Notas
El silencio cómplice de El Mercurio en la huelga de sus trabajadores
Publicado por: Francisco Ovalle
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Hace 15 d√≠as inici√≥ una huelga legal el sindicato N¬ļ 2 del diario El Mercurio de Valpara√≠so, organismo sindical que adem√°s agrupa a periodistas, dise√Īadores y gr√°ficos de los diarios La Estrella de Valpara√≠so y El L√≠der de San Antonio. Las demandas se basan principalmente en que desde el a√Īo 2005 no se reajustan los sueldos.

Seg√ļn lo que ha dicho el presidente del sindicato, Miguel Campos, la propuesta de la empresa en esta negociaci√≥n colectiva fue rebajar los sueldos base a 220 mil pesos y de ah√≠ incrementarlos con bonos, lo que fue rechazado por los trabajadores.

A esta situaci√≥n de los empleados de ‚Äúplanta‚ÄĚ de la empresa -por decirlo de una forma entendible- se suma la situaci√≥n de los llamados ‚Äúcolaboradores‚ÄĚ, es decir, de aquellos trabajadores (principalmente periodistas) que cubren los turnos de apoyo, fines de semana, festivos u otra contingencia. Estos trabajadores denuncian que desde hace 15 a√Īos que no se reajustan los sueldos a honorarios donde reciben, dependiendo el contrato, 1.000 pesos por hora de trabajo o 10.000 pesos por d√≠a trabajado.

En las afueras del emblem√°tico edificio de calle Condell en Valpara√≠so, los trabajadores se re√ļnen estos d√≠as con bombos, silbatos, carteles, afiches, pancartas y globos, siendo ahora el centro de las miradas de automovilistas y transe√ļntes; transform√°ndose en la noticia.

Que irónica es la vida, sobre todo cuando esos mismos periodistas, esos mismos reporteros gráficos han estado en cientos de marchas y en cientos de protestas, hoy están del otro lado de la moneda.

M√°s ir√≥nico es pensar que en los momentos m√°s √°lgidos de la dictadura, El Mercurio jug√≥ un rol preponderante en el aparataje comunicacional que montaron los servicios represivos de Pinochet, como qued√≥ demostrado en el documental ‚ÄúEl Diario de Agust√≠n‚ÄĚ, y hoy son sus propios trabajadores los que viven en carne propia el mas puro ejemplo de la indiferencia y el desprecio que tienen algunos empresarios por la llamada ‚Äúclase trabajadora‚ÄĚ.

Hoy, al igual que en aquellos a√Īos, El Mercurio guarda silencio, porque hasta ahora no ha emitido declaraci√≥n alguna respecto a la huelga.

La vida se encarga de darnos lecciones siempre; en cada momento, en cada minuto, en cada vuelta de la esquina hay algo que aprender. Muchas veces aquellos que abrazan este noble oficio de comunicar sin mas herramientas que las que la vida misma les ha dado, han sentido el descrédito de aquellos que tuvieron la suerte y el privilegio de obtener esas herramientas en un aula universitaria.

Qu√© ir√≥nica es la vida, pero qu√© sabia al mismo tiempo, porque nos ense√Īa que cuando se llega a estas instancias, ni el m√°s ostentoso t√≠tulo, mag√≠ster o MBA sirve de escudo para defendernos de las injusticias. El obrero analfabeto vale lo mismo que el letrado acad√©mico ante los ojos del empresario inescrupuloso.

El documental ‚ÄúEl Diario de Agust√≠n‚ÄĚ plantea como fondo, la responsabilidad informativa de El Mercurio en la dictadura y lo emplaza a pedir disculpas al pa√≠s por el encubrimiento comunicacional sistem√°tico de las violaciones a los derechos humanos‚Ķ muchos esperan un paso mas all√°: Si El Mercurio minti√≥, fue el letrado quien lo escribi√≥. A√ļn cuando las jefaturas lo hayan impuesto, esos profesionales tuvieron la posibilidad de elegir mentir o no mentir; ellos eligieron mentirle al pa√≠s, transform√°ndose en c√≥mplices del encubrimiento; peor a√ļn con los a√Īos siguieron guardando silencio, agravando la complicidad, tal como el soldado que obedeci√≥ a sus oficiales y que con los a√Īos aun no quiere hablar.

Hoy El Mercurio junto con deberle una disculpa al país, se la debe también a sus trabajadores, pero a esos trabajadores que no le rinden pleitesía al Gobierno ni a las autoridades de turno; a esos que intentan ser objetivos y pluralistas en un medio que abiertamente no lo es; a esos que luchan contra la soberbia y la hegemonía de los que siguen guardando silencio y que hoy intentan rasgar vestiduras frente a una injusticia solo porque los afecta.

Francisco Ovalle
Radio Bío Bío en Valparaíso y BioBioChile.

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