Sociedad
Jueves 01 noviembre de 2018 | Publicado a las 13:27
Armin Meiwes, el caníbal que mató y comió a víctima que quiso sacrificarse
Publicado por: Bernardita Villa
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Para sus vecinos, Armin Meiwes parecía ser el residente perfecto. Cortaba el césped, los ayudaba a reparar sus autos e incluso los invitaba a cenar de vez en cuando.

Otros habitantes del peque√Īo pueblo alem√°n de Rotenburg pensaban que no hab√≠a nada extra√Īo o extraordinario en este experto en computaci√≥n de 42 a√Īos, excepto que las luces de su casa se apagaban muy tarde en la madrugada.

Esta fue la razón por la que quedaron atónitos cuando Meiwes fue acusado de matar, freír y comerse a un hombre, quien quería ser devorado.

La historia de Armin es una de las más raras y macabras que ha visto la justicia alemana, pues no sólo se trataba de un asesinato, sino que involucraba a un caníbal cuya víctima se sometió voluntariamente al crimen.

 Boris Roessler | POOL | Agence France - Presse
Boris Roessler | POOL | Agence France – Presse

Contrario a lo que ocurre con muchos asesinos, la vida de este hombre no tuvo un comienzo tr√°gico, al contrario, creci√≥ en una familia feliz, rodeado de naturaleza y muchos animales. Las cosas cambiaron cuando su padre se fue de la casa con sus hermanos y √©l se qued√≥ cuidando a su madre. En esa √©poca ten√≠a s√≥lo ocho a√Īos.

Su madre era una mujer estricta que no le permit√≠a tener amigos, por lo que cre√≥ un hermano imaginario que lo acompa√Ī√≥ hasta la adultez.

En ese periodo tambi√©n comenz√≥ a tener deseos sexuales y can√≠bales hacia otros ni√Īos e incluso hacia su propio hermano imaginario. El joven Armin cre√≠a que comerse a una persona era la forma m√°s √≠ntima de uni√≥n con otro ser humano.

Cuando tuvo la edad suficiente ingres√≥ al ej√©rcito, donde permaneci√≥ por 10 a√Īos desarrollando una carrera impecable que le permit√≠a mantener sus impulsos controlados.

Dej√≥ de ser uniformado para cuidar a su madre en sus √ļltimos a√Īos de vida, pero tras la muerte de ella se liber√≥ completamente y decidi√≥ escuchar sus deseos m√°s primitivos.

Camino a un brutal crimen

Usando sus estudios de computación, ingresó a sitios ocultos de conversación en internet, donde habló con personas que tenían deseos similares por la carne humana.

Aunque encontró algunas posibles víctimas nunca pudo concretar nada, debido a que creía que la otra persona tenía que estar completamente segura y someterse voluntariamente.

En marzo de 2001, Meiwes encontr√≥ en Internet el aviso de un “hombre joven y bien formado, que quer√≠a ser comido”.

El mensaje pertenec√≠a a Bernd J√ľrgen Brandes, un ingeniero de Berl√≠n, que gustaba de rituales sexuales cargados de violencia y tortura.

Ambos se pusieron en contacto y acordaron un encuentro en la granja de Meiwes, donde probaron sus límites sexuales y caníbales.

Bernd J√ľrgen Brandes
Bernd J√ľrgen Brandes

Brandes le pidió que le cortara el pene, algo que ya había ofrecido a otros hombres en internet, pero nadie había aceptado hasta ahora.

Seg√ļn asegur√≥ el diario ingl√©s The Guardian, Bernd tom√≥ 20 pastillas para dormir y tom√≥ media botella de licor antes de que Meiwes cumpliera con su parte del acuerdo. Posteriormente fri√≥ el miembro del hombre para que ambos comieran.

‚ÄúGrit√≥ muy fuerte, pero s√≥lo durante 20 o 30 segundos. Dijo que ve√≠a manchas negras y luego se sent√≥. Lleg√≥ un momento en que dijo que no sent√≠a m√°s dolor”, explic√≥ Armin
en el documental Docs: Entrevista con un caníbal, estrenado en Youtube.

“Me dijo que lo cortara en dos (su pene). Lo hice y lo llev√© a la cocina (‚Ķ) Lo limpi√©, lo herv√≠, lo sazon√© y lo cocin√©, pero la carne estaba tan fresca que se enrosc√≥ en la olla y no fue posible comerla. Ambos lo tratamos de comer, pero no pudimos”, explic√≥ Meiwes.

Las cosas se complicaron cuando Brandes comenz√≥ a perder mucha sangre. Armin pens√≥ que un ba√Īo de agua caliente lo ayudar√≠a, pero en la tina termin√≥ por perder el conocimiento.

El deseo de probar la carne del hombre era tan fuerte que durante la ma√Īana Meiwes decidi√≥ terminar con la vida de su v√≠ctima y la apu√Īal√≥ en el cuello con un largo cuchillo de cocina

El caníbal descuartizó a Brandes y puso varios trozos de él en su congelador, junto a una pizza congelada, mientras que su cráneo lo enterró en el jardín.

Bild.de
Bild.de

Durante las siguientes semanas, descongeló y cocinó a Brandes con aceite de oliva y ajo. Se estima que Armin consumió 20 kilos de carne humana antes de que la policía finalmente apareciera en su puerta.

‚ÄúEl primer bocado, por supuesto, fue muy extra√Īo. Fue un sentimiento que no puedo describir. Hab√≠a pasado m√°s de 40 a√Īos esperando por √©l, so√Īando con √©l‚ÄĚ, dijo Meiwes.

La carne que había probado cambió algo en él que no quería perder así que siguió buscando víctimas en internet. En diversos foros afirmó que ya había probado el cuerpo humano, lo que finalmente terminó por delatarlo.

Un a√Īo despu√©s del asesinato de Brandes, un estudiante de Innsbruck denunci√≥ a Meiwes, quien fue arrestado por la polic√≠a.

Un crimen al descubierto

Durante la investigaci√≥n, Meiwes afirm√≥ que hab√≠a consumido a su v√≠ctima con una botella de vino tinto sudafricano, que hab√≠a sacado sus mejores cubiertos y decorado su mesa con velas. “Se parece bastante al cerdo, una persona normal ni habr√≠a notado la diferencia”, se√Īal√≥.

Tras varios ex√°menes se determin√≥ que ninguno de los dos hombres padec√≠a trastornos psiqui√°tricos, lo que complic√≥ a√ļn m√°s a la justicia alemana, pues al ser un caso sin precedentes se descubri√≥ que el canibalismo no era ilegal en dicho pa√≠s.

Por esta raz√≥n, se proces√≥ a Meiwes por asesinato con el prop√≥sito de placer sexual, pero √©l se defendi√≥ afirmando que su v√≠ctima acept√≥ ser asesinada y comida, por lo que podr√≠a tratarse como una eutanasia ilegal, cuya sentencia no superaba los cinco a√Īos de c√°rcel.

Durante el largo juicio, el jurado debió ver 19 minutos de las cuatro horas de grabaciones realizadas por la víctima y el victimario, muchos de ellos debieron recibir terapia durante meses por el fuerte contenido de las imágenes.

Finalmente el jurado logr√≥ llegar a acuerdo y fue condenado a cadena perpetua por homicidio. ‚ÄúMat√© a un hombre, lo cort√© en trozos y me lo com√≠. Desde entonces, √©l siempre est√° conmigo‚ÄĚ, se√Īal√≥ a√Īos despu√©s sin una pizca de remordimientos.

  Boris Roessler | POOL | Agence France - Presse
Boris Roessler | POOL | Agence France – Presse
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