Notas
Piden 3 a√Īos de c√°rcel para el mayor “sacador de vuelta” en la historia de Estados Unidos
Publicado por: Christian Leal
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Dicen que los chilenos somos expertos en aquel deporte llamado hacerle el quite al trabajo. Desde reportarnos falsamente enfermos para quedarnos en casa viendo televisi√≥n, hasta fingir que trabajamos cuando en realidad estamos viendo el partido, nadie parece superarnos en nuestra capacidad de “sacar la vuelta” para llegar a otro fin de mes regidos por la ley del m√≠nimo esfuerzo.

Nadie… salvo John C. Beale.

Beale es el santo patrono de todos los sacadores de vuelta. Durante 11 a√Īos ocup√≥ uno de los cargos m√°s importantes en la Agencia de Protecci√≥n Ambiental de los Estados Unidos (EPA), donde se desempe√Īaba como consultor experto en clima. ¬ŅEl problema? Hac√≠a poco y nada en su puesto, desapareciendo por lapsos de varios meses durante los cuales se iba a su casa de veraneo o de viaje con todos los gastos pagados.

Como si esto no bastara, el hombre recib√≠a un sueldo de 206.000 d√≥lares al a√Īo (m√°s de 9 millones de pesos al mes), lo que lo convert√≠a en el empleado mejor pagado de su departamento. De hecho ganaba m√°s que Gina McCarthy, la administradora en jefe de la EPA.

Las “sacadas de vuelta” de Beale eran √©picas. La investigaci√≥n interna gatillada desde febrero en su contra descubri√≥ que en junio de 2011 el consultor desapareci√≥ de la oficina por un lapso de 18 meses durante los cuales hizo “absolutamente nada”, reconoci√≥ su abogado, John Kern.

Asimismo, en varias ocasiones Beale gestionó viajes oficiales a Londres durante los cuales, pese a no realizar nada de provecho, se hospedaba en hoteles de 5 estrellas y se trasladaba en limosina, todo a expensas del gobierno estadounidense.

“Pens√©, ‘Oh, Dios m√≠o… ¬Ņc√≥mo pudo haber llegado a pasar algo como esto en esta agencia?‘. He trabajado para el gobierno durante 35 a√Īos y nunca supe de una situaci√≥n similar”, explic√≥ el inspector general de la EPA, Patrick Sullivan, quien llev√≥ adelante la investigaci√≥n contra el timador.

Sin embargo, lo m√°s surrealista dentro del prontuario de Beale eran las historias que utilizaba como excusas para abandonar el trabajo, en las cuales aseguraba que era un oficial encubierto de la CIA.

En un caso recogido durante el juicio, el hombre desapareci√≥ tras aducir que debi√≥ hacer un viaje urgente a Pakist√°n, debido a que un compa√Īero suyo de la CIA estaba siendo torturado por el movimiento Talib√°n, describe la cadena NBC.

“Debido a los √ļltimos hechos sobre los que probablemente ya habr√°n le√≠do, me encuentro en Pakist√°n. Recib√≠ el llamado el jueves y viaj√© el viernes. Espero regresar para Navidad. Jo, jo, jo”, escribi√≥ en un correo electr√≥nico a sus superiores el 18 de diciembre de 2010.

Anteriormente en 2008, Beale se esfum√≥ de la EPA durante 6 meses, asegurando que hab√≠a sido comisionado a un proyecto de seguridad para resguardar a los candidatos durante la elecci√≥n presidencial de aquel a√Īo. Luego, se supo que durante ese tiempo el experto en clima hab√≠a viajado hasta su caba√Īa de la localidad de Cape Cod, donde se dedicaba a pasear en bicicleta, hacer labores dom√©sticas y leer libros.

La desfachatez del individuo llegó a tal punto que cuando por alguna alineación astral llegaba a asistir a la oficina, procuraba esforzarse al mínimo. De hecho informó que había contraído malaria durante su servicio en la guerra de Vietnam, a fin de que le dieran un estacionamiento especial para discapacitados justo a la entrada del edificio de la EPA.

Desde luego, ni combatió en Vietnam ni sufrió malaria.

Fue s√≥lo este a√Īo que, tras ser conminado por sus superiores a revelar su tan publicitado nexo con la CIA, Beale acab√≥ admitiendo la verdad, aunque “sin demostrar mayor remordimiento” indic√≥ Sullivan.

Una vez desenmascarado, el gobierno de Estados Unidos se volc√≥ furioso en su contra. El pasado septiembre fue hallado culpable de defraudar al estado en m√°s de 1 mill√≥n de d√≥lares en salario y beneficios durante el lapso de una d√©cada, con los fiscales sentenciando que sus mentiras fueron un “crimen de proporciones masivas” y una “ofensa” a los agentes que en verdad exponen su vida trabajando para la CIA.

La fiscalía también exige que pase al menos 30 meses efectivos en prisión.

Pero, ¬Ņc√≥mo pudo un ardid tan b√°sico enga√Īar durante tanto tiempo a sus jefes y colegas en la Agencia de Protecci√≥n Ambiental? Seg√ļn Sullivan, Beale escogi√≥ muy bien su campo de acci√≥n, ya que el departamento tiene una cultura que favorece confiar en los dem√°s.

“Existe una cultura aqu√≠ en la EPA donde los objetivos son lo m√°s importantes. No pensamos como investigadores criminales. Por el contrario, tendemos a ser muy confiados e inclusivos”, trat√≥ de excusar Sullivan.

La respuesta no satisfizo a la mayoría de los medios estadounidenses, quienes criticaron ácidamente la ingenuidad de la entidad gubernamental.

“En mi opini√≥n, el verdadero problema aqu√≠ no era Beale sino sus superiores, quienes fallaron en darse cuenta de algo tan evidente como que los agentes de la CIA no hablan sobre sus operaciones en correos electr√≥nicos de la oficina”, sentenci√≥ el periodista policial Justin Peters, de la revista Slate.

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