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El agresor de Arizona, incoherente pero con una firme obsesión

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El acusado de haber disparado el sábado contra una congresista en Arizona, causando la muerte de seis personas, había escrito textos en su mayoría incoherentes pero que muestran su obsesión de entrar en contacto con la legisladora demócrata, según las autoridades.

Mientras en Estados Unidos, en estado de shock tras la balacera, se preguntaban si los motivos de Jared Loughner, de 22 años, eran políticos, los primeros elementos de la investigación describían más bien a un joven solitario y atormentado, que incluso habría tenido problemas mentales.

Su foto en el libro anual de su colegio secundario en Tucson (Arizona, sudoeste) muestra a un joven hirsuto con una media sonrisa. Sus compañeros de clase han descripto la espiral negativa en la que se encontraba hasta ser suspendido de la universidad pública el año pasado.

“Creo que se fue deslizando lentamente en una crisis psicótica. Algo se quebró en él. No siempre estuvo así”, dijo Caitie Parker, compañera suya de secundario, en el sitio de micro-mensajes Twitter.

Los textos del joven subidos a internet revelan su fascinación por las ideologías extremas. Entre sus libros favoritos citaba “El manifiesto comunista” de Marx y Engels, y “Mi lucha” de Hitler.

Sus escritos tomaban a menudo la forma de ejercicios de lógica, exponiendo una idea antes de proponer una conclusión. A menudo hablaba, de manera confusa, de crear una nueva moneda.

“No distribuyan su nueva moneda a la gente de manera letal. Por eso, distribuyan su nueva moneda a la gente de manera no letal”, decía Loughner en el sitio de videos YouTube.

Una de sus actividades favoritas era el “sueño consciente”. Lo declaraba así: “Mi ambición es informar a los soñadores conscientes sobre una nueva moneda. ¡En unos días sabrán que soy un soñador consciente!”.

Jared Loughner fue acusado el domingo de cargos de asesinatos e intentos de asesinato –entre ellos la legisladora Gabrielle Giffords– tras el baño de sangre que costó la vida el sábado de seis personas durante un mitin político en el estacionamiento de un supermercado.

Al parecer, no era la primera vez que el acusado seguía a Giffords. Según la declaración de un agente del FBI que acompañaba la acusación, los investigadores hallaron en el domicilio del agresor una carta de Giffords agradeciéndole su asistencia a una de sus reuniones públicas en 2007.

Pero también dieron en una caja fuerte con un sobre con las frases “Lo tenía planeado”, “Mi asesinato” y “Giffords” escritas a mano, además de lo que parecía ser la firma de Loughner.

En una entrevista con la cadena de televisión Fox News, el comisario del condado de Pima, Clarence Dupnik, se refirió más tarde a otra carta de Loughner en la cual “indicaba que iba a matar a esa mujer chillona”.

Consultado sobre si estaba claro que Giffords, de 40 años, era el objetivo buscado, Dupnik respondió: “No hay ninguna duda al respecto. No hay ninguna duda de que éste fue un acto de un solo individuo muy perturbado”.

Según la acusación, Loughner había comprado su arma en un comercio de Tucson en noviembre. Dos meses antes, el Pima Community College lo había suspendido, exigiéndole una autorización psiquiátrica que probara que no era un peligro para los demás.

En un e-mail premonitorio, reproducido en el Washington Post, la estudiante Lynda Sorenson había advertido que Loughner podría ser “uno de esos cuya foto se ve en los diarios después de que entró a clase con un arma automática”.

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