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Abusadores Sexuales crean campamento para combatir el Frío Polar luego de ser discriminados por albergues en Miami
Publicado por: Gabriela Ulloa
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Junto a una de las autopistas que ingresa a Miami Beach, un llamativo campamento de una decena de carpas re√ļne a una comunidad de abusadores sexuales que, rechazados de los albergues para personas sin techo, resisten all√≠ como pueden el fr√≠o polar r√©cord en el sureste estadounidense.

Imagen: gulfstream.net

Una ordenanza del condado Miami-Dade dispone que los abusadores sexuales no pueden estar a menos de 750 metros de distancia de una escuela o de cualquier lugar donde haya ni√Īos, por lo que estos ex criminales sin hogar, que ya pagaron sus condenas, se ven forzados a mantenerse lejos de la ciudad y, estos d√≠as, casi congelados.

El campamento est√° pobremente equipado, con carpas y generadores que se quedan sin gasolina y no logran hacer frente a un fr√≠o que el fin de semana, con m√≠nimas de cero grado celsius y algo menos, bati√≥ r√©cords en esta ciudad que se precia de ofrecer temperaturas de playa todo el a√Īo.

Uno de los residentes en el campamento, que se presenta como “Amado”, dice a la AFP que tiene dos frazadas para calentarse, pero comenta que estos d√≠as “cuando sopla viento del oc√©ano nadie puede soportarlo”.

En el lugar está prohibido encender fuego y los calentadores eléctricos funcionan de tanto en tanto.

“A veces hay gasolina para el generador y a aveces no”, dijo a la AFP otro de los ex abusadores sexuales, que se identifica s√≥lo como Chuck. Lleva una gruesa camisa roja con capucha, que cubre con dos gorros de esquiar.

Chuck comenta que los refugios disponibles están en límites prohibidos para ellos por la cercanía con escuelas, y en otros directamente no los aceptan.

“La mayor√≠a de los albergues est√°n en zonas donde los abusadores sexuales no puedan estar”, dijo a la AFP Sam Gil, vicepresidente de Camillus House, que ofrece comida y refugio a personas de la calle.

Con la ola de fr√≠o √Ārtico, los refugios del sur de Florida est√°n repletos y, como reciben a muchas familias con ni√Īos, la posibilidad de ingreso para un abusador sexual es nula.

Ofreciendo el pago del dep√≥sito para un alquiler y de las cuentas de servicios, la oficina del condado de Miami-Dade que ayuda a los sin techo logr√≥ reasentar a unos 40 ex abusadores sexuales desde que el camping junto al puente de la autopista Julia Tuttle comenz√≥ a formarse hace unos tres a√Īos.

Esa dependencia a√ļn tiene registrados a 34 ex convictos como residentes del campamento, aunque el n√ļmero podr√≠a ser mayor, dijo su director, Ron Book.

Las miserables condiciones en que viven, frente a islas privadas donde millonarios de todo el mundo tienen sus mansiones, generaron un fuerte debate local sobre cómo tratar a los condenados por crímenes sexuales.

“Somos como refugiados en un pa√≠s extranjero”, dijo Chuck.

“Supuestamente aqu√≠ todos hemos pagado el tiempo de nuestra condena. Si somos tan malos, ¬Ņpor qu√© no nos dejaron directamente en prisi√≥n?”, agreg√≥ en queja sobre su modo de vida.

Otro residente del campamento, que pide ser identificado como Rigoberto, armó su habitación bajo una lona llena de parches, donde almacena botellas de agua, café y sopas en lata.

“Esta ola de fr√≠o va a pasar”, dice. “El mayor fr√≠o con el que tenemos que lidiar es el que llevamos dentro. Y eso es para toda la vida”.

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