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Madre!: la última película de Aronofsky es una delicia a la interpretación

Paramount Pictures
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Encontrados comentarios ha generado Madre!, la última película de Darren Aronofsky, conocido por películas como Pi, Requiem por un Sueño, Cisne Negro, The Fountain y Noé, cada una de ellas extrema en su universo. Tanto así, que muchos críticos en Europa y EEUU la han denostado, llamándola lo peor del año. En IMDB rankea menos de 7, lo cual es para una película “buena pero no tanto”. Aún así, incluso la artista Marina Abramovic ha salido en su defensa, felicitando al director en su Facebook por mostrar el lado más oscuro de la naturaleza humana y del amor incondicional.

Pero primero, vamos con la historia. Luego, por qué ha causado lo que ha causado.

Madre! es una película que luce bastante simple. Pocos personajes, y una sola locación. Todo, en una casa que fue incendiada recientemente y reconstruida ahora. Aquí, viven Javier Bardem y Jennifer Lawrence. Él es un escritor famoso, pero que pasa por un momento de bloqueo. En cambio ella es, digamos, la dueña de casa. Esto lo vemos claramente en que es la que elige el color con que se pintan las paredes, y tiene un especial cuidado por los adornos.

Una noche, llega un médico fumón (Ed Harris), confundiendo la casa con un hostal. Se queda a dormir, incitado por la excesiva cordialidad de Bardem. Lawrence es más reticente a que pase la noche, pero se impone la voluntad de él. Luego llega la señora del médico, una mujer sagaz, pero amarga (Michelle Pfeiffer) y es ahí donde la historia, digamos, comienza a despedirse del tinte melodramático y se torna más surrealista.

Ojo, hay que ser justos. Hay varios elementos desde el comienzo de la película para insinuarnos que se romperán las reglas del realismo. En adelante, podremos interpretar más elementos metafísicos, y se requerirá una especial atención al espectador, haciéndolo parte activa para no quedar colgado.

Acá comienza lo que llamo: Spoiler interpretativo

Como en The Fountain, Aronofsky proveerá a la historia varios niveles de lectura. Entre ellos, podemos destacar el más superficial: una sátira sobre el ego infladísimo del artista, aquel que cree que el mundo gira a su alrededor. Y la esposa, obvio. La mujer que provee contención emocional y que es la batería de energía/inspiración, pero en un sentido utilitarista. Partamos con que ésta es la primera capa de la cebolla.

Pero también vemos la distinción (o el establecimiento) de los roles de género en la contraposición de la creación artística, y la creación literal, una guagua. Este choque devela una discrepancia desde el minuto cero: la forma por sobre el fondo. Y ese ruido comunicativo, ese desentendimiento, hará explotar la visceralidad.

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Asumiendo el estilo no realista de la película, ésta desencadenará hacia un exquisito festival grotesco. Ahí es donde la mayoría de los comentarios especializados han puesto la nota. La verdad, no es algo que no se haya visto antes (Pensemos en Salo, de Pasolini, o en El Portero Nocturno, de Liliana Cavani). La diferencia es que esta película es muy arriesgada para un estudio grande, para ser distribuida por Paramount… Finalmente, para ser de la industria, la misma que prefiere irse a la segura con franquicias, superhéroes y refritos.

En muchos pasajes resulta claustrofóbica, y como en una mezcla de terror y surrealismo, tiende a confundir más que a buscar respuestas. La estructura cíclica de la cinta recoge harto de Maya Deren (Meshes of the Afternoon, por ejemplo), y ella aporta para entender la lectura relativa a la religiosidad institucional y el mito de la creación. La disposición de Dios de sacrificar a su hijo, sin antes, técnicamente, arrebatárselo a quien lo parió. El Génesis y el Apocalipsis. En todo caso, Aronofsky ya ha subvertido las escrituras con Noé, así que no podíamos esperar menos.

Especial atención recomendaría poner hacia la metáfora de la casa. No la discutiré aquí ya que, aparte de ser otro spoiler interpretativo, me estaría centrando en cosas argumentativas. Tampoco ahondaré en la interpretación sobre cómo la película representa la destrucción del medioambiente, porque de hecho, tanto Aronofsky como Lawrence ya han dado entrevistas diciéndolo, así que eso es lo menos spoiler de todo.

En todo caso, se puede decir también que las actuaciones son importantes, porque a primera vista pueden parecer flojas. Luego de dar varias vueltas pensando, se puede decir que el personaje de Lawrence, dramáticamente mucho más pasivo y plano, es una forma de revelar que tanto por rol de género, como por constructo cultural, se le ha sido despojado de una participación más activa. Sin embargo, el personaje de Bardem es activo, quiere abarcar todo, y claramente es el que, de la manera más pasivo/agresiva posible, impone las reglas.

Claramente, la cinta no solo se queda en el libro abierto de la interpretación, sino que también entrega indicios sobre un juicio valórico ineludible. Dios es narcisista y despiadado. Bardem vive de la adoración de los demás y no le importará en absoluto el malestar de Lawrence.

Como sea, los créditos sirven para descansar de tanta angustia, y reacción emocional. Es una película difícil de digerir, y tiene sus propios méritos. Pero también ayuda que es muy superior a sus competidoras en la oferta cinematográfica de, digamos, salas más comerciales.

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