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Cementerio Laico de Caldera: no hay diferencias donde inicia el desierto m√°s √°rido del mundo
Publicado por: Gabriela Ulloa
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Cementerio Laico de Caldera

Cementerio Laico de Caldera

Recorriendo Caldera en busca de cigarrillos, despu√©s de una extenuante jornada tras la historia de los 33 mineros, me encontr√© en uno de esos lugares que siempre me han llamado la atenci√≥n… creo que es una fijaci√≥n que me transporta a mis d√≠as de ni√Īez acompa√Īando a mi ‘mamat√≠a’ al cementerio de Los Andes.

Es de aquellos a√Īos pasados que tengo la mala o fea costumbre de visitar estos lugares, depositarios de los m√°s hermosos sue√Īos de la humanidad y tambi√©n de los mas macabros pensamientos.

Quiz√°s por eso me gustan, porque el bueno y el malo, la v√≠ctima y el victimario pueden conmorir juntos (porque no pueden convivir), en una t√©trica y silente armon√≠a. ¬ŅCuantos asesinos descansar√°n al lado de sus v√≠ctimas?. Esos que le llaman parques, donde uno camina por un hermoso prado y se olvida que est√° pisando cad√°veres, no me gustan; se pierde solemnidad, seg√ļn yo.

Por eso los prefiero a la antigua, con mausoleos, con tumbas que parecen cunas, con los olores a cementerio, con √°ngeles y santos descabezados y con el infaltable tambor de 200 litros que se usa de basurero, pero que nadie ocupa porque hay montones y montones de flores secas y tallos y papeles de diario donde envolvieron las mismas flores. Todo eso, al lado del susodicho tambor met√°lico.

Escudri√Īar los secretos de los cementerios es inmiscuirse en la sociedad pasada, la presente y, porque no decirlo, la futura. Claro, porque a fin de cuentas casi todos sabemos tal cual ser√° nuestra √ļltima morada. Alguien escribi√≥ por ah√≠ que ‚ÄúLa muerte est√° tan segura de su victoria sobre nosotros, que nos da toda una vida de ventaja‚ÄĚ.

Que arrogante y peligrosa frase, pero que profunda reflexi√≥n. Peligrosa porque un pesimista podr√≠a decir, entonces… ¬Ņpara qu√© esforzarse tanto si al final voy a morir igual? Buen punto, pero esa es la gracia de vivir y morir ¬ŅO no? Y en el √ļltimo de los casos, ¬Ņqui√©n asegura que no hay nada del otro lado del t√ļnel?, eso dir√≠a el optimista. Por lo tanto, entre vivir en busca de lo que hay mas all√° y morir sin intentarlo, prefiero lo primero.

En fin, los cementerios cuentan la verdadera historia de los pueblos, con sus diferencias pol√≠ticas, futbol√≠sticas (¬ŅO nunca han visto tumbas llenas de banderas y camisetas blancas, azules, cruzadas, o verdes?) y diferencias econ√≥micas claro.

Adem√°s, all√≠ tambi√©n existen las clases sociales y en base a eso se puede desenmara√Īar un poco esa historia perdida, porque el de Caldera fue el primero que no tuvo diferencias religiosas. De las otras s√≠, pero religiosas no, porque fue inaugurado el 20 de septiembre de 1876, mientras Domingo Reyes y G√≥mez era gobernador del departamento.

√Čste fue el primer Cementerio Laico de la Rep√ļblica de Chile, lo que significa simplemente que fue el primer cementerio donde no eras ciudadano de segunda clase por pensar o profesar distinto.

La muestra está ahí, tumbas con lápidas de fierro fundido y latón de familias alemanas, que dan cuenta de la pujante Caldera del 1800 y un mausoleo chino que está inmediatamente a un costado de una tumba con una lapida de mármol blanco de un familia inglesa y cerca de un mausoleo que parece mezquita.

Qué perfecto mundo el de los cementerios. Sin diferencias. Todos son mirados y tratados con igualdad, sin gobernantes, sin pobreza bajo tierra, sin que nadie opine distinto. Todo es paz y armonía, tanto, que incluso hasta un ave se dio el tiempo para reflexionar o descansar donde se inicia el desierto mas árido del mundo.

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