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El artículo 50, la clave para el Brexit

JUSTIN TALLIS | AFP
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En sólo cinco puntos reunidos en el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, el bloque fija la hasta ahora nunca utilizada “cláusula de retirada” de un país miembro, que regirá ahora la salida del Reino Unido de la UE.

“Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión”, señala el primer párrafo del artículo, antes de definir las modalidades internas del divorcio.

El artículo 50 está incluido en el Tratado de Lisboa, concluido en 2007 y cuyo objetivo era mejorar el funcionamiento de la Unión Europea, que acababa de experimentar unos años antes, en 2004, la mayor expansión de su historia incorporando a diez nuevos países, la mayoría del este europeo.

En su momento hubo ásperos debates sobre este artículo ya que, recuerda Robert Chaouad, doctor en ciencias políticas, incluirlo en un tratado “cuestionaba la esencia misma del proyecto europeo y su carácter ineluctable”. Es decir, lo inimaginable: la salida de un país de la Unión.

 ¿Cómo se inicia el proceso?

El artículo no se extiende en consideraciones jurídicas, es relativamente corto y no da detalles concretos sobre cómo se procederá al divorcio.

Pero deja claro que el país que desee partir es el que tiene que iniciar el proceso, sin fijar sin embargo un calendario para que lo solicite.

Y este punto ya es fuente de disputa entre los 27 y el Reino Unido.

La decisión de los electores británicos de salir de la Unión obliga al gobierno británico a notificar ese deseo a sus 27 socios.

El primer ministro británico, David Cameron, que anunció su dimisión, adelantó que dejaría a su sucesor la tarea de negociar la salida de Reino Unido de la Unión.

Sin embargo, el próximo jefe de gobierno ocupará en principio el número 10 de Downing Street a partir del otoño.

Para acotar la incertidumbre que reinará durante el proceso de ruptura, la Unión Europea insiste en iniciar “lo antes posible” el divorcio.

Dos años para la salida

“Los Tratados dejan de aplicarse al país que realiza la solicitud, desde la entrada en vigor del acuerdo o, a más tardar, dos años después de la notificación de la retirada”, especifica el artículo.

Durante estos dos años, los 27 y el Reino Unido deben negociar un divorcio ordenado pero extremadamente complejo, fruto de más de 40 años de armonización legislativa y reglamentaria en todos los sectores.

Hay una ruptura por lo que hay un sinfín de disposiciones presupuestarias a tomar que son bastante complejas“, subraya Jean-Claude Piris, consultor en derecho europeo y exfuncionario europeo. Por ejemplo, las participaciones financieras de Reino Unido en los programas y agencias europeas.

La UE tiene 36 agencias ejecutivas, recuerda, que toman decisiones sobre medicamentos o la seguridad aérea. Londres también participa en programas de investigación científica o en la agencia espacial europea.

El programa de intercambios estudiantiles Erasmus también se verá afectado, así como las acciones en materia de antiterrorismo o de política exterior, y el mercado interior que garantiza la libre circulación de bienes y personas.

En teoría, las negociaciones pueden extenderse más allá de los dos años, de mutuo acuerdo.

El Consejo Europeo, institución que representa a los Estados miembros, y la Comisión Europea ya crearon sendas “task force” dedicadas a negociar el Brexit.

Los 27 miembros de la UE deberán aceptar el acuerdo sobre la salida del Reino Unido por mayoría cualificada (55% de los países que representen 65% de la población de la UE). El Parlamento Europeo deberá aprobar la decisión por mayoría simple.

Fuera, ¿y después?

“Pero esto es sólo para las condiciones de una salida, es decir el pasado y el presente”, aclara Piris.

La UE y Reino Unido deberán luego renegociar una nueva base para sus relaciones futuras, una pesada etapa del proceso post-divorcio que sólo podrá comenzar una vez consumada la ruptura.

“Llevará mucho más tiempo que el simple acuerdo de divorcio”, apunta este exfuncionario europeo.

Se barajan diferentes opciones, desde una integración del Reino Unido al Espacio Económico Europea (EEE), sellado entre la UE con Noruega, Islandia y Liechtenstein, a un acuerdo comercial como el que alcanzó el bloque con Canadá, “que llevó de 9 a 10 años” de negociación recuerda Piris y que aún no está vigente.

Sin embargo, todas las posibilidades están abiertas. “Jurídicamente todo es posible ya que no hay ningún precedente”, adelanta Robert Chaouad.

¿Marcha atrás?

Cualquier país que se haya retirado de la UE podrá solicitar unirse de nuevo, estipula el último párrafo del artículo 50.

Ese país que cambie de opinión, si respeta los criterios del artículo anterior, el 49, deberá entonces “someterse nuevamente al procedimiento de adhesión”, colocándolo en el mismo proceso en el que se encuentran Albania, Macedonia, Turquía o Serbia.

Eso sí, si los 27 miembros de la UE aceptan la candidatura por unanimidad.

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