Christa Pike, la mujer cuya ejecución en Tennessee (Estados Unidos) fracasó el 30 de septiembre, fue diagnosticada con un tipo raro de cáncer en la sangre.
Así advertían los documentos judiciales presentados por sus abogados antes de la fecha fijada para aplicarle la inyección letal, según informa TMZ.
El medio recoge lo publicado por la revista People, que obtuvo los escritos. Estos fueron presentados en enero de 2026, es decir, varios meses antes de la ejecución, de modo que las advertencias de la defensa constaban por escrito mucho antes del día señalado.
Christa Pike padece un raro cáncer de sangre
En esos documentos, el equipo legal de Pike sostuvo que ella sufría de trombocitosis, es decir, un nivel anormalmente alto de plaquetas, las células que ayudan a coagular la sangre. Según los abogados, la causa es un cáncer sanguíneo poco frecuente llamado trastorno mieloproliferativo, en el que la médula ósea produce células sanguíneas en exceso.
La defensa alertó además de que ambos diagnósticos podían aumentar el riesgo de un edema pulmonar grave, que consiste en la acumulación de líquido en los pulmones. Eso podría provocarle una sensación de asfixia mientras recibía la inyección letal.
Es decir, los abogados no solo informaron de la enfermedad, sino que la vincularon con un posible sufrimiento adicional durante el procedimiento, un argumento que se planteó de forma anticipada ante la justicia.
El escrito describía también el historial de Pike con extracciones de sangre difíciles y problemas para insertar agujas. Por esa razón, sus abogados recomendaron usar agujas especiales para reducir el riesgo de complicaciones.
Lo que ocurrió el día de la ejecución
A pesar de las advertencias, se siguió adelante con la ejecución programada para el 30 de septiembre, pero el procedimiento salió mal y Pike sobrevivió.
Randy Spivey, abogado de Pike, afirmó que contó al menos siete pinchazos solo en el brazo izquierdo de ella. Según su versión, una de las agujas parecía doblada. Spivey añadió que el brazo derecho de la reo comenzó a ponerse morado después de la segunda ronda de sustancias químicas.
Pike sobrevivió a las dos inyecciones letales que le fueron administradas. Fue trasladada a un hospital donde permaneció casi dos semanas.
Las dificultades con las agujas que describe Spivey coinciden con lo que la defensa había anticipado en enero sobre las venas de su clienta y sobre la necesidad de usar material especial.
Su situación actual
Ya recuperada, Pike regresó a la cárcel donde estaba recluida antes. Allí pide a la justicia que la saque de su régimen actual de aislamiento. Dice que quiere acceder a las actividades normales de la prisión, pero que no se siente segura si vuelve a su antigua unidad de alojamiento.
La solicitud plantea así un dilema práctico para el tribunal, que debe considerar tanto su deseo de salir del aislamiento como su temor a regresar al lugar donde estaba antes.