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El aguinaldo de cartón

Raúl Zamora | Agencia UNO
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El aguinaldo ya no es lo que era.

Buceando con la agencia Blacksheep en el mundo de Twitter aparece cierta desazón. Los tuits, aún pocos (crecerán cerca de las fiestas), intentan tomarlo en broma y más de alguno le pide al aguinaldo que lo salve de las Fiestas Patrias y sus gastos obligados.

Alcanza para poco y las personas sueñan con un bono que sea más justo ante los problemas que vive el país y sufren los ciudadanos. Las encuestas revelan que la mayor parte de los beneficiados se gastarán el dinero en comida pero una quinta parte prefiere pagar deudas, las malditas deudas. Anuncian lluvias y hay algo aguado en el tema.

El dinero llega en tiempos de incertidumbre, en tiempos de escasez y con un dólar altísimo. Para viajar no alcanza y apenas permite gastarlo en una fonda o disfrutar la promoción de alguna marca de pisco. El extranjero está más caro que nunca y el país está más lejano.

El hecho que el dieciocho esté pegado al fin de semana consume las ganas aunque anuncien que el 17 será libre en algunas empresas. El 15 ya anuncian un paro los aduaneros como para aprovechar la oportunidad y hacer valer su presión.

No hay ruido de cuecas ni cumbias de fondo.

Nadie recuerda ya los tiempos, en el siglo pasado, muy atrás, en que se compraba un traje nuevo y se pintaba la casa en esos días donde la borrachera popular era condición sine qua non pero el paseo elegante también. La pinta no era lo de menos y la bandera se colocaba en cada frontis. El 18 era el comienzo de la primavera y todo renacía.

Ahora el aguinaldo es una gift card o un depósito en la cuenta vista. Algunos lamentan no sea en efectivo pero para eso están los cajeros automáticos donde siempre se sacará más de lo pensado.

¡Bono! piden las masas y no se oye, Padre. O Madre, mejor dicho.

Algún aguinaldo es entregado a fines de septiembre cuando es a mitad de mes justo cuando naufraga el presupuesto de la clase media, justo para las festividades.

No cabe duda que igual tirarán la casa por la ventana, que las fiestas son un momento en que no debe verse pobreza y el ánimo es vencer la adversidad aunque el aguinaldo ayude poco.

No hay ni una nota que celebre la suma recibida, para todos es escaso o escasísimo y su destino ya lo comentamos: comer, deudas, alguno perdido que se va de vacaciones.

Los bolsillos más vacíos que llenos y no se trata de pesimismo, sino de realidad.

De la Parra

De la Parra

Así que el choripán se siente más caro, los anticuchos prohibitivos, el vaso de chicha hay que pensarlo y sacar cuentas será la práctica más frecuente en los días venideros.

Ahí estarán celebrando, tal vez bajo la lluvia.

Ya veremos que nube de palabras nos rodea en esos días. Hoy es la escasez.

Marco Antonio de la Parra
@marcodelaparra
Director Departamento de Estudios Blacksheep.

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