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El lado oscuro del champú: cuando se convierte en el enemigo de tu cabello

Christa Richert (SXC)
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Desde su concepción en 1759, el champú (españolización aceptada por la RAE del inglés ‘shampoo’) se ha vuelto uno de los elementos más imprescindibles en nuestro diario vivir y en el mantenimiento de la higiene personal.

El blog de cultura y modas Acapulco 70, consignó una serie de efectos dañinos que tiene el champú sobre nuestro cabello y cuero.

En su reportaje, explican que estos productos están repletos de “tensioactivos”, el más común llamado Lauril Sulfato de Sodio.

Éstos son los responsables de generar espuma, la cual ayuda a quitar la grasa del cabello pero que tiene como molesto efecto secundario irritar todo lo que toca, desde los ojos al cuero cabelludo. Es tan alta su concentración, que incluso ha sido calificado de corrosivo.

Las empresas cosméticas suelen agregar más tensioactivos para diferentes fines: agregar consistencia, volumen, producir más espuma o menos espuma, adormecer los ojos para que no duelan tanto, etc. El punto es que cada uno de ellos va poco a poco arruinando tu cabello.

Además, estos productos contienen variadas sales -las cuales estabilizan el PH de los tensioactivos- y para preservar los productos por más tiempo se le agregan alcoholes.

Eso sin contar que las farmacéuticas nos venden un montón de mitos a diario. Tomemos como ejemplo el infame frizz.

El pelo es como una esponja cuando está seco, pero como el aire que lo rodea es húmedo, se hincha al absorber el agua del ambiente, produciendo frizz. Sin embargo, cuando el pelo está hidratado no se hincha pues ya está húmedo.

Otro factor que lo provoca es la estática, la cual se ve favorecida por los tensioactivos del champú -que suelen tener una carga negativa, cediendo electrones- por lo que irónicamente, el pelo termina hinchado de todas formas.

Como si no fuera suficiente, también tenemos las siliconas. Éstas no son del todo malas pues crean una capa protectora contra el calor de las planchas, el secador y otros productos. Lo negativo es que también crean una barrera contra el agua, evitando que tu cabello se hidrate… y volvemos al principio.

Entonces, ¿qué hacemos con el champú? La mayoría de los peluqueros experimentados recomiendan usarlo con moderación. Lo que se traduce en:

- Usar en cada lavado sólo una cantidad equivalente a una moneda de 500 pesos.
- Para uso regular, preferir un champú neutro o de bebé, que no sea abrasivo.
- Si se usa un champú corriente lavarse con él día por medio, o con mayor distancia.

Recuerda que mantener un cabello sano es al mismo tiempo un cabello natural, no uno que requiera químicos.

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