Notas
Los problemas en el nuevo sistema de financiamiento para la educación superior
Publicado por: Tu Voz
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El 4 de junio de 2012, el presidente Sebasti√°n Pi√Īera envi√≥ al Congreso un proyecto de ley para reformar el sistema de financiamiento estudiantil para la educaci√≥n superior. El proyecto de ley pretende generar un √ļnico sistema de financiamiento estudiantil basado en cr√©ditos estatales que termina con la dualidad existente, en la que coexisten 2 sistemas distintos: el Fondo Solidario de Cr√©dito Universitario (FSCU) y el Cr√©dito con Aval del Estado (CAE).

Estos sistemas presentan condiciones diferentes en términos de tasas de interés, formas de determinación de las cuotas y plazos de devolución, entre otros. El acceso al sistema FSCU, con condiciones más ventajosas para los estudiantes, está restringido a las universidades agrupadas en el Consejo de Rectores de Universidades de Chile (CRUCH), mientras que al CAE pueden postular estudiantes de todas las universidades acreditadas.

El proyecto de ley presentado por el Presidente pretende eliminar imperfecciones en el actual sistema de financiamiento, debido a que, primero, genera ‚Äúdiferencias odiosas‚ÄĚ, que no tienen sustento real, entre los estudiantes que participan del FSCU y del CAE; segundo, el CAE tiene mecanismos que no dan debida cuenta del riesgo asociado al endeudamiento, si el estudiante tiene una mala inserci√≥n laboral una vez terminados sus estudios; tercero, el subsidio del Estado solo cubre una parte del costo efectivo de la carrera (arancel de referencia), quedando una demanda por financiamiento no cubierta constituida por la diferencia entre el arancel efectivo y el arancel de referencia; y cuarto, el sistema de recuperaci√≥n de pr√©stamos presenta alta morosidad, lo que eleva los costos para el Estado.

El sistema que se propone en el proyecto de ley solo diferencia a los estudiantes por la necesidad socioecon√≥mica de sus familias, sus m√©ritos acad√©micos, y la calidad de la instituci√≥n a la que ingresan. La iniciativa genera un sistema √ļnico de cr√©ditos para todos los estudiantes e instituciones de educaci√≥n superior que cumplan con algunos requisitos.

Para las universidades, los requisitos son: ser reconocidas por el Estado y estar acreditadas por, a lo menos, 3 a√Īos; que seleccionen a sus alumnos de primer a√Īo en base a criterios acad√©micos objetivos y transparentes; y que, en caso de recibir aporte fiscal directo, este sea utilizado para fines de desarrollo institucional.

Para los estudiantes los requisitos son: provenir de una familia con condición socioeconómica que amerite financiamiento; estar matriculado en una institución de educación superior y haber ingresado a esta probando mérito académico; y demostrar buen rendimiento durante la carrera.

Entre las condiciones del cr√©dito se encuentra una tasa de inter√©s real anual de 2%, el cr√©dito se comienza a devolver una vez egresado y en 180 cuotas mensuales. La cuota se calcula en forma ascendente de acuerdo al nivel de ingreso, pero en ning√ļn caso puede ser superior al 10% del ingreso anual del deudor.

Si despu√©s de pagar las 180 cuotas calculadas de esta forma, a√ļn existe un remanente sin amortizar, este se condona. Tambi√©n se establece la obligaci√≥n para las instituciones de educaci√≥n superior, que quieran acceder al cr√©dito, de entregar un cr√©dito completo en iguales condiciones o beca completa por la diferencia entre el valor del arancel efectivo y el de referencia a todos los estudiantes de familias provenientes de los dos primeros quintiles de ingreso, y de al menos 50% de esta diferencia para los estudiantes de familias del tercer quintil.

Finalmente, se pretende reducir la morosidad en el sistema de cr√©dito, incorporando a la Tesorer√≠a General de la Rep√ļblica en la administraci√≥n del mismo.

Se indica en la propuesta que asociadas a esta reforma del sistema de financiamiento de la educaci√≥n superior se encuentra una reforma que extiende las becas que entrega el Estado, una reforma al c√°lculo del arancel de referencia, y la generaci√≥n de un sistema √ļnico de acreditaci√≥n socioecon√≥mica de los estudiantes.

Si bien parece loable la idea expresada de allanar el camino para que los estudiantes reciban aporte estatal de acuerdo a su situación socioeconómica, mérito académico y calidad de la institución de educación superior que los acoge, el proyecto presenta una serie de lagunas en la forma como esto se puede alcanzar y carece de una visión de conjunto del funcionamiento del sistema de educación superior, donde el sistema de crédito estudiantil solo es un elemento más, que debe estar en concordancia con el resto de los elementos para que efectivamente el sistema funcione de acuerdo a lo programado.

Primero, el proyecto elude la discusi√≥n sobre el financiamiento gratuito de la educaci√≥n superior. Esto parece extra√Īo despu√©s del enorme debate que ha habido en el pa√≠s sobre el punto. Se hace una breve referencia a que las propuestas disponibles en 2011 no defend√≠an una pol√≠tica de gratuidad. En otra secci√≥n se critica que el sistema de recuperaci√≥n de cr√©ditos, por su alta morosidad, se parece a un sistema gratuito.

Pero el gran debate sobre la forma que debe tomar el financiamiento de la educación superior en Chile, sistema gratuito versus sistema de préstamos, o alguna de sus combinaciones, no es abordado en el proyecto. Esto debe ser considerado como una debilidad fundamental del proyecto, porque no se puede discutir el esquema de financiamiento de crédito estudiantil sin antes dirimir el sistema en que se va a desarrollar este financiamiento.

Otra forma de verlo es asumir que el proyecto supone que el sistema de financiamiento adecuado en lo fundamental incluye el crédito estudiantil, y en este sentido mantiene todas las limitaciones de este sistema. El hecho de que no se integre la discusión sobre el componente de becas en el proyecto y no se discuta el financiamiento en forma integrada es en sí una limitación.

También lo es que este proyecto no se aborde en el contexto del financiamiento global de la educación superior chilena, y de la distribución entre aportes basales y subsidios a la demanda por parte del Estado de Chile.

Segundo, no se puede discutir un elemento del sistema de educación superior sin antes tener claridad sobre otros aspectos en los cuales descansa implícitamente este proyecto. Un ejemplo es el sistema de acreditación universitario. Para implementar la idea de entregar crédito al alumno basado en la calidad de la institución que lo acoge, se requiere tener claridad sobre cómo se establece la calidad de dicha institución.

Antes de resolver esto, no tiene sentido plantear un proyecto que asume que conocemos la calidad de la educación entregada por las instituciones de educación superior, y sin entrar en la discusión de lo que, como sociedad, vamos a entender por educación de calidad y qué requisitos le vamos a poner a las instituciones para que sean reconocidas como instituciones de excelencia.

Otro ejemplo es qu√© se entiende por m√©rito acad√©mico del alumno. El proyecto es vago sobre este punto y solo hace referencia a que las instituciones deben seleccionar a sus alumnos de primer a√Īo en base a criterios acad√©micos objetivos y transparentes. Hoy las universidades asociadas al CRUCH tienen la Prueba de Selecci√≥n Universitaria (PSU) para definir lo que van a entender por m√©rito acad√©mico.

Es discutible si este instrumento es la m√©trica adecuada para medir m√©rito acad√©mico, y de hecho existe un debate en el pa√≠s sobre esto. Pero al menos es un criterio claro. Sin embargo, para las universidades que no participan de este sistema, y para los Centros de Formaci√≥n T√©cnica o Institutos Profesionales, no existe ning√ļn sistema universalmente aceptado. La gran pregunta es qu√© se va a entender por m√©rito acad√©mico en esa situaci√≥n, y en el caso de las universidades que no participan de la PSU, c√≥mo se va a homologar con la PSU.

Probablemente, van a existir tantas definiciones como universidades no participantes de la PSU. En este sentido, se puede decir que el proyecto es al menos extemporáneo, al intentar definir criterios de asignación de recursos sin antes tener una forma consensuada de cómo medir estos criterios.

En resumen, para que la discusión de un proyecto de estas características sea fructífera y se genere una ley que refleje la discusión que ha habido en Chile sobre educación superior, se requiere aclarar los pilares básicos donde va a descansar el sistema de educación superior en Chile. También se requieren definiciones previas de varios aspectos que le dan su soporte al sistema de financiamiento. En este sentido, el mejor destino de este proyecto es permanecer guardado hasta que esta discusión haya sido completada.

Dr. Jorge Dresdner Cid
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas
Universidad de Concepción
nuevarectoriaudec2014.cl

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