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Disfunciones del piso pélvico: los mitos y verdades de un problema silencioso

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Adrianna Calvo (CC) Pexels

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Es un tema tabú para muchas mujeres que por miedo o vergüenza esconden que sufren patologías de piso pélvico. Prestarle atención a estas dificultades es esencial, ya que afectan su calidad de vida. ¿Cuáles con las principales causas y cómo prevenirlas? Lo revisamos a continuación.

Parecen problemas lejanos, poco se habla de ellos y muchas veces se viven en silencio. Pese a ello, la realidad es que los trastornos de piso pélvico afectan a un tercio de la población femenina mundial mayor de 40 años, convirtiéndose en un drama para muchas mujeres que prefieren esconder estas disfunciones por miedo o vergüenza.

“Los trastornos de piso pélvico son un tema tabú para muchas mujeres. Entre estas fallas, se encuentran las relacionadas al soporte de la estructura muscular y ligamentosa ubicada en la parte baja de la pelvis, así como la disfunción urinaria y la disfunción fecal, lo que por cierto es un golpe anímico tremendo que las madres que lo padecen deben sobrellevar a diario”, explica el Dr. Erasmo González Vigueras, gineco- obstetra y especialista en uroginecología y cirugía reconstructiva de Piso Pélvico de Clínica Tabancura.

A esta situación se suma que cerca del 30% de las mujeres afectadas por trastornos del piso pélvico, presentan más de una disfunción a la vez, a lo que se agrega, en algunos casos, problemas de descenso o prolapso genital, lo que aumenta aún más las molestias e inseguridades a las que deben enfrentarse.

Identificando el problema a tiempo

Según el doctor González, la pérdida involuntaria de orina o la falta en el control de los esfínteres son las disfunciones más comunes entre las mujeres, y el embarazo es uno de los principales factores de riesgo de estas disfunciones.

“Embarazos mal cuidados o vigilados, la cantidad de partos, embarazos múltiples, partos con una resolución lenta, sin duda afectan las estructuras de piso pélvico, y cuando se dañan ciertas regiones de la zona genital, se puede generar como consecuencia la incontinencia de orina o la incontinencia fecal”, señala.

Sobre este tema, el especialista derriba un mito: “Muchas mamás creen que tener parto normal es dañino y tener cesárea no es un problema. Eso no es así, ya que el peso estructural que se soporta por largo tiempo sobre toda la malla elástica, afecta a esta región, independiente si el proceso culmina con un parto normal o una cesárea”, afirma el Dr. González.

El sobrepeso tampoco favorece al piso pélvico. En esto, el doctor de Clínica Tabancura identifica otro mito desafortunado: creer que el bebé estará más sano si la mamá come más. “Lo grave de esta idea, es que el sobrepeso provoca más daños sobre el piso pélvico, a lo que hay que agregarle que es factor de riesgo de otras patologías asociadas al embarazo, como la hipertensión, la diabetes gestacional, el parto prematuro y la preclamsia, entre otras”, enfatiza.

Trabajadoras que cargan, levantan y arrastran cosas, también ven impacto sobre esta región. Lo mismo que los malos hábitos posturales y las patologías bronquiales que provocan tos permanente, ya que afectan la fuerza y la presión que se realiza en esta zona.

También influyen los antecedentes genéticos. “Hay una predisposición familiar, que en este momento para nuestro país es del orden de un 30% a un 40% de los casos. Es decir, si una mamá tuvo prolapso, la hija seguro que lo tendrá en un 30% o 40% de probabilidades, y también la nieta y la bisnieta”, detalla el Dr. González.

Disfunciones SÍ pueden tratarse

La buena noticia es que todas estas patologías tienen tratamientos. “Hay mujeres que se privan de realizar actividades cotidianas como ir al cine, salir a comer o a pasear con la familia por presentar una disfunción, y eso es un error. Son excepcionales las situaciones en las que estos problemas no tienen solución”, sostiene.

El especialista es categórico al afirmar que un buen tratamiento parte por realizar un buen diagnóstico. “Un buen diagnóstico no solo se hace con un examen físico, también debe incluir una conversación honesta y sincera con la paciente, y el uso de exámenes que sean complementarios cuando la situación lo requiera”, finaliza el Dr. González.

Consejos para cuidar el piso pélvico

1. Fortalecer el piso pélvico con ejercicios en los momentos en los que se puede dañar, como en el embarazo, el postparto o en la menopausia.

2. Cuidar el sobrepeso y el estreñimiento con una dieta equilibrada rica en fibra. No olvidar el ejercicio físico.

3. Evitar retener la vejiga llena por mucho tiempo.

4. Usar los músculos abdominales y pelvianos con la adecuada intensidad para evitar daños a alteraciones de las funciones para orinar o defecar.

5. Realizar una adecuada higiene genital.

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