Notas
Alegría futbolera con respeto a los jugadores y las jugadoras
Publicado por: Oscar Vega
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

‚ÄúEl deporte es el medio m√°s seguro para producir una generaci√≥n de cretinos da√Īinos‚ÄĚ, sentenci√≥ L√©on Bloy, un franc√©s que muri√≥ como escritor famoso, en 1917, abrazado al catolicismo. Pero vamos a otra cosa, mariposa.

Aunque trate de gays, cuya traducción, como bien se sabe, es (en plural) alegres, esta no es una crónica alegre. Más bien es un relato preocupado por aquellos seres humanos, varones y mujeres, que se han convertido en deportistas, sobremanera futbolistas, profesionales o no, y que afrontan uno de aquellas tristes taras de la cual hace gala nuestra pobre especie, la rabiosa homofobia,

Pero también es una crónica agradecida, porque en torno a este tema hay ahora inapreciables gestos de tolerancia, de respeto y sobre todo de honesta convivencia.

En lo personal el autor de estas l√≠neas (un servidor) no solamente no gusta del f√ļtbol, de ninguna clase de f√ļtbol, sino que, adem√°s, no tiene la menor idea de c√≥mo se juega, si bien o mal, de como se urde en el c√©sped de un estadio ese apasionante deporte convertido en industria planetaria y que, en un viejo texto sobre el tema, se le llam√≥ ‚Äúla pasi√≥n de multitudes‚ÄĚ.

De toda suerte aclaro que, durante mi vida profesional (y para sobrevivir en la conquista del pan) fui y cumpl√≠ durante un a√Īo como redactor deportivo ¬°y en un peri√≥dico deportivo, con cero faltas!

Comienzo ahora por la historia de Justin Fashanu, el primer futbolista negro por el cual se pag√≥ en Inglaterra, por su fichaje, 1,15 millones de euros. Destacado profesional en varios pa√≠ses europeos, Justin mantuvo una angustiada vida secreta. El 3 de mayo de 1998 se colg√≥ en un garaje de Londres. Dej√≥ una nota ‚Äúno quiero ser m√°s una verg√ľenza para mis amigos y para mi familia‚ÄĚ.

Ya se sabe. En este ambiente, sea nacional o internacional, corren a parejas dinero, influencias, chanchullos, favoritismos y trampas. Pero al hincha le da lo mismo. Solamente le interesa que la fiesta siga, que su equipo compita y gane. Lo que a rajatabla no acepta es la diferencia sexual, ya sea en hombres o en mujeres.

Visto lo visto he aqu√≠ que la Federaci√≥n Alemana de F√ļtbol, abriendo cancha, ha reaccionado. Se ha divulgado desde all√≠ un documento oficial elaborado por ocho especialistas destinado a que, de una vez por todas, se les facilite la vida profesional a los jugadores diferentes.

Hay una verdad del porte de un buque. Los jugadores y jugadoras gay existen ¡qué novedad! ¡qué miedo! Y no se trata de agarrar el cielo con las manos sino de ayudarles, aceptarlos y considerarlos civilizadamente, como corresponde.

Sin embargo hay problemas, siempre hay problemas. El hincha com√ļn y corriente, pero sobre todo el grit√≥n, el violento, el machito del grupo, el que se arropa con la bandera del club, se hincha de cerveza y viste la camiseta ad hoc, o digamos el hooligan (una mezcla entre gato en celo y perro rabioso) no se allana ni se inclina a aceptar o respetar esa verdad.

Cientos o acaso miles de jugadores y jugadoras, dice el informe alem√°n, no se atreven a dar a conocer su condici√≥n privada. Sobre este punto apareci√≥ un reportaje en la revista juvenil germana, ‚ÄúFluter‚ÄĚ donde un jugador confes√≥ su homosexualidad, sus temores, sus sue√Īos de hacer ¬°alguna vez¬° una vida normal, sin disimulos.

La repercusi√≥n de aquella publicaci√≥n fue enorme. La propia canciller Angela Merkel digiri√≥ un mensaje de apoyo y alent√≥ a los jugadores distintos a que salieran adelante. Durante una ceremonia la dirigente pol√≠tica, en un gesto que la honra, acompa√Īada por Uli Hoeness, presidente del poderoso club Bayern de Munich (de una regi√≥n ultra cat√≥lica), record√≥ que la sociedad alemana era, es y ser√° tolerante. A causa de su sexualidad nadie debe sentir miedo, subray√≥. ‚ÄúDeb√©is saber que viv√≠s en un pa√≠s donde no hay que tener miedo‚ÄĚ insisti√≥.

Pero en este asunto no todo es llegar, coser y cantar. La gente se resiste, los hinchas recelan, Otros hacen chistes groseros recordando hasta el mal del sida. Campea la intolerancia en sus extremos m√°s est√ļpidos y salvajes.

Hay situaciones bochornosas, tristemente fachosas. Jugadores de su opci√≥n sexual diferente, para disimular, se muestran en lugares p√ļblicos con mujeres j√≥venes hermosas y airosas. Hasta se casan. Un ejemplo: el crack internacional alem√°n, actualmente en USA, Arne Friedrich, fue acusado de pagar a su ‚Äúesposa‚ÄĚ 5.000 euros mensuales por hacer el papel de esposa. Por lo dem√°s en este viejo mundo hay agencias que se especializan en contratar compa√Ī√≠as femeninas que viven apariencias y complacencia con los adinerados ases de la pelota.

Las metas de los especialistas y de las organizaciones oficiales del f√ļtbol alem√°n son, primero que todo, lograr que los clubes no hagan cuesti√≥n de la vida privada de los jugadores. Luego, ofrecerles alternativas a los crack para que, si lo necesitan, salgan a la luz y por √ļltimo llamar a la hinchada, especialmente a las masas violentas y tenebrosamente machistas, a que respeten a quienes se debe respetar. Aunque sean jugadores rumbosos, millonarios, medios letrados, lerdos o exhibicionistas, son personas. Una cosa es el deporte (o el negocio) y otra la vida privada o la realidad de la vida de cualquier ser humano.

¬ŅEstamos?

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de periódicos.

Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fortin Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce.

Actualmente reside en Portugal.

Tendencias Ahora