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Cinco razones de por qué se es “eterna amiga” en vez de pareja

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Desi Cardona (CC)

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El concepto “friendzonear” está de moda. La coach de solteras Cristina Vásconez explica por qué algunas personas tienden a enviar las señales equivocadas y en lugar de lograr conquistar a una pareja terminan consiguiendo un amigo.

Haberse convertido en la mejor amiga cuando se estaba en plan de conquista es el reclamo de muchas mujeres que no logran encontrar pareja y son “friendzoneadas” por el príncipe azul que creían que estaban enamorando. “Una experiencia de ese tipo es muy común”, explica Cristina Vásconez, coach que se dedica a asesorar a solteras. “Ellas se sienten abatidas y sin respuesta frente a la difícil situación de sentirse siempre consideradas como amiga y nunca como pareja”.

Vásconez explica que en sus talleres de coaching para solteras recibe un sinnúmero de este tipo de casos donde cada vez que la interesada pone los ojos en un galán, siente que finalmente éste la prefiere sólo como amiga.

“Claramente hay algo que hace mal, algo está transmitiendo que la está dejando fuera del juego y por eso muchas veces se requiere pedir apoyo para abrir nuevas miradas”, explica. “Esto y mucho más es lo que trabamos en los Talleres de Coaching para Solteras, un proceso en donde se reconoce lo que no está bien, lo que impide avanzar, para de esa forma entrar en un verdadero rediseño personal para aprender a amar bien”.

Por eso, aquí cinco razones que pueden explicar ser encasillada como la “eterna amiga”:

Generar distancias: Si tu aproximación con los hombres parte de la desconfianza, es probable que el acercamiento sea tomando precauciones excesivas y sea poco relajado. Esto hace que su actitud esté teñida por la suspicacia, la prevención a volver a equivocarse y seguramente que más de una vez haya lanzado frases que remarque su recelo hacia lo masculino. Si no das señales de interés y siempre está en el control, es altamente probable que el otro lea esta apatía y busque a alguien que sí lo aprecie. ¿Qué hacer?
Ve lo que te sucedió en el pasado para que esto no vuelva a repetirse. Si hay cosas que debas cambiar, hazlo. Andar por la vida portando historias antiguas es literalmente quedarse atrás y cerrarse al futuro.

Ser demasiado racional: Hay personas que operan más desde la cabeza, comandadas por la razón, y le otorgan poco espacio a la flexibilidad y la sensualidad, y al mismo tiempo, cero margen al juego, la base del flirteo. Abrirse a la conquista requiere darse un tiempo para sí mismas, para dominar terrenos que cada mujer posee, conectarse con el gozo y el placer de ser quien se es. ¿Cómo cambiar? Aprender a flexibilizarse, a jugar y a tomarse la vida con más humor.

Comportarse como la mamá: Si tu actitud con los hombres es comandada por su lado maternal, si se instala exclusivamente en la ternura y la entrega sin límites, puede que tenga una dificultad de sacar su lado femenino, revelar sus deseos y pasiones. La femineidad no se limita a la dulzura y la contención, encierra un mundo en donde también conviven las fantasías y las pasiones, y por lo tanto conlleva explorarse para llegar a terrenos nuevos, adentrándose en lo inesperado y misterioso. ¿Dónde empezar? Partir con conectarse con su cuerpo, sintonizar con su caminar y, de a poco, extender los límites hacia placeres desconocidos.

No creerse el cuento: Si tienes el juicio de ser poco bonita y piensas que en un grupo de mujeres nunca vas a ser la elegida, si ya bajaste los brazos y, por lo mismo, tu único acceso a los hombres es desde la amistad y nunca desde la conquista, claramente eres de las que piensa que la belleza es un estándar, un clásico de revista, un patrón de la farándula. ¿Qué trabajar?
Aprender quién eres, identificar uno a uno los tesoros que te hacen única y donde nadie puede competir. Acentuarlos con ingenio, sacarlos a la luz, ofrecerlos al mundo, ese es tu desafío.

Tomar el rol de amiga: Muchas mujeres pasan por épocas en que se definen principalmente como buenas amigas, que tienden a ser las mejores confidentes y excelentes terapeutas aficionadas. Van por todos lados dando consejos, siempre prestas a asistir a quien tenga el corazón roto y sueños por alcanzar. Poco dadas a mostrar sus propias intenciones, se acostumbran a escudarse en este personaje, lo que les trae más de una pena y las excluye del romance. ¿Cómo arreglarlo? Los seres humanos no debemos colocarnos, ni permitir que otros lo hagan, un cartel que nos clasifique. Ello, porque todos somos seres integrales con roles para distintas situaciones, por lo tanto instalarnos en uno sólo nos cercena el derecho divino de vivir en plenitud. Si usted no es terapeuta, deje de dar consejos a los hombres y enfrente los miedos que hasta ahora le impiden vivirse en totalidad.

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