Un incómodo momento protagonizó el rey Carlos III durante su visita oficial a Antigua y Barbuda, en el Caribe, luego de que una intensa lluvia lo sorprendiera en plena ceremonia y sus asistentes tardaran en entregarle un paraguas.
El monarca británico, de 77 años, no logró ocultar su molestia mientras esperaba bajo el agua, situación que dejó una serie de gestos de impaciencia y reproches hacia los integrantes de su equipo.
El episodio ocurrió en el estadio Sir Vivian Richards, donde Carlos III y la reina Camila participaban en las actividades conmemorativas por el 45.º aniversario de la independencia de Antigua y Barbuda.
En medio de la ceremonia, un fuerte aguacero tropical sorprendió a los presentes y obligó al personal de protocolo a buscar rápidamente paraguas para proteger a las autoridades.
Sin embargo, mientras la reina Camila recibió uno transparente y pudo trasladarse hasta el sector reservado para las autoridades, Carlos III permaneció bajo la lluvia sin que nadie acudiera a protegerlo, recogió Vanitatis.
La situación terminó por agotar su paciencia. El rey comenzó a levantar los brazos, mirar a su alrededor y realizar gestos hacia sus asistentes para exigir una solución.
”¡Tráelo!”, reclamó a uno de sus colaboradores, visiblemente molesto por la demora.
Cuando finalmente llegó el paraguas, el monarca ya tenía completamente empapado su traje beige de verano, mientras el agua le escurría por el rostro.
Carlos III se tomó con humor el incidente
Aunque el aguacero duró aproximadamente cinco minutos, bastó para dejar una de las imágenes más llamativas de la visita real.
Pese a su evidente enojo inicial, Carlos III recuperó el buen humor y posteriormente bromeó sobre las consecuencias de la lluvia en su vestimenta.
“Me ha empezado a crecer berro en los pantalones”, comentó el monarca, haciendo referencia a lo mojada que había quedado su ropa.
Tras el incidente, el rey continuó con las actividades oficiales, pasó revista a los integrantes de las fuerzas armadas y saludó a los asistentes que llegaron a conmemorar la independencia del país.
Los anteriores episodios de furia del rey Carlos III
No es primera vez que el monarca británico protagoniza una situación similar frente a sus colaboradores.
En septiembre de 2022, pocos días después de asumir el trono tras la muerte de Isabel II, Carlos III mostró su molestia durante una ceremonia en el palacio de St James, cuando pidió mediante gestos que uno de sus asistentes retirara un tintero y un estuche de plumas que ocupaban espacio sobre su escritorio.
Días después, durante una visita a Irlanda del Norte, volvió a perder la paciencia cuando una pluma comenzó a derramar tinta y terminó manchándole la mano.
“¡No soporto esta maldita cosa! ¡Siempre igual”, exclamó en aquella oportunidad.
El nuevo episodio ocurre durante una gira caribeña marcada también por las tensiones políticas en Antigua y Barbuda, cuyo primer ministro, Gaston Browne, ha manifestado públicamente su intención de transformar el país en una república y dejar de reconocer al monarca británico como jefe de Estado.