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El cuero de sapo se convierte en apreciado objeto de moda en Europa
Publicado por: Agencia AFP
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El cuero de una especie de sapo de América latina importada por Australia, donde se convirtió en plaga nacional, es un preciado accesorio de moda en Europa y se vende ahora al resto del mundo.

La historia tiene todo de un cuento de hadas moderno y arranca en el siglo pasado, cuando Australia decide importar el sapo Rhinella marina, una especie de batracio gigante tropical que abunda en Am√©rica central y el norte de Sudam√©rica, para combatir cole√≥pteros da√Īinos para la agricultura.

La saga del sapo que termina como accesorio de moda en Europa, donde es usado por hombres y mujeres, te√Īido en fuxia, turquesa, amarillo o verde, convertido en pulsera, cintur√≥n, colgante o monedero, es una historia digna de ser contada.

Incluso aquellos que tienen gustos más clásicos sucumben a la tentación de cambiar el oro y las perlas por este cautivante amuleto de la era moderna, un sapo de piel tan frágil como la víbora pitón y cuyos ojos no son los de él: se substituyen por piezas de vidrio o piedras semipreciosas.

Todo comienza en Par√≠s hace poco m√°s de dos a√Īos. “Un amigo me hab√≠a ofrecido una ranita amuleto neocelandesa embalsamada que me provocaba cierto rechazo, pero que termin√≥ fascin√°ndome, cuenta la dise√Īadora polaca Monika Jarosz, de 35 a√Īos, en su casa-taller instalada en una ex lecher√≠a del barrio parisino de Belleville.

Llegada a Francia hace 12 a√Īos de Ostrowiec Swietokrzyskie, en Polonia, esta joven mujer de cabello oscuro y cutis p√°lido comenz√≥ modelando antes de iniciarse como estilista.

Objeto de brujería o amuleto de prosperidad

“Cuanto m√°s tocaba la rana, m√°s su cuero me dec√≠a cosas, y m√°s iba tomando forma la idea de crear alg√ļn tipo de joya. Pero era necesario conseguirlos reciclados”, agrega.

Monika se dirige entonces a restaurantes que cocinaban ancas de rana, en vano. Hasta que descubre la existencia de un sapo gigante venenoso proveniente de América Central y del Sur, introducido en Oceanía hace muchas décadas.

El batracio prolifer√≥ tanto y evolucion√≥ hasta alcanzar a veces el tama√Īo de un peque√Īo perro que a√ļn los defensores del medio ambiente se suman hoy a las autoridades de australia para capturar y eliminar este animal convertido en amenaza para el ecosistema ya que su ingesti√≥n es venenosa para otros animales.

Con la ayuda de un taxidermista australiano de Cairns, Monika Jarosz obtiene los restos de sapo “cuyo tratamiento necesita 14 etapas antes de poder te√Īirlos y trabajarlos”.

Fue en un taller de marroquiner√≠a de lujo de Romainville, en los suburbios de Par√≠s, donde ayudada por Hacen, Fafa y Beja, los sapos se convierten en carteras, monederos o cintos de lujo, fabricados a mano y “made in France”.

“Cuando llam√© a Jean-Charles Duch√™ne, el due√Īo de la marroquiner√≠a Alric de Millau, para pedirle un presupuesto, pens√≥ que era una broma”, cuenta Monika.

La empresa, que actualmente trabaja para empresas de lujo, comprende que deber√° tratar “caso por caso a estos animales ex√≥ticos que nunca tienen el mismo tama√Īo y que exigen gran minuciosidad”.

A eso se suman todo tipo de creencias y supersticiones. “S√≠mbolo de fertilidad y prosperidad, est√°n muy vinculados a la brujer√≠a” recuerda Monika mientras selecciona un centenar de sapos muertos, aplanados y secos, de 10 a 20 cm de largo, cuya cabeza sobresale como en las antiguas alfombras de tigre, reci√©n llegados de Australia, y a punto de ser reenviados a Millau.

“Yo no apuesto a lo g√≥tico, lo que me interesa es el cuento de hadas, el sapo que se convierte en pr√≠ncipe…”, agrega, antes de besar a uno de los sapos turquesa con mirada negra y brillante.

Transformado en monedero, cuesta entre 148 mil 280 pesos y 168 mil 500 pesos seg√ļn el pa√≠s donde se vende (Jap√≥n, Estados Unidos, China, Francia, Alemania). El bolso m√°s caro cuesta m√°s de 674 mil pesos.

Monika termin√≥ lanzando su propia marca, Kobja, una palabra derivada de “ranita” en polaco.

Vendidos en tiendas de lujo o puntos de venta en Tokio, Pek√≠n, Nueva York, Par√≠s y Berl√≠n, los sapos adquirieron el estatuto de “objetos de culto” y entre sus propietarios hay varios famosos que siguen dando a Monika novedades de sus modelos “Sacha” y “Rosa”.

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