Notas
Los 4 tipos de madre o padre ¬Ņcon cu√°l te identificas?
Publicado por: Denisse Charpentier
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Si tuvieras que describir tu comportamiento como padre o madre en una sola palabra ¬Ņcu√°l elegir√≠as? La psic√≥loga espa√Īola y autora del libro “Vivir con una adolescente”, Sonia Cervantes, plantea que a lo largo de su carrera ha identificado 4 formas de crianza: Autoritaria, pasiva, sobreprotectora y equilibrada.

“Esta nomenclatura es fruto de las conversaciones que mantengo con los j√≥venes que acuden a mi consulta. Surge de la recopilaci√≥n de respuestas que me dan cuando les pregunto: ¬ŅC√≥mo ves a tu padre? He recogido las respuestas m√°s comunes y frecuentes dadas por los chavales (ni√Īos) que definen cada uno de los estilos educativos”, explica la profesional al diario ABC.

Si a√ļn no tienes claridad cu√°l es tu estilo de paternidad o maternidad, o cu√°l es el de tus padres, te contamos las caracter√≠sticas de cada tipo a continuaci√≥n.

1. Autoritario

La experta dice que √©ste es el t√≠pico que suele decir “porque yo lo digo y punto”, usando un tono “dictatorial, incisivo y agresivo”. Esta clase de padre es poco afectuoso, r√≠gido, e intenta ejercer un m√°ximo control sobre sus hijos.

Es alguien para el que las normas deben cumplirse “s√≠ o s√≠” y busca que sus √≥rdenes se efect√ļen de inmediato. De no ser as√≠, castiga severamente, generalmente usando la violencia (f√≠sica y/o verbal). Suele usar palabras de desprecio hacia los ni√Īos como “eres un in√ļtil” o “no sirves para nada” en lugar de especificar que una cosa puntual que el menor hizo estuvo mal.

Tiene escasa comunicaci√≥n con sus hijos, y la mayor√≠a de las veces recrimina e impone. Nunca o rara vez reconoce las acciones positivas del peque√Īo, centr√°ndose en los errores o defectos.

Los hijos de padres autoritarios suelen sufrir consecuencias. “Se vuelven agresivos porque han aprendido que el mundo, al menos el que se ha construido en su casa, funciona as√≠. Son r√≠gidos y no saben adaptarse a los cambios. Les cuesta mantener relaciones de igual a igual, su autoestima suele ser baja, porque no se sienten queridos, y el concepto que tienen de ellos mismos es bastante negativo. Van por la vida con el siguiente planteamiento: antes de que me pisen, ya piso yo”, explica la profesional.

2. Pasivo

Son padres que no se implican demasiado en la crianza de los ni√Īos, son pr√°cticamente ausentes. Creen que evitar el conflicto es una buena forma de llevarse bien con los hijos, pero no se dan cuenta que su estrategia agrava los problemas.

Es alguien que no se compromete mucho con el trabajo educativo porque cree que es labor de la escuela, la vida o uno mismo. Su pensamiento se resume en “es cosa suya, ya lo aprender√° con el tiempo”.

Este tipo de padre cree ser muy “democr√°tico” porque le da mucha libertad a su hijo, pero la verdad es que es una persona que rehuye a los problemas en lugar de enfrentarlos. “Suelen ser padres ausentes, con poca presencia, que frecuentemente se vuelcan en actividades muy importantes, la mayor√≠a fuera de casa. Son permisivos y pasivos, una mezcla altamente peligrosa en el proceso de educar”, indica la profesional.

Como consecuencia, los hijos con padres pasivos, suelen ser inestables e inseguros por la falta de l√≠mites. “Los j√≥venes no tienen ni idea de qu√© hacer, ni c√≥mo, ni cu√°ndo. La falta de dedicaci√≥n recibida y la cultura del m√≠nimo esfuerzo tambi√©n hacen mella en ellos, lo cual les convierte en seres absolutamente inconstantes a la hora de marcarse objetivos; no luchan ni se esfuerzan por nada porque han observado en su casa dos estrategias: evitar y huir”, dice Cervantes, a√Īadiendo que “del mismo modo que no han existido normas, tampoco hay mucha demostraci√≥n afectiva, pues no se ha ocupado el tiempo en educar y en estar ah√≠. La autoestima de estos chicos tampoco es muy alta que digamos, sienten necesidad de ser queridos precisamente por no haberlo sido”.

3. Sobreprotector

Los hijos de padres sobreprotectores suelen pensar cosas como “es un pesado. Lo tengo todo el d√≠a encima. No me deja respirar. Me trata como a un ni√Īo peque√Īo”, afirma la experta.

“Este tipo de padre sufre hasta el infinito y m√°s all√° por sus hijos, se sacrifica por ellos, ejerce de m√°rtir. Ante todo, no quiere que sus hijos lo pasen mal en esta vida, de forma que educando en la evitaci√≥n del sufrimiento est√° adoctrinando en la incapacidad de hacerle frente”, explica.

Suelen ser permisivos, “por lo que volvemos a tener una ausencia de pautas, normas y l√≠mites. Creen que un exceso de responsabilidad pueden llegar a agobiar y a traumatizar a los hijos y, para neutralizar ese temido efecto, se van al otro extremo: ausencia total de c√≥digo educacional. Es el tipo de padre que si tiene que esperar en el sof√° hasta las tantas por si el ni√Īo o la ni√Īa tiene hambre cuando llegue de juerga, ah√≠ estar√°n, listos para ir a la cocina y prepararles algo caliente. Siempre al servicio de la criatura, no vaya a ser que le falte algo”, afirma Cervantes.

El problema es que los hijos de padres sobreprotectores suelen tener poca tolerancia a la frustraci√≥n. “Son personas altamente dependientes de los dem√°s, ya que siempre se lo han hecho todo, y no saben ni quieren valerse por ellas mismas. Eso s√≠, exigen que se les d√© todo aquello que quieren y si no lo obtienen, responden de manera agresiva e hiriente. Se convierten en peque√Īos dictadores porque les han acostumbrado a vivir en un feudo donde ellos son el rey”, manifiesta.

4. Equilibrado

“Es el padre que pone todos los ingredientes necesarios y en las dosis adecuadas para la receta llamada educaci√≥n: dedicaci√≥n, tiempo, autoridad y cari√Īo. No hace falta mucho m√°s”, expresa la psic√≥loga.

Son asertivos, es decir, se comportan en forma madura, no someten ni agreden, manifiestan su opinión y defienden sus derechos. Son padres sensibles y comprensivos, que si bien ejercen control sobre sus hijos, éste no es desmesurado.

Adem√°s, son afectuosos y expresan sus sentimientos a los ni√Īos, ense√Ī√°ndoles tambi√©n a ellos a manifestar los suyos, manteniendo un di√°logo abierto y directo en la familia.

“Los j√≥venes que reciben este tipo de educaci√≥n se convierten en personas seguras de s√≠ mismas, con altos niveles de confianza y autoestima. Les han ense√Īado a querer y a quererse. Les han hecho ver que no todo sale como uno quiere, pero que siempre hay que intentar salir hacia adelante, luchando y esforz√°ndose por los objetivos que uno se marca”, explica Cervantes.

“Son personas capaces de superar el eterno conflicto entre lo que deben hacer y lo que quieren hacer, que saben divertirse de manera responsable. Han observado con anterioridad que si las cosas no salen como uno quiere, no sirve de nada montarla (hacer un esc√°ndalo), quejarse o agredir. Todo ello gracias a que ha habido alguien ah√≠ que ha educado, sin imponer, sin pasar (ignorar) de todo y sin consentir”, se√Īala la profesional, a√Īadiendo que “el √ļnico perfil que funciona es este √ļltimo, se lo aseguro”.

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