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Ex indio de selva paraguaya relata en un libro cómo lo arrancaron del bosque

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El indio José Iquebi Posoraja, de la comunidad de los ayoreos, que reclama el respeto de su territorio en el norte del Chaco en la frontera con Bolivia, contó en un libro publicado recientemente la manera en que fue capturado como un animal por hacendados paraguayos en 1956, según la prensa local.

En la obra titulada “Captura del ayoreo José Iquebi”, el autor relata que vivió una niñez “feliz” en la selva hasta que un hacendado paraguayo que andaba a caballo lo enlazó mientras perseguía a un jabalí junto a otros niños.

“Ese día nunca se borró de mi memoria”, señala Iquebi en su narración.

Eran tiempos de colonización de las regiones del Chaco occidental, por la fuerza de la ampliación de la frontera agropecuaria, la tala forestal y la venta masiva de tierras a precios irrisorios.

Los indigenistas aseguran que muchos aborígenes murieron a manos de los colonizadores en esos años “de conquista”.

“Los coñone (término de su lengua con el que identifican a los paraguayos) me tiraron una piola que cayó en mi cintura, y así me capturaron. Tuve miedo. No sabía qué iba a pasar. Lloré mucho porque mamá no estaba”, relata el ayoreo.

Recuerda que en una gira por varias poblaciones fue exhibido como un animal, desnudo en una jaula. “Me sacaban fotos y la luz (de los flashes) me asustaba”.

Según el relato, el ex indio se negaba a ingerir alimentos por temor a ser envenenado hasta que en medio de sus tribulaciones fue liberado por un sacerdote salesiano y un responsable de la Asociación Indigenista del Paraguay (AIP).

Para comunicarse, Iquebi confiesa que se vio forzado a aprender algo de español pero sobre todo el idioma guaraní, hablado por el 80% de la población de Paraguay, más que el idioma de origen hispánico.

Cuando fue trasladado en vehículo a la ciudad, cuando vio una urbe por primera vez, señala que al principió creyó que las casas “se movían”.

Dice que solo 20 años después volvió a ver a sus familiares. “Mi familia pensó que morí”.

“Lloré”, remarca al recordar el día del rencuentro como uno de sus momentos más emocionantes de su vida.

Según organizaciones indigenistas, hay por lo menos entre 100 y 150 ayoreos silvícolas entre 600 y 700 km al noroeste de Asunción, en los límites de la frontera con Bolivia, una región deforestada aceleradamente por compañías extranjeras.

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