un ni√Īo enfermo a quien sus padres hicieron recitar el Evangelio de San Juan. Fue entonces, por mera casualidad, cuando se descubri√≥ que esto hacia que los ataques de Carmen Mar√≠n se detuvieran.

Las Hermanas de la Caridad hicieron llamar al sacerdote Jos√© Raimundo Zisternas para que viera a la joven, que seg√ļn dec√≠a la gente ‚Äúestaba espirituada‚ÄĚ.

Zisternas, en una carta enviada al Arzobispo, reconoci√≥ que en un principio atribuy√≥ las historias que se contaban de la joven a ‚Äúuna imaginaci√≥n exaltada o a una enfermedad‚ÄĚ y que incluso se burl√≥ de quienes cre√≠an en estas cosas ‚Äúdespreciando lo que se me contaba como efecto de la ligereza y la credulidad‚ÄĚ.

Sin embargo, tras visitarla y presenciar uno de sus ataques se abrió a la posibilidad de que fuera necesario estudiar el caso y convocar a numerosos doctores para que avalaran que se trataba de un caso de posesión diabólica o lo descartaran y entregaran una explicación científica del hecho.

Fue así entonces, que Carmen Marín fue visitada por una gran cantidad de personas que asistían para presenciar sus ataques. Y durante estos, más que un exorcismo propiamente tal, se realizaba toda clase de pruebas para constatar o descartar la presencia del demonio.

El Exorcismo de Emily Rose

El Exorcismo de Emily Rose

La muchacha era honesta, inocente y candorosa. Sin embargo, durante los ataques que padecía se convertía en un ser violento y burlón que decía groserías y obscenidades.

Su voz ya no era la suya, sino que era masculina, hablaba de Carmen como si fuera otra persona y se identificaba a sí mismo como el Diablo.

Cuando tenía convulsiones, levantaba el pecho de forma extraordinaria, su vientre se hinchaba y su estómago sonaba como si alguien agitase un barril lleno de líquido.

Además, tenía una fuerza que no era propia de una muchacha de su contextura, ya que ni entre cinco hombres podían moverla. Asimismo, nadie podía tranquilizarla. Sin embargo cuando un sacerdote le daba una orden en nombre de Jesucristo, obedecía de inmediato.

La joven, a pesar de que sus pupilas estaban recogidas entre los párpados, era capaz de ver lo que se hacía en su presencia, incluso a su espalda.

Durante los ataques era capaz de comprender diversos idiomas y responder con exactitud las preguntas que en ellos se le formulaban.

Cuando alguien dec√≠a alguna oraci√≥n o salmo en voz baja o alta en cualquier idioma, reaccionaba con furia y se daba golpes contra el suelo ‚Äúcon tal violencia que ser√≠a imposible que la cabeza m√°s dura hubiese podido resistir un solo golpe sin hacerse pedazos, mientras que ella nada sent√≠a‚ÄĚ.

Asimismo, cuando alguien cantaba un himno sagrado, ella seguía la entonación con furor cambiando las palabras sagradas por palabras obscenas. Mientras que cuando se cantaba una canción profana, se reía manifestando regocijo.

El Exorcista | Warner Bros

El Exorcista | Warner Bros

Como ya se mencionó antes, los ataques cesaban cuando se leía el Evangelio de San Juan, en el idioma que fuese.

Los doctores que la examinaron estaban divididos. Por ejemplo, el doctor Andr√©s Laiseca que la visit√≥ s√≥lo por quince minutos sentenci√≥ que padec√≠a una enfermedad ‚Äúque en medicina se llama hist√©rico‚ÄĚ e hizo √©nfasis en que se trataba de una mujer soltera, de temperamento sangu√≠neo-nervioso y de idiosincrasia uterina. Por su parte, el doctor Vicente Padin ‚Äďquien hab√≠a tratado a Carmen Mar√≠n con anterioridad- sostuvo que ‚Äúno puede clasificarse el presente caso entre las afecciones conocidas o en las aberraciones de √©stas‚ÄĚ.

Por su parte, el doctor espa√Īol Benito Garc√≠a Fern√°ndez admiti√≥ la hip√≥tesis de que Carmen Mar√≠n fuese una endemoniada, bas√°ndose en los criterios establecidos en esa √°rea por autoridades m√©dicas como Pablo Zachias, Ambrosio Pasco y Federico Hoffmann. Mientras que el doctor Manuel Antonio Carmona se√Īal√≥ que Carmen Mar√≠n padec√≠a de Hist√©rico Confirmado, Convulsivo y en Tercer Grado, ya que sufr√≠a de una alteraci√≥n primitiva y cr√≥nica de los ovarios y una lesi√≥n consecutiva de los centros nerviosos.

Finalmente Carmen Mar√≠n fue exorcizada y su padecimiento lleg√≥ a su fin. Sin embargo, el demonio antes de marcharse profiri√≥ amenazas y prometi√≥ volver dentro de un a√Īo y medio. Se le pregunt√≥ bajo qu√© forma, a lo que respondi√≥: ‚ÄúNo se sabe. Tendr√°s que averiguarlo‚ÄĚ.

La Tabla Ouija

Este caso ocurri√≥ en Santiago en 1989 y la informaci√≥n fue dada a conocer por la madre del ni√Īo afectado al sitio de noticias cat√≥lico Portal Luz y posteriormente fue reproducido tambi√©n por la agencia cat√≥lica ACI Prensa.

Se debe consignar que se han cambiado los nombres de quienes protagonizaron los hechos, a excepción de los sacerdotes Carlos Aldunate y Agustín Sánchez.

Un día, Teresa y su marido decidieron ir a un retiro y dejaron a sus hijos en casa de su tía. Sus hijas mayores invitaron a unas amigas y una de ellas llevó una Tabla Ouija.

Las ni√Īas pusieron la tabla en el suelo y comenzaron a jugar para ver si les resultaba. Alguien o algo estaba all√≠ y ellas estaban tan concentradas en las respuestas que iban apareciendo, que no se dieron cuenta de que su hermanito -de poco m√°s de un a√Īo- hab√≠a entrado en la habitaci√≥n. Antes de que pudieran detenerlo, el peque√Īo pas√≥ corriendo por encima del tablero.

Las ni√Īas no dijeron nada a sus padres y cuando pasaron a buscarlos, Teresa not√≥ extra√Īo a su hijo. ‚ÄúEstaba inquieto, lloraba y lloraba‚ÄĚ, pero pens√≥ que se calmar√≠a. Sin embargo, la intranquilidad del ni√Īo continu√≥.

Gabriel Molina (CC) | Flickr

Gabriel Molina (CC) | Flickr

Usualmente Miguel era un ni√Īo tranquilo y lleno de paz, pero desde ese d√≠a no paraba de llorar y casi no dorm√≠a en la noche.

Teresa lo llevó a distintos doctores, pero éstos no encontraban una explicación.

El ni√Īo ‚Äúcomenz√≥ a ponerse agresivo, especialmente cuando iba con √©l a misa. Luego de comulgar, teni√©ndolo en mis brazos‚Ķ me agred√≠a, mord√≠a mi cara, me ara√Īaba‚ÄĚ, relat√≥.

La mujer estaba angustiada al no saber c√≥mo ayudar a su peque√Īo y mientras m√°s lo llevaba a misa, m√°s agresivo y llor√≥n se pon√≠a.

El párroco se acercó a Teresa, ya que también había notado el cambio repentino de Miguel, y luego de que ella le contó que los médicos no tenían explicación, le dio el nombre y la dirección de dos sacerdotes que quizás podrían ayudarla.

Fue así como conoció a los sacerdotes Carlos Aldunate y Agustín Sánchez, quienes le pidieron que pensara en qué había pasado en ese tiempo, con quién había dejado a su hijo…y que apenas averiguara se lo llevara de nuevo.

La pareja volvió triste a su casa, sin embargo, cuando ya estaban por dormirse, sus hijas entraron en su habitación y les contaron lo que había ocurrido con la Tabla Ouija.

El Rito | Warner Bros

El Rito | Warner Bros

Inmediatamente llamaron al padre Agust√≠n, quien les dijo que la familia completa fuera a verlo inmediatamente. Apenas entraron en el jard√≠n de la casa de los sacerdotes, el ni√Īo se puso a llorar revolvi√©ndose en los brazos de su madre. Definitivamente no quer√≠a estar ah√≠.

El padre Agust√≠n confes√≥ a las ni√Īas y las reprendi√≥ por su imprudencia. Luego, junto al padre Carlos exorciz√≥ al ni√Īo en una capilla privada.

Luego del exorcismo, le devolvieron a Miguel a su madre.

Estaba dormido, ‚Äúcon ese rostro pl√°cido que siempre hab√≠a sido tan caracter√≠stico en √©l y que en las √ļltimas semanas hab√≠a perdido‚ÄĚ. Por fin, todo hab√≠a terminado.

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