Notas
So√Īemos que el capitalismo es bueno y es lindo
Publicado por: Oscar Vega
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¬ŅEst√° de moda timar al Estado? A diario se conocen sorprendentes noticias de los traslados de dinero negro. Alegres lavados de euros y d√≥lares y otras monedas fuertes. Quienes manejan esos recursos parecieran re√≠rse de los peces de colores con fechor√≠as nuevas, operando de cuello y corbata. Pero timar al Estado, escamotear impuestos es, sin duda y por desgracia, un fen√≥meno m√°s viejo que andar a pie.

Ac√° por el Viejo Mundo nadie sabe cu√°ndo se va a recuperar la alica√≠da moneda √ļnica. Para agudos observadores la econom√≠a del euro, la de Europa, se encuentra peligrosamente estancada y ha tiempo no crece. Dentro de ese fen√≥meno cr√≠tico apenas respiran pa√≠ses como Portugal.

Los pobres lusitanos con el agua al cuello. Refiri√©ndose al tremendo desajuste centrado ac√° en Lisboa, el economista norteamericano, premio Nobel en el 2008, Paul Krugman comentaba que en la actual tembladera macroecon√≥mica (parecida a la Gran Depresi√≥n en el pasado) hay una troika s√°dica, la que exige a los pa√≠ses en apuros que estrujen sus pobres recursos, sin importarles ni mirar la vida, el trabajo y el porvenir de los seres humanos de carne y hueso. Es decir de la gente com√ļn y moliente. No de los ricos.

Pero los grandes adinerados se salvan ahora y lo seguir√°n haciendo. Una de sus maniobras con cuentas brujas es echar mano, bajo cuerdas, a los dep√≥sitos en para√≠sos fiscales. Porque el buen dinero aqu√≠ en el Viejo Mundo ‚Äďrepito- existe y mucho. Aunque est√© oculto se mantiene vivito y coleando.

Y para que rinda mejor va a parar a esos lugares donde hay bancos que no preguntan y donde solamente se hacen anotaciones discretas o secretas. O sea, entre otros sitios, Andorra, Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein, las Islas Cook o las Islas Caim√°n, dicho sea de paso este √ļltimo lugar un territorio bajo jurisdicci√≥n de Inglaterra, que es miembro de la Uni√≥n Europea,

Tambi√©n cabe recordar que aquellos sitios donde se lava el billete grande y donde tintinean monedas duras sin pagar esos ‚Äúdesagradables‚ÄĚ impuestos, est√°n tolerados, permitidos, incluso alentados por los propios y respetables bancos. Instituciones que permiten gozosas transferencias porque, al fin y al cabo, esas instituciones jam√°s dejan ni dejar√°n de beneficiarse.

Seg√ļn la vieja sentencia, el dinero no tiene olor. Y la experiencia, o sea la madre del cordero, dice que con ese dinero viajero que sale subrepticiamente de un pa√≠s sin beneficiar a ning√ļn erario p√ļblico, se multiplica otra lacra: la corrupci√≥n.

Hay economistas que se dedican a hacer que los ricos sean m√°s ricos. Y como est√°n al servicio del sistema le llaman competitividad a la corrupci√≥n, un pan nuestro de cada d√≠a. Corrupci√≥n, fea palabra que enloda a diestra y siniestra. En las √ļltimas semanas, sin ir m√°s lejos, se han hecho p√ļblicos datos de unos 130 mil evasores fiscales en todo el mundo. La lista es interminable. Parecieran estar all√≠ todos los peces gordos del planeta. En lo que respecta a Europa con aquellos cuantiosos fondos se podr√≠a haber aliviado mucha esta crisis, evitar el l√°tigo que desde hace tres a√Īos golpea y cada vez m√°s fuerte a los pobres absolutos o a los medio pobres, a los de medio pelo, a la esmirriada clase media.

Solamente por citar al desgaire aqu√≠ van algunos nombres imputados en corrupci√≥n. Por ah√≠ chapotean Jean-Jacques Augier, tesorero de la campa√Īa electoral del Primer Mandatario franc√©s, Francois Hollande. Tambi√©n Jer√īme Cauzac, riguroso ministro, conductor de recortes presupuestarios para la poblaci√≥n de su pa√≠s, el zorro cuidando a las gallinas. Ten√≠a cuenta secreta en Suiza. O la adorada Fabiola, veterana y venerada figura real de B√©lgica, dama de misa diaria que ocultaba sus haberes sin cumplir con la ley. O la Carmen Tita Cervera, llamada la baronesa Thyssen, en Espa√Īa, due√Īa de un tesoro incalculable, pinturas de precios astron√≥micos instaladas en un hermoso museo. Tampoco tendr√≠a sus cuentas claras.

¬ŅY qu√© nos dicen de los bienes de Berlusconi en Italia, seg√ļn √©l y su cohorte, un hombre de Estado? ¬ŅO de la soberana de Holanda, Beatrix, con altos intereses en el petr√≥leo? ¬ŅO de los billetes negros que anidan en las arcas con ostias del Banco Vaticano?. Una tarea de limpieza pendiente para che Papa, Francisco.

Acudo a las palabras de un ser extraordinario cuya vida se apag√≥ hace poco. ‚ÄúLa corrupci√≥n es que los hombres que han de gobernar se ofrecen en venta. El capitalismo lo convierte todo en mercanc√≠a. Somos naturaleza y poner el dinero como bien supremo nos conduce a la cat√°strofe‚ÄĚ. Lo dijo el famoso economista y escritor catal√°n, Jos√© Luis Sampedro.

Fue un valioso referente para los cr√≠ticos del capitalismo salvaje que nos inunda. A sus 94 a√Īos de edad, l√ļcido, estuvo mano a mano junto a millones de j√≥venes del movimiento mundial de los indignados. Fustig√≥ la degradaci√≥n moral, donde ‚Äúhemos olvidado la justicia y dignidad‚ÄĚ. Y fue categ√≥rico: ‚ÄúEn 2000 a√Īos, la humanidad ha progresado t√©cnicamente en forma fabulosa, pero nos seguimos matando con una codicia y falta de solidaridad escandalosa‚ÄĚ.

Queda gente decente. Es cierto que el planeta contin√ļa atiborrado, poblado, destruido, depredado, enlodado con esos negocios que ejecutan los llamados emprendedores. Estamos en eso, sin duda, pero queda mucha decencia. Acaso sea un consuelo pero este capitalismo comprometido con tanta barbarie podr√≠a dar paso a un nuevo sistema. So√Īemos.

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de periódicos.

Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fortin Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce.

Actualmente reside en Portugal.

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