Opinión


Las dudas y esperanzas que abre el proceso constituyente en los territorios insulares

Cristóbal Escobar | Agencia UNO
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Según datos proporcionados por el seremi de Gobierno (s) Javier Mancilla, el proceso constituyente en la región de Valparaíso ha tenido una participación mayor a la esperada, superando con creces las expectativas que había en cuanto a estadísticas se refiere.

755 Encuentros Locales inscritos y más de 7 mil participaciones ciudadanas individuales. Sin embargo, los territorios insulares están al debe. Rapanui sólo registra 5 encuentros inscritos, mientras que el Archipiélago Juan Fernández ninguno.

¿Cual podría ser la razón de esta escaso interés en participar de lo que se ha denominado un proceso histórico y donde el llamado del Gobierno ha sido a no quedarse fuera de él?

Considerando que el denominado Proceso Constituyente para cambiar la Constitución no es vinculante, la preocupación de distintos personeros insulares concuerdan en el temor que existe en los habitantes de que nuevamente las islas sean postergadas.

El tema se mira con cierto recelo donde se argumenta que, históricamente, las demandas de las llamadas islas oceánicas, no han sido escuchadas.

El año 2009 se generó una modificación constitucional que estableció en el articulo 156 (Bis) la denominación de territorios especiales a Juan Fernández y Rapanui, sin embargo, a la fecha aún no hay avances concretos en la confección de los estatutos y reglamentos especiales para regular esa denominación.

Esta es una de las preocupaciones. ¿Qué va a pasar con ese artículo en la nueva Constitución?

La visión del Archipiélago Juan Fernández

En el caso de Juan Fernández, el exconsejero regional Daniel Paredes y experto en temas insulares, plantea que si esto no se aborda de forma seria y con una visión geopolítica mayor, por sobre los intereses políticos de los partidos, por sobre los grupos económicos, se corre el riesgo de que lo poco que se ha avanzado en el resguardo y reconocimientos de las islas, simplemente se pierda.

Paredes es crítico además con la ultima visita que realizó la presidenta Michelle Bachelet a Rapanui. “Eso fue para la tele” (sic), dijo Paredes. Lo que se está esperando en concreto es la Ley Orgánica Constitucional que regule en lo macro el tema, y en paralelo el Estatuto y Reglamento Especial que regule los detalles.

Opinión similar tiene el alcalde de Juan Fernández, Felipe Paredes, (hijo del exconsejero) quien, si bien valora el proceso como un buen ejercicio ciudadano, en términos generales indica que al no ser vinculante y sólo consultivo, se corre el riesgo que los planteamientos ciudadanos no sean considerados y se transformen en un simple “saludo a la bandera”, según sus propias palabras.

Esto es lo preocupante, no solamente para las islas, sino para toda la ciudadanía, dice el alcalde. Pero en el caso puntual de Juan Fernández es aun mas insólito, donde por ejemplo, ni siquiera hay una buena conexión a internet para poder inscribir los Encuentros Ciudadanos.

La visión de los rapanui

En el caso de Isla de Pascua, la situación es similar, pero con matices que lo hacen quizás un poco más complejo, considerando que existen demandas históricas del pueblo originario, y es allí donde para Marisol Hito, reconocida dirigente de los clanes ancestrales, el proceso constituyente no da ninguna garantía de acoger las propuestas, considerando que -según dice- históricamente el Estado chileno se ha negado, de forma sistemática, en reconocer las demandas del pueblo.

Para entender estas aprehensiones, es necesario decir que las criticas al proceso Constituyente que tienen los habitantes de Rapanui, -la gran mayoría, quizás no todos, aclara el propio alcalde Pedro Edmund Paoa- tienen directa relación con las demandas territoriales.

Históricamente se ha planteado que al anexar el territorio Rapanui a Chile se hizo en base a un “acuerdo de voluntades” entre dos partes, donde una de estas partes (el Estado chileno) no lo ha respetado.

Edmund Paoa afirma que ya a comienzos del 1900, específicamente con el denominado Sumario de 1914 se hicieron desaparecer líderes y hasta a un rey Rapanui. En los siguientes años, hasta 1964, se generaron varios levantamientos del pueblo originario, los que fueron aplacados por los agentes del Estado chileno (Armada) que mantenían el control de la isla.

Ese año, dice el alcalde, se genera una nueva revuelta, con la diferencia que en la isla había una delegación de médicos canadienses, los que se encargaron de exteriorizar la historia de Rapanui y sólo ahí se conoció la situación que vivían los habitantes en el contexto internacional.

Así entonces, agrega el jefe comunal, el gobierno del entonces presidente Eduardo Frei Montalva, recién visualiza la situación de un conflicto que ya llevaba en esa época más de cien años. Frei adopta el primer gesto para con Rapanuí y dicta las primeras normas de protección, de apoyo y de entendimiento, a través de la Ley 16.441, donde deja exento del pago de contribuciones e impuestos territoriales a los Rapanui. Este es un dato relevante, ya que se reconoce con esto que las tierras son de los habitantes y no del Estado chileno. Se entregó Soberanía, pero no los territorios.

Durante la dictadura de Pinochet, quedaron varios articulados de esa ley sin efecto, pero no había posibilidad de reclamo, recuerda el alcalde. Así entonces, con el retorno a la democracia en el gobierno de Patricio Aylwin, y para evitar que el conflicto territorial fuera judicializado ni menos internacionalizado, en una negociación liderada por el Consejo de Ancianos de la isla se incorporó a Rapanui en la denominada Ley Indigena, pero sin entender las diferencias y los problemas propios de los habitantes de la isla, ni menos considerar, por ejemplo, que se trataba de un territorio insular.

A pesar de esas aprehensiones, se logró proteger la tierra, para evitar hacer negocios con ella, sin embargo, la lucha por la reivindicación ancestral se ha mantenido, basándose en la premisa que lo que se entregó en este acuerdo de voluntades de 1888, fue soberanía y no los terrenos.

Así se llega a 2009, con la modificación constitucional que busca regular lo administrativo, y luego en este 2016, donde la presidenta Bachellet anuncia el inicio del proceso de regulación migratoria entre otras materias.

El alcalde de Rapanui, Pedro Edmund Paoa, afirma que el proceso constituyente esta fuera de la mirada local de los Rapanui, por eso el temor es que nuevamente no sean escuchados y se pierda incluso todo lo avanzado desde el gobierno de Frei Montalva en adelante en esta materia.

La razón que vislumbra el alcalde es que la fuerza política que representan sólo 2 mil votos en la isla, no es importante para la clase política continental.

Edmund Paoa sí reconoce que el proceso se puede considerar como una oportunidad para establecer un reconocimiento constitucional en la nueva Carta Magna democrática, donde el Pueblo Rapanui entregó Soberanía al Estado de Chile y no los territorios, que es la principal demanda que hacen desde la isla

La visión parlamentaria

Consultado respecto al tema y a la importancia de los territorios insulares en torno al proceso constituyente, el senador Andrés Allamand reconoció que en la nueva estructura que se esta proyectando, debe definirse claramente cuál será la estructura administrativa que se le dará a los territorios insulares. “Hoy son parte de la organización regional del Estado (…) pero hay países que tienen territorios parecidos y que los hacen vincularse directamente con el poder central”, por lo que se debe discutir la materia, sostuvo.

En la misma línea, el senador Felipe Harboe señaló que es importante que la Constitución se haga cargo de los territorios insulares a través de consagrar el principio de reconocimiento a los territorios especiales. “Hay otros países que tienen establecido en la constitución regímenes especiales, que permiten excepciones a ciertos derechos”, señaló.

Mas allá de la visión de los diferentes actores políticos y sociales, que comparten el actual escenario del proceso Constituyente, queda la sensación de que incluso, en este importante paso que Chile esta dando de cambiar la Constitución, estemos o no de acuerdo en la forma e incluso en el fondo, nuevamente los chilenos que hacen patria a cientos de kilómetros en medio del Océano Pacifico se ven, irónicamente, aislados en sus propias islas.

Me quedo con la preocupante frase que se esta repitiendo en los niños rapanui y en los niños fernandecianos: “¿tío, cuándo vuelve a su país, para que no se olvide de nosotros?”

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