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Día Mundial de la Filosofía: 5 de las teorías filosóficas más controversiales
Publicado por: Christian Leal
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Puede habernos parecida muy aburrida durante el colegio, pero la filosof√≠a es una de las disciplinas fundamentales del ser humano -muchas veces menospreciada- a la hora de ense√Īarnos a reflexionar.

No es casual entonces que la ONU haya declarado este 21 de noviembre como el d√≠a mundial de la filosof√≠a, tras definirla como una disciplina que “estimula el pensamiento cr√≠tico e independiente y es capaz de trabajar en aras de un mejor entendimiento del mundo, promoviendo la paz y la tolerancia”.

Para conmemorarlo, en BioBioChile recogemos 5 de las teor√≠as filos√≥ficas m√°s controversiales, recopiladas en el libro “50 teor√≠as folos√≥ficas intelectualmente estimulantes” de Barry Loewer, que no te dejar√°n indiferente.

Pon ese cerebro en marcha.

1. El barco de Teseo (Thomas Hobbes)

Imagina que Teseo, un h√©roe de la antig√ľedad, lleva su barco a reparar. En el dique, los carpinteros deciden remplazar cada una de sus piezas, hasta entregarle a Teseo un nav√≠o totalmente renovado, con el que vuelve a hacerse a la mar.

Sin embargo, en tierra alguien re√ļne las piezas viejas y arma otra embarcaci√≥n. Entonces, ¬Ņcu√°l es el verdadero barco de Teseo?

Otra analog√≠a de este dilema lo provee la literatura infantil, cuando el oso Paddington fue al banco brit√°nico a retirar 5 libras de su cuenta y se sorprendi√≥ al darse cuenta… de que el billete que le dieron no era el suyo. Es decir, no el que hab√≠a depositado.

El problema de la materia siempre cambiante fue planteado por el fil√≥sofo ingl√©s Thomas Hobbes a mediados del siglo XVII, y aunque pudiera parecer muy abstracto, nos afecta incluso como personas. Despu√©s de todo, pr√°cticamente todas las c√©lulas de nuestro cuerpo cambian o se renuevan en el transcurso de nuestras vidas. A√ļn as√≠, ¬Ņseguimos siendo las mismas personas?

2. El dilema del tranvía (Philippa Foot y Judith Jarvis Thomson)

Como si del “Juego del Miedo” se tratase, la fil√≥sofa brit√°nica Philippa Foot nos propone un dif√≠cil dilema √©tico: un tranv√≠a fuera de control recorre las calles, teniendo en su camino a 5 personas atadas a las v√≠as.

T√ļ podr√≠as salvarlos… pero s√≥lo si mueves una palanca para desviar el tranv√≠a a otra secci√≥n, donde por desgracia tambi√©n hay una persona atada a las v√≠as.

Bajo una ética utilitarista donde prima el bien general, lo lógico sería desviar el tranvía y sacrificar a una persona para salvar a 5. Sin embargo es entonces la filósofa estadounidense Judith Jarvis Thomson quien da un giro más complejo al dilema: esta vez estás sobre un puente, bajo el cual pasará el tranvía sin control y atropellará a 5 personas.

Nuevamente tienes una posibilidad de salvarlos, pero esta vez debes empujar a un hombre que se encuentra a tu lado, para que caiga y obstruya las vías.

Aunque ambas situaciones son análogas desde el punto de vista práctico (se sacrifica una persona para salvar a 5), la mayoría de las personas trepidan al respecto. No consideran correcto empujar al hombre a las vías.

US Army Africa (CC)

US Army Africa (CC)

3. El acertijo de Epicuro (Epicuro)

Aunque naci√≥ 3 siglos antes que Jes√ļs, el fil√≥sofo griego Epicuro ide√≥ uno de los principios de los que m√°s se sirven ateos y agn√≥sticos para denostar al cristianismo y demostrar -desde su perspectiva- que Dios no existe.

El tema es el siguiente: el cristianismo clama que existe un Dios bueno y todopoderoso. Sin embargo, a los hombres les suceden cosas malas, incluso, a personas buenas.

De ello se desprenden dos resultados lógicos: o Dios no es bueno porque permite (o provoca) que sucedan esas cosas, o Dios no es todopoderoso porque no puede impedirlas. En ambos casos, se anula la existencia de Dios.

Los cristianos han tratado de responder a este acertijo afirmando que muchas de las cosas malas que ocurren en la Tierra se deben a la maldad o torpeza del propio ser humano -fruto del libre albedrío concedido por Dios- o incluso a que existen designios divinos para cada uno de nosotros que apuntan a un bien superior.

4. La apuesta de Pascal (Blaise Pascal)

En el lado contrario de la vereda tenemos al matemático y filósofo francés Blaise Pascal, quien tras convertirse en un devoto cristiano, intentó usar su afición por las apuestas para explicar por qué creía en Dios.

Seg√ļn Pascal, si Dios existe, los creyentes podr√°n acceder al cielo mientras que los ateos estar√°n condenados al infierno. Por otro lado, si Dios no existe, tanto creyentes como ateos quedar√°n tras la muerte en la misma situaci√≥n: la nada.

Desde esta perspectiva, creer en Dios es mucho m√°s conveniente, ya que de existir te enfrentas a una recompensa tan grande versus un castigo tan horroroso, que vale la pena el riesgo. Por otra parte, si Dios no existe, a lo sumo vivir√°s una vida religiosamente correcta.

Sin embargo, el razonamiento de Pascal ha tenido detractores incluso entre los propios creyentes, ya que resume la fe en un acto de conveniencia, algo que el Dios cristiano no estaría muy feliz de recompensar.

5. La mala fe de Sartre (Jean-Paul Sartre)

En situaciones extremas, como los reg√≠menes totalitarios, es com√ļn que los culpables de cr√≠menes contra la humanidad aleguen que s√≥lo segu√≠an √≥rdenes, o incluso que su integridad o la de sus familias estaba en riesgo de no acceder.

Por desgracia para quienes intentan desligar su responsabilidad de esta forma, el filósofo francés Jean-Paul Sartre creó una verdadera escuela de pensamiento al afirmar que en realidad el ser humano es siempre y en todo lugar, indeclinablemente libre.

Para Sartre, los seres humanos enfrentados a duros dilemas morales intentamos “cosificarnos”, convertirnos en objetos inertes a merced de las fuerzas naturales, asegurando que las circunstancias nos obligaron, una estrategia que √©l denomin√≥ “mala fe”.

La verdad sin embargo, sería que el ser humano siempre tiene la posibilidad de elegir -asumiendo las consecuencias que ello acarree- porque no podemos escapar de nuestra libertad.

Pese al prestigio de Sartre, su propuesta a√ļn genera mucha discusi√≥n. ¬ŅQu√© pasa, por ejemplo, con una persona ebria, en cuyo caso el alcohol la lleva a cometer actos que no har√≠a estando sobria? ¬Ņus√≥ su libertad al embriagarse en primer lugar? ¬Ņy si es un adicto? ¬Ņpodemos decir entonces que nuestra biolog√≠a en efecto condiciona nuestra libertad?

Para la filosofía, las preguntas sólo empiezan. Nunca terminan.

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